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martes 12 de abril de 2005

Jornadas SEIP de parapsicología: Casas encantadas, psicofonías #

Sábado 2 de abril de 2005



Suena el despertador a las 7:30 de la mañana. Llueve. Me levanto un tanto somnolienta, me arreglo, recojo los aparatos y salgo de casa a las 8:20 de la mañana, de nuevo, en dirección a Monforte del Cid. El viaje es tranquilo, apenas encuentro tráfico en la carretera.

Llego sobre las 10:05. Afortunadamente, aún no habían empezado. Me reúno con una persona con la que había quedado allí para esa mañana, entramos en el auditorio, tomamos asiento, y esperamos a que dé comienzo la segunda ronda de ponencias de las jornadas.

PRIMERA PONENCIA DE LA MAÑANA DEL 2 DE ABRIL DE 2005
10:21 horas
José Requena, "Las casas encantadas - ¿Existen casas malditas?"



Elena presenta el fenómeno de las casas encantadas, y a José Requena como a un investigador de campo, uno de los mayores expertos en el fenómeno de las casas encantadas. Nos presenta, además, el libro de José Requena sobre casas encantadas publicado en la editorial Belgeuse.

José Requena abre su charla dando las gracias por la asistencia un sábado por la mañana prácticamente a primera hora, y lo primero que nos dice es que el tema de las casas encantadas es un tema que le fascina. Para quien se pueda tomar el tema de forma jocosa, advierte que hablar de casas encantadas es hablar de "lugares donde se producen una serie de disturbios", convulsos, violentos, "al menos a priori".

¿Qué es una casa encantada? Dice que habría que distinguir dos cosas para ello. Es muy fácil confundir un fenómeno de encantamiento con fenómenos poltergeist; fenómenos psi-kappa (nombre exótico que reciben los fenómenos de índole paranormal manifestados a través de efectos de orden físico: psicoquinesia, ectoplasmia, psicofonías, etc.) en cualquier caso, y que esto determina esta serie de fenómenos bruscos y violentos. Según él, la diferencia entre ambos fenómenos estriba únicamente en el lugar donde se producen.

Si al salir del lugar donde se da la fenomenología, los fenómenos no se reproducen, entonces estamos ante un fenómeno cuyo radio de acción se circunscribe al lugar; al salir de este radio de acción los fenómenos cesan. Esto sería un encantamiento, un lugar encantado. Pero si los fenómenos se reproducen en otros lugares, entonces estamos ante una fenomenología poltergeist.

Todo esto a mí sólo me sugiere una nomenclatura rimbombante pero sin apenas sentido. Para empezar, no define qué es exactamente una "casa encantada", sino que directamente clasifica los fenómenos. Imagino que, por tanto, la definición consiste en la unión de esas dos posibilidades.

Pero... ¿qué es un encantamiento? Parece ser que "algo" tal que al salir de su radio de acción, deja de manifestarse. ¿Qué radio de acción? No lo especifica. Si el radio de acción es dependiente del fenómeno, debería dar la relación entre uno y otro, y si es independiente, sería un valor constante que, a buen seguro, tras tantos años "investigando" debería conocer de sobra (y demostrar cómo ha llegado a él). Tal vez no sea constante ni dependiente de los fenómenos, sino dependiente de otros factores, pero, ¿cuáles? En definitiva, ¿qué radio de acción debemos temer ante un encantamiento? No lo dice y, por lo tanto, nos quedamos igual que estábamos. Todo esto, suponiendo, claro, que tal "encantamiento" realmente exista.

La otra posibilidad me deja aún más perpleja. Estamos ante un poltergeist si los fenómenos se reproducen en otros lugares. Para empezar, ¿qué fenómenos? Bien, sí, "disturbios convulsos, violentos". Bajo ese punto de vista, el "maquineto" que pasa por mi calle con la música a todo volumen a las tres de la madrugada, dado que es un claro "disturbio convulso, violento", debería ser considerado un poltergeist, ¿o no? Pienso, no obstante, que José Requena no se refiere a este tipo de "disturbios" sino de otra clase, pero, ¿por qué no los define para evitar equívocos? Además, si tenemos que en un lugar se mueve una mesa por las noches, y en otro lugar, pongamos, a 1000 km de este primero, también se mueve una mesa, estaríamos ante un poltergeist, pero lo que no me queda claro es, ¿el mismo? Porque lo que nos dice José Requena es que tenemos "un poltergeist" si el fenómeno se reproduce en otros lugares, lo que me da a pensar a mí que en ese caso estamos tratando del mismo poltergeist, y así, realmente, es imposible distinguir un poltergeist de un encantamiento. ¿Por qué?

Muy sencillo: nos dice que los encantamientos tienen un radio de acción. Dejemos a un lado por el momento que no sabemos qué radio de acción, vamos a suponer que lo conocemos. En una zona X de radio R1 se produce un fenómeno T (por ejemplo, desplazamiento de un objeto). Yo entiendo que, si ese mismo fenómeno T, se produce en una zona Y de radio R2 (no necesariamente igual a R1) tal que las circunferencias (X, R1) e (Y, R2) no se cortan, cada una de ellas es una zona individual de encantamiento. ¿Cómo sabemos entonces que se trata de un poltergeist? Porque está muy claro que al salir de la zona X, deja de producirse T, pero al entrar en la zona Y, ¡vuelve a producirse T! Según la primera "definición", son dos encantamientos aislados, según la segunda "definición" se trata de un poltergeist, ya que se reproduce "en otra zona" y, para más inri, se supone que los encantamientos y los poltergeist son fenómenos diferentes, entonces, ¿se puede saber de qué estamos hablando?

