Ataques "ad hominem" #
Es común entre la gente sin argumentos defenderse de lo que no les gusta insultando directamente a la persona que muestra ideas contrarias a las suyas. Esta actitud deja claras algunas cosas: en primer lugar, que se deben haber visto con el culo al aire y por eso reaccionan con violencia; en segundo lugar, que eso de la educación no es lo suyo. A título personal, a mí me quedan más cosas claras, pero eso puede entrar ya en el terreno de lo subjetivo, por lo que no lo voy a tratar.
En una discusión, puede haber dos opiniones contrapuestas, la de A y la de B. Si A no está de acuerdo con B, en una discusión civilizada, A debe aportar argumentos que justifiquen por qué B está equivocado (o callarse si no los tiene). Si B no está de acuerdo con A, debe aportar argumentos, igualmente. Los argumentos deben tratar detalles sobre las opiniones, nunca sobre las personas.
Porque, vamos a ver, ¿qué importancia tiene lo que una sea en relación a lo que opine y argumente?
Últimamente he leído descalificaciones que me han molestado bastante, dirigidas hacia personas a las que aprecio, entre otros motivos, porque tienen la costumbre de argumentar sus posiciones.
Quien trata de descalificar a otro, y no a argumentar por qué la opinión es equivocada, suele usar una de las siguientes vías:
La primera es la más estúpida de todas. ¿Desde cuándo afecta a los argumentos por los que defiendes tu posición lo que hagas en la cama? ¿Qué importancia tiene que yo sea heterosexual, homosexual, bisexual, célibe o lo que me dé la gana? ¿Es que lo que haga en la cama invalida todo lo que pueda hacer en la vida? Pues se ve que sí, porque siempre hay gente dispuesta a investigarte la vida sexual si tiene algo en contra tuya para difamarte, sea verdad o no lo que, de paso, afirmen. Estos hipócritas "defensores de la moral como único elemento decisorio de la validez de los argumentos" parecen querer decirnos que a ellos no les va nada follar, porque si no, no se entiende que quieran criticar a alguien por lo que haga en la cama. Dudo que realmente no les guste el sexo, pero si así es... es su problema, que no nos lo hagan pagar a los demás.
Se suele usar también el intento de difamación por la vía de la entrepierna, tratando de averiguar si se paga o se deja de pagar por ello, deduciendo pues que si se paga es porque no hay otra alternativa. Por favor... no seamos gilipollas. Las casas de alterne de lujo deben estar llenas de ejecutivos que además tienen a su mujer, a su secretaria y a saber a quién más, así que no sé de dónde se sacan algunos que el que paga es porque no puede hacerlo de otra manera. Y, de todas formas, sigo preguntándome qué más da. También me pregunto cómo lo saben, si pueden probarlo. Pero sigue sin importarme: sean ciertas o no estas cuestiones, no dicen nada sobre la validez o no de los argumentos que aporta una persona.
Tratar de descalificar por las aficiones es igualmente ridículo. A mí me gusta hacer medio punto y cultivar flores. ¿Eso qué prueba respecto a mi capacidad de argumentar? Si me gustan las comedias, ¿significa eso que no sé usar las neuronas? Si leo cómics, ¿me invalida de forma automática como persona pensante?
Descalificar por los estudios o el trabajo entra ya en el ámbito del racismo. ¿Una mujer de la limpieza debe ser incapaz de tener conocimientos más allá de la fregona? ¿Un filósofo es incapaz de saber de ciencia? ¿Está prohibido que los mecánicos sepan otra cosa que apretar tuercas y cambiar el aceite? ¿Un estudiante "de letras" no puede preguntarse por qué se afirma algo incoherente en otros campos?
Lo único que prueba un ataque "ad hominem" es que, quien lo utiliza, tiene más bien poca capacidad de argumentación (digo "poca" por ser generosa). Y quienes hacen caso de este argumento para descalificar a alguien, menos aún.