Se puede objetar que este fenómeno T "no es realmente igual en las circunferencias (X, R1) e (Y, R2)" y por tanto tenemos dos lugares distintos cada uno con un encantamiento. Bien, ¿eso significa entonces que tenemos todos los fenómenos paranormales perfectamente catalogados como para poder distinguir uno de otro? ¿Es el movimiento de una silla un fenómeno diferente al movimiento de un taburete? ¿Al de una silla con el respaldo roto? ¿Al de un sillón? ¿Es el fenómeno diferente si los objetos desplazados recorren distancias diferentes? En matemáticas tenemos un concepto que es el de "clases de equivalencia", y si bien no voy a entrar en el tema, sí apunto que es, de forma ideal, lo que se debería perseguir: establecer una relación tal que permita decir "este fenómeno paranormal es equivalente a este otro y por tanto podemos considerarlos como instancias de una misma clase de fenómenos paranormales, pero este fenómeno paranormal no es equivalente a este otro y por tanto podemos estar seguros de que estamos ante dos clases de fenómenos paranormales distintos". ¿Hacen esto nuestros investigadores? Es decir, ¿prueban la existencia de los fenómenos paranormales, o bien, incluso, asumiendo su existencia, clasifican los fenómenos atendiendo a un criterio de relación de equivalencia riguroso con una tipificación de las distintas clases de fenómenos paranormales lo más detalladamente posible definida? Parece ser que no.

No es de extrañar pues que no pueda tomarme muy en serio el siguiente comentario que realiza José Requena:

"Quizá habría que recordarle a la ciencia, que si los fenómenos parapsicológicos son de tan difícil reproducción, pudiera deberse a que quizá hubiera que utilizar otros parámetros", y lo completa comentando que en ese caso cree que los investigadores pueden aportar otros (parámetros, entiendo) en aras de descubrir que hay detrás de estos fenómenos.

¿Cómo van a aportar otros parámetros si ni siquiera saben definir su objeto de estudio? No se trata ya de que se quiera o no se quiera aceptar "X" por la "malvada ciencia oficial dogmática y comeniños ya que nos ponemos", ¡es que ni siquiera sabemos de qué nos están hablando! Y, además, ¿cómo se estudia un fenómeno del que no hay pruebas de su existencia? Me viene a la cabeza como contraposición a todo esto una entrada que he leído en "Tio Petros", muy bonita, al respecto de los números trascendentes. Invito al lector interesado a que se pase por su web, la encontrará muy instructiva, gracias a la capacidad divulgadora de nuestro querido "Tio Petros". Los números trascendentes están perfectamente definidos. A pesar de que la recta real está prácticamente poblada de ellos, es muy difícil encontrarse con uno. Pero buscar un número trascendente no es perseguir una quimera: sabemos que existen. ¿Y cómo lo sabemos? Porque está demostrado, a base, sí, de definiciones, proposiciones, teoremas y esas cosas que se hacen en matemáticas. Por tanto, como sabemos que existen, aunque sea realmente difícil encontrarnos con uno, podemos estudiarlos. Y eso es todo lo contrario de lo que sucede aquí. No tenemos definiciones y tampoco pruebas de existencia, ni siquiera una pequeña pista. ¿Qué quieren que "estudie la ciencia", entonces?

José Requena nos cuenta que le gusta aplicar las premisas del periodismo, es decir, formularse las preguntas "cómo", "quién", "dónde", "cuándo" y "por que". Dice que cuando queremos estar en una casa encantada, cuando hay sonidos, movimiento, percepciones físicas (visuales)... lo primero que nos viene a la mente es quién o qué produce esos fenómenos.

Hace un rápido repaso a las hipótesis sobre los causantes de estos fenómenos; los espiritistas defienden que se trata de espíritus, de seres desencarnados, mientras que actualmente tenemos hipótesis (y no "teorías", como él sostiene) más audaces, desde demonios hasta los llamados "seres elementales" (hadas, gnomos, sílfides, etc). Ciertamente, son audades, y no voy a ser yo quien le quite la razón en este punto, porque hay que ser realmente atrevidos para encontrar como causantes de unos supuestos fenómenos a unos seres que, a día de hoy, son completamente ficticios.

Aunque a raíz del descubrimiento, la popularidad que obtuvo el famoso libro "Necronomicon",
donde se habla de unos pórticos que darían paso a unos seres horripilantes con propiedades extraordinarias y que teóricamente serían accesos. Afortunadamente, nos dice, esto pertenece al campo de la superstición, "aunque los más románticos conservamos la ensoñación que producen esas leyendas".

Un momento, alto ahí. El Necronomicon fue una invención de Lovecraft. Ese libro nunca ha sido escrito, al menos no antes de que Lovecraft hablara de dicho libro como parte central de los mitos de Cthulhu. Hay una gran confusión en la red al respecto de dicho libro, y creo que las siguientes entradas pueden ayudar a aclarar un poco el asunto (he añadido una sobre falsos documentos porque también puede resultar interesante):

Necronomicon en la Wikipedia (inglés)
Sobre falsos documentos, Wikipedia (inglés)
Otra fuente sobre el Necronomicon (inglés)

Por otra parte, ¿qué importancia tiene que los más románticos conserven la ensoñación en las leyendas, con el hecho de estudiar casas encantadas?

Nos dice que "indudablemente el fenómeno existe", pero que otra cosa es quiénes lo provocan y qué naturaleza tienen quienes lo provocan. ¿Indudablemente? ¿Seguro? ¿Cómo lo sabe? ¿Podrá probarlo?