En una discusión, puede haber dos opiniones contrapuestas, la de A y la de B. Si A no está de acuerdo con B, en una discusión civilizada, A debe aportar argumentos que justifiquen por qué B está equivocado (o callarse si no los tiene). Si B no está de acuerdo con A, debe aportar argumentos, igualmente. Los argumentos deben tratar detalles sobre las opiniones, nunca sobre las personas.
Porque, vamos a ver, ¿qué importancia tiene lo que una sea en relación a lo que opine y argumente?
Últimamente he leído descalificaciones que me han molestado bastante, dirigidas hacia personas a las que aprecio, entre otros motivos, porque tienen la costumbre de argumentar sus posiciones.
Quien trata de descalificar a otro, y no a argumentar por qué la opinión es equivocada, suele usar una de las siguientes vías:
- El sexo (costumbres u orientación)
- Las aficiones personales
- Los estudios o la profesión
La primera es la más estúpida de todas. ¿Desde cuándo afecta a los argumentos por los que defiendes tu posición lo que hagas en la cama? ¿Qué importancia tiene que yo sea heterosexual, homosexual, bisexual, célibe o lo que me dé la gana? ¿Es que lo que haga en la cama invalida todo lo que pueda hacer en la vida? Pues se ve que sí, porque siempre hay gente dispuesta a investigarte la vida sexual si tiene algo en contra tuya para difamarte, sea verdad o no lo que, de paso, afirmen. Estos hipócritas "defensores de la moral como único elemento decisorio de la validez de los argumentos" parecen querer decirnos que a ellos no les va nada follar, porque si no, no se entiende que quieran criticar a alguien por lo que haga en la cama. Dudo que realmente no les guste el sexo, pero si así es... es su problema, que no nos lo hagan pagar a los demás.
Se suele usar también el intento de difamación por la vía de la entrepierna, tratando de averiguar si se paga o se deja de pagar por ello, deduciendo pues que si se paga es porque no hay otra alternativa. Por favor... no seamos gilipollas. Las casas de alterne de lujo deben estar llenas de ejecutivos que además tienen a su mujer, a su secretaria y a saber a quién más, así que no sé de dónde se sacan algunos que el que paga es porque no puede hacerlo de otra manera. Y, de todas formas, sigo preguntándome qué más da. También me pregunto cómo lo saben, si pueden probarlo. Pero sigue sin importarme: sean ciertas o no estas cuestiones, no dicen nada sobre la validez o no de los argumentos que aporta una persona.
Tratar de descalificar por las aficiones es igualmente ridículo. A mí me gusta hacer medio punto y cultivar flores. ¿Eso qué prueba respecto a mi capacidad de argumentar? Si me gustan las comedias, ¿significa eso que no sé usar las neuronas? Si leo cómics, ¿me invalida de forma automática como persona pensante?
Descalificar por los estudios o el trabajo entra ya en el ámbito del racismo. ¿Una mujer de la limpieza debe ser incapaz de tener conocimientos más allá de la fregona? ¿Un filósofo es incapaz de saber de ciencia? ¿Está prohibido que los mecánicos sepan otra cosa que apretar tuercas y cambiar el aceite? ¿Un estudiante "de letras" no puede preguntarse por qué se afirma algo incoherente en otros campos?
Lo único que prueba un ataque "ad hominem" es que, quien lo utiliza, tiene más bien poca capacidad de argumentación (digo "poca" por ser generosa). Y quienes hacen caso de este argumento para descalificar a alguien, menos aún.







7 Comentarios:
Se agradecerá que los comentaristas sean respetuosos con los otros comentaristas. A la autora le es indiferente recibir insultos, los colecciona para otro blog, pero los comentaristas no tienen culpa de que la autora sea así de "rarita". Pensad en los gatitos, ¿sí?
Hola, soy Arturo. Estoy de acuerdo con esto de de los ataques "ad hominem". De paso me reporto como nuevo yt asiduo lector de este blog. Saludos!