Menciona una de "mis frases favoritas". Es tan complejo estudiar estas cosas, que "nos movemos en un campo de hipótesis". Entonces, si después de tantos años "investigando", de tantos kilómetros recorridos, de tanto dinero gastado... todavía nos hemos quedado en las hipótesis, ¿se puede saber qué estamos haciendo?

No parece importarle mucho lo que acaba de decir, y prosigue diciendo que si hablamos de fenómenos táctiles, resulta que hay controversia, porque si se considera que los responsables de los fenómenos poltergeist son seres desencarnados y por tanto carentes de soporte físico, esto implica que no pueden ser estos seres. Bien estoy de acuerdo, y es más, aplico el mismo criterio para decir que, dado que no tienen soporte físico, no pueden aparecer en fotografías y tampoco pueden dejar registrada su voz en grabadoras. Si no tienen soporte físico, no pueden interactuar con la física de nuestro universo. Es así de sencillo. Y si pueden actuar con ella, será de alguna forma medible y por tanto sí tendrán algo de soporte físico y no podrán ser, pues "seres desencarnados".

Prosigue diciéndonos que "tras 25 años de estudio" ha obtenido unas "conclusiones", y es que el origen de estos "fenómenos" es el ser humano, es decir, el ser humano se comporta como un canalizador. "No se puede producir ningún fenómeno paranormal sin la presencia del ser humano". Me pregunto entonces qué suceden con los fenómenos psi-animal, pues. Hay quien sostiene que los animales también tienen poderes psi, pero según la tesis de José Requena, esto no puede ser. Entonces, ¿a quién hacemos caso?

¿Cuál sería el papel del ser humano, pues, teniendo en cuenta que los fenómenos pueden ser tanto movimiento de objetos como inclusiones psicofónicas? Lo que sí parece claro es que, en la mayoría de ocasiones, es el causante directa o indirectamente, por medio de una conducta psíquica (¿?) es el auténtico manipulador de ese tipo de fenómenos.

Piensa que es audaz decir que la mente humana, a pesar de ser tan poderosa, y de usar tan poco coeficiente, sea la causante de esos fenómenos, pero quizás los amplifique. Para mí ya es audaz repetir la falacia del poco uso de la mente humana, como comenté al hablar de la presentación de las jornadas.

Comenta que se han realizado experimentos científicos con los psíquicos, y que los resultados no han podido ser más discretos. Nos recuerda a las "grandes psíquicas rusas", como Nina Kulagina, de quien nos cuenta sus "proezas", y cómo el radio de acción de los "poderes" se reduce en condiciones estrictas de análisis. No es que se reduzca: es que desaparece. Nina Kulagina fue un fraude, como podemos leer en este artículo, que fue publicado en el Skeptical Inquirer de julio/agosto de 1997. El mismo artículo pero en italiano puede leerse en este sitio, que fue publicado en "Scienza & Paranormal" de enero/febrero de 1999.

Justifica la "discreción" de los resultados obtenidos por el hecho de que los supuestos fenómenos son "esporádicos, espontáneos, efímeros, elusivos", y dice que "hay que ser un adorador de la estupidez más supina" para poder creer que en un momento determinado podemos controlar uno de estos fenómenos.

Pasa ya a hablar de las casas en sí, comentándonos primero una cuestión de su propia ética profesional, y es que no revela los lugares donde se producen los supuestos fenómenos paranormales por "evitar peregrinaciones y consecuencias negativas". Esta confidencialidad, que en principio parece estar bien, presenta un problema: no se puede comprobar lo que afirma sobre los lugares encantados.

Nos dice que los lugares donde se producen estos fenómenos son casas normalmente deshabitadas, o bien habitadas por segunda vez. No sé él, pero yo siempre he vivido en una casa de segunda mano, a lo largo de todas las veces que me he mudado, y mi experiencia me dice que hay MUCHAS casas que son habitadas por segunda o tercera vez, como sostiene. O sea, que la gran mayoría de las casas son proclives a presentar fenomenología paranormal, lo cual, pues no aclara mucho. Su hipótesis es que la casa conserva una historia que se mantiene en el ambiente. Es decir... ¿qué? ¿Qué "historia" se conserva? ¿La del primer inquilino, la del segundo, la del tercero? ¿Se conservan todos los aspectos? ¿Algunos? ¿Cuáles? ¿Cómo? ¿Cómo se manifiestan? ¿Cómo es posible que los lugares tengan memoria? ¿Los materiales pueden recordar lo que ha pasado? ¿Seleccionan hechos a recordar, además? ¿Cómo?

Comenta también que la idea popular es que los lugares donde se produce fenomenología paranormal son lugares donde han sucedido muertes y tragedias, pero nos dice que ha comprobado que hay lugares donde no ha sucedido nada de esto, y sí que, simplemente, se ha liberado una emoción muy intensa, que se convierte en vibración (¿perdón?) y esa vibración es lo que impregna el lugar.

Nos recuerda así que el ser humano vive en una especie de "magma energético", es decir, rodeado de fuerzas completamente imperceptibles, sutiles. Claro, la (malvada) ciencia (dogmática) no aceptará nunca estas "fuerzas completamente imperceptibles", porque "no se pueden pesar, no se pueden ver, no se pueden tocar", y quiere recordarle a la ciencia que las ondas herzianas tampoco se pueden ver ni tocar, y sin embargo existen. Pero José Requena olvida un detalle muy importante, y es que las ondas herzianas *se pueden medir*. Y se sabe cómo se miden, y cómo son, porque están perfectamente definidas. Cosa que no sucede con su "magma energético de fuerzas sutiles".