Por
Anónimo, el jueves, septiembre 23, 2004 10:07:00 PM
Estoy de acuerdo en todo lo que dices en este texto.
Tengo que reconocer, con tristeza, que he visto utilizar esta falacia en personas de todos los bandos imaginables (escépticos, crédulos, religiosos, ateos, de derechas, de izquierdas, científicos, místicos...)
Lo malo es que la rodean de adornos y argumentos válidos, quizá para que no cante tanto, y se confunde al lector.
Por
Anónimo, el viernes, septiembre 24, 2004 2:51:00 AM
(Espero que este comentario no salga dos veces; mis disculpas si es así. Ha dado un error la primera vez.)
Hay ciertos signos (por ejemplo, un estilo de escritura muy pobre, o mostrar evidencias de desconocimiento de la materia sobre la que se trata) que son a menudo síntomas de un bajo nivel cultural, y me cuesta tomar en serio a alguien que defiende una postura en esas condiciones a menos que sus argumentos sean realmente incontestables, cosa que ocurre con escasísima frecuencia.
Valga como ejemplo el "Move on the Abady" de Pedro Amorós. ¿Espera que le tomemos en serio? ¿Es un ataque ad hominem el decir "este tío no tiene ni idea de inglés y está haciendo el ridículo", o tenemos que pensar "bueno, esa parte es imprecisa pero todo lo demás seguro que es correcto"?
Para mí, ese incidente como mínimo enciende las alarmas y hace que analice más críticamente el resto de sus afirmaciones. Al hacerlo de repente uno se da cuenta de que en realidad nada de lo que dice se sustenta con hechos comprobables, y que si se ha inventado esa "psicofonía" entonces podría haberse inventado todas las demás. Será ad hominem o no lo será, pero para mí tratar de engañar a la gente de esa manera a sabiendas y encima cometiendo errores tan garrafales en el intento es ser un payaso.
Pedro G. (no confundir con Amorós)
Por
Anónimo, el viernes, septiembre 24, 2004 9:55:00 AM
Hay que prestar atención a los argumentos y no a quién los dice. Si Pedro Amorós dijera cualquier cosa y tú la rechazaras porque es quien es, basta con que diga lo mismo cualquier otra persona para que tu réplica no tenga sentido. Para que sea efectiva, debe ser independiente del que afirma.
Por
Anónimo, el viernes, septiembre 24, 2004 4:45:00 PM
No insultéis a los payasos. Son unos profesionales honorables que se ganan la vida decentemente.
Por
Anónimo, el viernes, septiembre 24, 2004 6:12:00 PM
Me acabo de dar cuenta de que soy un payaso al ver la definición.
Bueno, en el caso de Pedro Amorós, la falla está en argumentar sobre fenómenos de existencia no probada, a los que podemos llamar sin temor a errar en exceso fenómenos imaginarios. Eso eclipsa sus argumentaciones, que, por lo que he leído, son un poco estúpidas.
Por
Señor Cara de Póker, el viernes, septiembre 24, 2004 6:57:00 PM
Bueno, el argumento "ad hominem" resulta falaz debido a la impertinencia de "quién soy" para "qué digo".
Pero no siempre es irrelevante, con lo que no siempre es falaz. Se hablará de argumento "ad hominem" en el caso de que no haya relevancia entre una y otra cosa.Pero, como sabemos los que leemos a Martin Gardner, muchas veces es muy pertinente saber quién habla y muchas veces esto determina su opinión.
Asigan. htpp://independencia.blogia.com
Por
Anónimo, el domingo, septiembre 26, 2004 11:06:00 AM
Si ve que los comentarios están cerrados, se debe a que la entrada es demasiado antigua y ya no se espera que, años más tarde, alguien deje una nota y otros la vean. En ese caso, acuda a las entradas más recientes para dejar su comentario, si es tan amable.
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