Dice también que las casas donde se producen fenómenos paranormales son lugares afectados por líneas telúricas de energía. Estas líneas son producidas por una red energética cuadriculada, orientadas de norte a sur que nos podemos encontrar en dirección este-oeste, de entre unos 2 metros y 2 metros y medio de ancho, hueco en el que hay una zona neutra. La exposición a estas radiaciones puede producir enfermedades crónicas como insomnio o enfermedades cardiovasculares, que se agravan si la exposición a dichas líneas es prolongada. Estas líneas también afectan a plantas y animales, y nos dice que está comprobado científicamente (?) que los animales reaccionan ante dichas líneas (notar cómo ahora que parece que la ciencia confirma algo que nos conviene, no nos metemos con ella). Cuenta pues que nos encontramos con las "casas cáncer": viviendas insalubres que presentan evidentes signos externos, como moho, malos olores o humedad intensa. Si estamos ante una línea telúrica, debemos salir de su radio de acción, que es de unos 2 metros. Nos recomienda además orientar el dormitorio hacia el norte (¿es esto una suerte de feng-shui preliminar?), y nos dice que "todo esto parece que funciona".

Vamos a ver, porque yo ya me he perdido. Se supone que tenemos una "red energética" cuadriculada. ¿Esa red envuelve a todo el planeta? Si es así, ¿cómo lo hace? Porque si entendemos una cuadrícula tal y como se ve en un plano, debe haber alguna manera de "envolver" la esfera que es el planeta con un plano, de manera que todos los puntos de la esfera queden perfectamente identificados con los puntos del plano de manera biunívoca. Tratad de imaginarlo. ¿Creeis que es posible hacer esto? Pues resulta que si no se añade un punto externo al plano, llamado "punto del infinito", esto no es posible. Si hablamos de un plano "finito" (es decir, un rectángulo), esto es igualmente imposible salvo que "arruguemos" el rectángulo, con lo que la cuadrícula no puede ser perfecta y habrá intersecciones (y no habrá una correspondencia biunívoca entre el rectángulo y la esfera). Pero bueno, tal vez no nos estén hablando de una rejilla "tradicional", especialmente conociendo la tirria que le tienen a las cosas "tradicionales", y se refieran a algo como la división paralelos-meridianos de la Tierra. Vamos a concederles este beneficio de la duda y sigamos analizando. Los "cuadrados" de la rejilla (lo entrecomillo porque si son como hemos asumido, no sólo no son cuadrados, sino que pegados a los polos son triangulares, es decir, se van deformando conforme nos alejamos del ecuador) tienen entre dos metros y dos metros y medio de ancho. Es decir, son "cuadrados" de esa cantidad de metros de lado. Ahora bien, el radio de acción de las líneas que conforman la rejilla es de dos metros. Debo entender que todos los puntos de las líneas tienen ese radio de acción. ¿Qué sucede entonces? Que no queda un solo punto de la Tierra que quede libre de su efecto. Y aún con todo eso y procurando ser benévola, si lo que pretendía decir es que las líneas están separadas por "kilómetros" y no por "metros", ¿por qué ha dicho metros?

Respecto a lo de las "casas cáncer", pues qué se puede decir de eso... Todas las casas abandonadas son así (humedad, moho...), y no creo que por ello nos vaya a provocar algún mal estar en ellas. Se limpian un poco, y listo.

Ahora nos explica cuándo se producen los fenómenos. Nos dice que bajo una emoción que puede estar encuadrada en un estado alterado de conciencia, es decir, bien bajo el efecto de drogas o alcohol (el alcohol también es una droga, pero bien), bien en una elevación de pensamiento mesiánico (?), un estado de trance, o el miedo. El miedo, nos dice, es una emoción muy intensa, tanto, que cuando se amplifica se transforma en pánico y entonces se manifiesta al exterior. Las emociones intensas amplifican los fenómenos paranormales, por tanto, en un estado de miedo, de pánico, el fenómeno cobra intensidad y virulencia, pero si nos tranquilizamos y no le damos importancia, entonces se disuelve. Es una de las conclusiones a las que ha llegado, nos dice.

Varios aspectos hay aquí para comentar. En primer lugar, ¿qué es eso de un estado alterado de conciencia? Y, ¿el alcohol? ¿Las drogas? Hace unos meses leí de una chica que decía que cuando tomaba alcohol, sentía en su mente los pensamientos de toda la gente que estaba en el local y que "sus poderes" se liberaban. Vamos a ver, ¿cómo sabe, primero, que lo que oye en su mente es lo que piensa la gente del local? ¿Les ha preguntado uno por uno para confirmarlo? Y, segundo, ¿no le ha dado por pensar que los efectos que provoca el alcohol sobre el cerebro justifican más que de sobra su "etereidad"? Quedó bastante claro que no. Y que iba a seguir tomando alcohol y otras drogas para "potenciar" estas percepciones. Genial, estupendo, maravilloso. Se destrozará el cerebro, se destrozará la vida, y luego seguro que acabará culpando a quien no toca de su miseria. Si quiere sentirse especial, hay otras formas mucho más constructivas de hacerlo. No está muy relacionado con el tema, pero me preocupa que se pueda llegar a relacionar el tomar alcohol u otro tipo de drogas "buscando" que se produzca algún tipo de fenómeno paranormal. De una u otra manera, la sugerencia quedaba implícita en el aire.

Por otra parte, vuelvo a insistir en que *no* está probada la existencia de hecho paranormal alguno y, por tanto, no podemos afirmar que las emociones humanas amplifican algo que no sabemos siquiera si existe. Yo propongo una explicación mucho más mundana. Una persona sugestionada, una persona asustada, que esté en un sitio que le sugiera "misterio", va a interpretar los estímulos que le llegan como manifestaciones de fenómenos extraños. Cuanto mayor es el miedo, menor será la capacidad de analizar con frialdad el entorno y darse cuenta de que esa sombra que estamos viendo no es más que eso, una sombra, a la que inevitablemente le vamos a buscar forma humana pero que no por ello es humana, darse cuenta de que ese ruido extraño pueden ser el crujir de la madera, una tubería, insectos moviéndose, el propio "sonido de fondo" que hay en el "silencio" y que bien podría interpretarse entonces en función de nuestra sugestión... No hay nada de paranormal en esto, sino más bien situaciones completamente normales donde la sugestión y el miedo lo ponen todo. No me extraña, por tanto, que cuando el miedo cesa, cuando ya no le damos importancia, la "fenomenología" remita, y es, simplemente, que dejamos de interpretar como "misteriosos" unos estímulos que no lo son en absoluto.

Se plantea por qué se establece esa conexion entre una energía imperceptible y el ser humano; además, se pregunta si son energías inteligentes, si pertenecen a seres de otra dimensión, o si son seres de carne y hueso como nosotros. Dice que "los que investigamos, tenemos cada uno nuestra propia teoría", y que sería una temeridad decir "es esto o es esto". Él dice que tiene su propia teoría de qué pueden ser, y que lo que está claro es que existen, que necesitan una especie de convivencia con el ser humano para reproducir estos fenómenos, y que el ser humano debe vivir un estímulo muy intenso como ira u odio, que, en contacto con ese "magma energético", provocará que se produzca el fenómeno.

Esto de las energías inteligentes me sobrepasa, la verdad. Pediría una definición coherente, algo mínimamente inteligible, pero a todo aquel que se lo he preguntado, su respuesta, a lo más a lo que se ha parecido es a la mítica frase de Jesulín de Ubrique, "es... como un toro". Otro tanto pediría con la ya gastada "otra dimensión". "Otra dimensión"... Eso quiere decir que hay "unas dimensiones" y "otras dimensiones", y la "otra dimensión" es una de las "otras" y no de las "unas", pero, ¿cuáles son las "unas" y cuáles son las "otras"? Tal vez todo este lío quedaría resuelto si los "investigadores de lo paranormal" *realmente* supieran de qué están hablando cuando emplean la palabra dimensión. Lanzo la pregunta al aire: ¿sabeis realmente lo que es la dimensión? ¿Sabeis en qué términos se aplica?

Por otra parte, ¿qué es eso de que cada uno tenga una "teoría" (hipótesis) y sea una temeridad afirmar con rotundidad la veracidad de una de ellas? Así es normal que no avancen nunca y sólo se les acumulen los misterios. ¿De qué sirve tener una hipótesis si no puedo confirmarla? En el mundo real eso se llama "perder el tiempo".

Completa la charla con una serie de anécdotas personales, repitiendo un poco lo que ya se ha dicho, mostrando un poco del conocido odio por el trabajo de los científicos, y diciendo una frase muy interesante: "Esto es un campo de hipótesis, que cada cual tome la que le convenga". No, lo siento, pero investigar no es cuestión de gustos, sino de hechos. Y si los hechos no gustan, es lo que hay.

¿Con qué nos quedamos al final de toda esta charla? Con lo mismo que al principio: nada.

¿Y por qué digo "nada"? Pues porque seguimos sin tener una sola prueba de la existencia de los fenómenos paranormales, si asumimos que existen, no hay una tipificación que permita distinguir realmente un encantamiento de un poltergeist, la sugestión y el miedo permiten explicar los supuestos fenómenos paranormales sin acudir a "energías" indefinidas, las líneas telúricas tal y como se han definido nos demuestran que absolutamente todo el universo está a su merced (aunque tampoco se ha probado su existencia, vaya) y no sólo las casas "cáncer", etc, etc, etc...

SEGUNDA PONENCIA DE LA MAÑANA DEL 2 DE ABRIL DE 2005
12:01 horas
Pedro Amorós, "Psicofonías - ¿Nos hablan los difuntos?"



Elena Merino nos presenta ahora a Pedro Amorós; dice que lleva más de 20 años grabando psicofonías, teniendo una colección de más de 45,000 archivos sonoros. Cursó estudios en la carrera de ingeniería informática, pero su formación deriva en otros intereses, y en el año 1998 fue máster de parapsicología superior por la Academia Europea de Artes y las Letras (supongo que se debe referir a esta: academia). Se ha interesado por los fenómenos paranormales desde que era un niño; posteriormente se ha ido especializando en la investigación de la transcomunicación instrumental. Ha hecho muchas investigaciones al respecto, es presidente de la SEIP, ha sido co-descubridor de las nuevas caras, realizando experimentos para revitalizar el fenómeno. Coordina el portal inexplicado.com, es director de la colección Ekos SEIP de la editorial Belgeuse, también dirige otra colección que va a sacar la editorial Planeta. Es autor del libro "Psicofonías, ¿quién hay ahí?", y publicó también una revisión del mismo titulado "Psicofonías, voces del más allá" en la colección "La puerta del misterio" que dirigía Jiménez del Oso. Nos dice que está preparando un nuevo libro sobre método para la investigación (esto no me lo puedo perder), y con eso da paso a Pedro Amorós.

Pedro Amorós comienza con una pregunta al auditorio, "¿ustedes creen que los difuntos pueden hablar?". "Yo no lo sé", nos dice, y también nos dice que "llevo más de 20 años buscando respuestas a lo que podría ser la comunicación con otro plano".

Nos cuenta que va a basar la conferencia en la metodología de investigación científica, que va a seguir un riguroso orden de investigación, de protocolo. Claro, ante quien no conoce la metodología científica, esta afirmación resulta impresionante, y no debe de ser arriesgado suponer que algunos de los oyentes deben haber hecho una inevitable asociación entre una metodología viva-la-virgen de "voy a probar esto a ver qué sale" con lo que de verdad es una metodología rigurosa.

Dice que estas voces despiertan interés, que mucha gente las graba para ver qué les contestan, y comenta "de pasada", "como quien no quiere la cosa", que hasta a la NASA le ha interesado estas voces. Imagino que el oyente, en ese momento, debe estar imaginando a la ciencia afanada tras un fenómeno escurridizo.

Nos introduce las psicofonías contándonos la historia de Jüngerson y de Raudive. Dado que también estoy analizando el libro sobre psicofonías de Pedro Amorós, invito al lector interesado a que visite la disección del mismo que estoy realizando y así no alargo esto más aún.

También comenta que una universidad soviética, de la que no recuerda el nombre ("vaya pues", que diría un escéptico) analizó las de Raudive, y entre el 80% y el 90% son auténticas. La verdad es que me pregunto, ¿qué quiere decir que son "auténticas"? Y, además, ¿cómo lo han hecho, cuántos recursos han invertido en eso? ¿Han tenido acceso a los registros originales? Porque Pedro Amorós dice en esta charla que son más de 80,000. Pensadlo detenidamente. 80,000. ¿Cuánto tiempo hace falta para analizar rigurosamente todos los posibles defectos que tuvieran tanto las cintas como los grabadores, así como conocer a la perfección las circunstancias concretas en las que se grabaron? ¿Pueden confiar ciegamente en que sucediera exactamente lo que Raudive les dijera? ¿Habría detalles que Raudive no contempló y que resultaran importantes?

Quiere responder a la pregunta "¿nos hablan los muertos?", y dice que son los oyentes quienes tienen que sacar sus propias conclusiones. ¿Y de qué sirve sacarlas si resultan estar equivocadas? Eso es todo lo contrario a seguir una metodología rigurosa.

La metodología de investigación, nos dice, es sencilla: aparato (un magnetofón), un micrófono, cinta virgen y a grabar. Hacemos una pregunta, dejamos un tiempo de silencio, haciendo una pausa, y cuando rebobinamos, escuchamos la respuesta. No, no, no y no. Una metodología sería, previo precinto absoluto de la zona y aislamiento de los aparatos a cualquier tipo de interferencia, en el caso de que apareciera algo extraño, verificar primero el estado de la cinta a nivel microscópico, el estado de los aparatos, tener registros de qué ha sucedido exactamente en ese momento para poder comparar, descartar la pareidolia y, tras todo eso, entonces, si queda algo "raro", preguntarse qué puede ser y demostrar que lo que puede ser, es. Además, una no se pone a grabar "porque sí", "a ver qué sale". Tiene que perseguir algún tipo de fin. Si queremos saber si es posible la comunicación con los difuntos, habría que plantearse de qué manera, suponiendo que quedara algo de los difuntos que pudiera comunicarse con nosotros (algo que también habría que demostrar), ese "algo" que quedara puede interferir con el mecanismo de grabación de la cinta, ya que eso es algo completamente físico. Lo otro, "grabar por grabar", puede ser muy divertido, pero no demuestra ni es metodología de absolutamente nada. "Eso es porque tú nunca has probado a grabar psicofonías", me dicen los defensores del fenómeno. ¿Ah, sí? ¿Y cómo sabeis lo que he hecho o he dejado de hacer al respecto? Una presunción muy arriesgada, me parece a mí.

Nos dice que cuando tenemos que enfocar la realidad de unas grabaciones, hay que establecer un punto de vista crítico; si es, es y si no es, no es. Nos recuerda brevemente los puntos en los que se basa el método científico: observación, intuición (?), hipótesis, prueba de las hipótesis, conclusiones. Concretamente: observación de un fenómeno, planteamiento de hipótesis falsables, diseño de experimentos que puedan corroborar o desechar las hipótesis, repetición por otros investigadores de los experimentos, y conclusiones. Más o menos.

Dice que se puede realizar una observación perfectamente válida simplemente conviviendo con el fenómeno. Sí, pero no por ello dejará de ser una observación, necesariamente. Y podemos pasarnos en esa fase de observación años sin sacar nada en claro. Dice también que cuando ponen los medios, procuran "guardar la apariencia de metodología de una investigación", y que "tendremos que basarnos en nuestra propia intuición porque los investigadores, en este sentido, no tenemos pautas marcadas" y por tanto tienen que marcar una pauta de metodología de investigación paranormal.

Todo esto es darle vueltas y vueltas al método científico. Y luego para decir cosas como que procuran "guardar la apariencia de metodología" (que desde luego no implica que sigan la metodología, sino sólo que lo parezca), o que tienen que basarse en su propia intuición porque no hay pautas marcadas. Esto da unas claras muestras no ya de desorden metodológico, sino de pleno desconocimiento de cómo se realiza una investigación de verdad. A este respecto, no puedo dejar de recomendar la entrada "Como un huevo a una castaña" de un weblog recién incorporado a las filas de la difusión del pensamiento crítico: "Gluón con leche".

Dice que nos va a presentar algunas psicofonías, intercaladas con la conferencia. Dice que sólo debemos tomar en serio aquellas psicofonías que dan una respuesta directa a lo que acabamos de preguntar, y dice también que después de grabar, primero hay que probar el principio de inducción ("y esto es lo peor"), después tenemos que elaborar unas hipótesis de trabajo y por último probar las hipótesis. Dice, además, que las hipótesis de trabajo hay que basarlas sobre todo en ir descartando cosas que pueden ocurrir, como intromisiones de radio o electromagnéticas, impregnaciones ambientales, ruidos, impregnaciones telepáticas, voces de los difuntos o la energia residual ambiental.

A ver, por orden. En primer lugar, si tenemos que tomar en serio únicamente aquellas psicofonías que nos den respuestas directas a lo que acabamos de preguntar, debo entender por tanto que todo lo que aparezca por las buenas, sin responder pregunta alguna, se descarta directamente. Más aún, si acudo a las páginas de su libro donde nos detalla una serie de preguntas hechas y las supuestas respuestas obtenidas por las supuestas voces, hablo de memoria, pero creo que no se salva ni una. Vale, de acuerdo, a lo mejor se salva alguna. Pero dado que no hay un criterio objetivo y perfectamente delimitado de lo que significa "respuesta directa a lo que se acaba de preguntar", cada uno puede pensar entonces lo que quiera sobre la validez de las psicofonías, ¿y qué validez se le puede dar como respuesta a la pregunta "¿Qué opináis sobre el canto de los pájaros?" lo siguiente, "Desnúdale"? (página 383 del libro "Psicofonías, ¿quién hay ahí?"). En virtud del criterio dado, para mí, esa psicofonía no es válida.

Por otra parte, ¿qué es eso de probar el principio de inducción? Imagino que, en todo caso, será "aplicar", pues el principio de inducción matemática está perfectamente demostrado, y, en cualquier caso, ¿aplicar a qué? ¿Pretende decirnos que debemos revisar absolutamente todas las psicofonías del mundo antes de poder asegurar que no tienen nada de "misterioso"? ¿No serían ellos quienes deberían demostrar que al menos una de las psicofonías que han grabado tiene *algo* de "misterioso"?

Pero el desorden metodológico no queda ahí. Amorós nos dice que primero tenemos que plantear unas hipótesis de trabajo y luego demostrarlas, aunque no dice cómo, pero las hipótesis de trabajo se han de plantear ¿descartando cosas que pueden ocurrir? ¿No será más bien descartando aquellas que *no* pueden ocurrir?

Para evitar intromisiones radiofónicas debemos usar micrófonos blindados: micrófonos con jaula de Faraday incorporada. Y, además, ponerle una jaula de Faraday que rodee al micrófono (¿para qué, no bastaría con la incorporada?). Nos muestra una psicofonía obtenida con una jaula de Faraday, y con un magnetofón de bobina abierta. Se preguntó una cosa concreta, cuánto tiempo iba a tardar una persona en terminar una acción. La voz, supuestamente dice, "aún le queda". (Algo de una pera, entendí yo, a duras penas).

Una voz que se supone que responde a un pensamiento de alguien, dice "cierto". "Ciento", entendí yo.

Rechaza la impregnación ambiental porque requiere de ciertas condiciones físicas que no se dan. Dice un "Hola" y pregunta, "¿se habrá quedado mi voz grabada en los muros?". Es imposible, avalado por la física, dice, que una voz pueda quedar atrapada en una sala y luego se pueda extraer. Pero luego está la "impregnación vibracional", que tal vez sí pueda quedarse atrapada. Pasa de algo "posible" que rechaza a algo ni siquiera definido para lo que deja la puerta abierta. Hace notar que "para grabar una buena psicofonía hay que trabajar mucho, bastante". No quiero ser jocosa, pero esa frase sólo me sugiere una cosa, y no es buena, precisamente.

Otra psicofonía de muestra: "Te he felicitado" (yo no entiendo nada).
Preguntan "¿Estais aquí?", responde "sí" (parece alguien desde atrás).

"Hay que trabajar absolutamente en solitario", añade. ¿Cómo puede esperar, entonces, que confiemos en su palabra sobre los hechos y metodología llevados a cabo?

Muestra otra psicofonía, donde pregunta si saben cómo se llama él. Una voz le contesta, "Pedro" (yo entendí "pico").

"Tienen que ser coherentes", insiste. Por tanto, yo vuelvo a recordar el ejemplo de la psicofonía expuesta en su propio libro.

Para evitar que los sonidos del exterior, nos habla de precauciones como meter en grabador en cámaras aislantes. Tras la lectura de su libro, dudo, sinceramente, de que lo lleven a cabo.

Nos muestra ahora un ejemplo grabado, se supone, dentro de una cámara insonora, que dice "enderezarse" ("mearse", entiendo yo, a duras penas).

Cuenta un suceso, de hace tiempo, en el que hubo un accidente de autobús en Villafranqueza, Alicante. No se le ocurre nada mejor que irse a grabar psicofonías al lugar del accidente, donde nos dice que murieron unas 10 personas. Lo que se grabó fue "defecto de autobús". Lo que yo entiendo es "perfecto nanotús" (sí, la palabra "nanotús" no existe).

Otro ejemplo: "Por fin" (me suena a "Gauquelin").

Luego nos habla de "experimentos doble ciego", y dice que ese experimento consiste en poner varios magnetofones iguales en la misma habitación. Se cogen aleatoriamente las cintas sin saber de quién es y se graban las psicofonías. Además, se ha programado un temporizador aleatorio, por lo que tampoco sabes cuantas preguntas se van a poner (previamente grabadas) ni en qué orden.

Sinceramente, no sé si he entendido bien el procedimiento, pero sí me queda claro que eso NO ES un experimento doble ciego.

Eso demuestra que no es necesaria la presencia del experimentador y que no son emisiones telepáticas controladas (¿cómo?)

A continuación expone varias psicofonías seguidas:

"Vete de aquí" (me suena a bisagra)
Aquí pregunta si "¿Podeis darme un mensaje desde vuestro mundo?", y la respuesta fue "Directo de los muertos" (que, además, a mí me pareció la voz de un gallego).
En esta ocasión pregunta: "Dadme una respuesta de vuestro mundo", y le contestan en inglés "Why said dead?" (entiendo "guaisai", y no voy a entrar ahora en el atropello gramatical que esa frase supone para el idioma inglés).
También pregunta, "¿sois espíritus?", y obtiene por respuesta "un espíritu guía doble" (entiendo "nspiriduviadó").

Presenta la hipótesis de la transferencia energético-sonora. Pone un ejemplo: la energía química de la combustión en un motor (de coche, concretamente) se transforma en energía cinética, calorífica, etc para mover el coche. Y luego, no lo compara con nada.

Tras *no* explicar en qué consiste la hipótesis de la transferencia energético-sonora, nos explica por qué presenta las psicofonías: porque está acostumbrado a escucharlas, y compara el acostumbrarse a enteder a tu hijo pequeño con acostumbrarse a escuchar psicofonías. No lo veo así. Las voces de tu hijo son voces reales, y te acostumbras a lo que quieren decir a base de repeticiones, pero lo que no se puede negar es que lo que tu hijo dice, lo dice.

Y ahora es cuando *sí* nos explica en qué consiste dicha hipótesis, y es, simplemente, en que la energía se transforma en otro tipo de energía, y esos tipos de energía pueden derivar psicofonías. ¡Magia! ¡Asombroso! (es decir... ¿qué?)

Finaliza mostrando unas últimas psicofonías:

"no, no, no subas tanto" (muy metálica, no entiendo nada)
"no, no, no te pares, estamos contigo" (metálica, "no, no te paes estamos abrigo")
Y una de música, supuestamente tomada en Italia.

Con esto, termina su ponencia.

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13 Comentarios:

Se agradecerá que los comentaristas sean respetuosos con los otros comentaristas. A la autora le es indiferente recibir insultos, los colecciona para otro blog, pero los comentaristas no tienen culpa de que la autora sea así de "rarita". Pensad en los gatitos, ¿sí?

  • felicidades por esta critica-resumen del encuentro de la SEIP en monforte del cid.
    yo fui de los 70 indignados que firmamos el manifiesto de protesta, y la verdad se agradece que me cuenten lo que se dijo en ese lugar.

    me estoy quedando sin palabras... por cierto, te estoy enlazando desde mi blog, para darle mas publicidad (seguro que mis dos lectores sse sienten interesados...) al tema.

    ah, y un apunte. encontrar numeros trascendentes no es tan dificil. basta con buscar uno.
    es mas, en cuanquier segmento de la recta real, por pequeño que sea, hay infinitos.

    Por Anonymous judas21bis@gmail.com, el martes, abril 12, 2005 1:51:00 AM  

  • Ya sé que no es tan difícil, pero quería poner de manifiesto la diferencia ;-)

    Aunque, si no los has tratado mucho tiempo, al principio sí se hace complicado imaginar uno, y sobre esa idea quería incidir. Es complicado imaginarlos, parecen muy escurridizos... pero ahí están. Existen, y lo sabemos.

    También desconcierta que, con lo "extraño" que es al principio encontrar uno, la recta real esté a "rebosar" de ellos. Pero todo eso es mejor dejarlo ya para quien le interese el tema, aunque de vez en cuando intento "dejar caer" alguna curiosidad :-)

    Por si acaso a alguien le picara el gusanillo de las matemáticas, sigo invitando a visitar a Tio Petros, un weblog de divulgación estupendo.

    PD: Disculpas si se me lee rara (inconexa); estoy ahora mismo, lo que se dice en algunos sitios, "espesa".

    Por Blogger Lola, el martes, abril 12, 2005 2:45:00 AM  

  • En semejante sarta de despropósitos, no sé si merece la pena comentar alguno de ellos. Pero es que me ha llamado la atención que José Requena "quiere recordarle a la ciencia que las ondas herzianas tampoco se pueden ver ni tocar".

    Yo quiero recordarle al señor Requena que las ondas electromagnéticas (es decir, "herzianas") es lo único que se puede ver. Bueno, sólo algunas de ellas: las de longitud de onda entre 400 y 700 nm, en números redondos. Claro que quizá él las conozca por otro nombre. A ver si me acuerdo... mmmm... ¿cómo era? ... ¡Ah, sí! "Luz"

    Por Blogger Hairanakh, el martes, abril 12, 2005 9:19:00 AM  

  • Y luego me llaman a mí detractora mala-malosa, después de que había querido concederle el beneficio de la duda pensando que tal vez se refería a la radio... ;-)

    En fin, imagino que debe haber detalles que se me habrán pasado por alto; aún hoy, días después, se me siguen ocurriendo objeciones, pero ya no doy a basto con ellas. Se agradece que ayudeis a completarlo :-)

    Por Blogger Lola, el martes, abril 12, 2005 10:25:00 AM  

  • Sobre la extraña filosofía de estos señores, que dicen enfrentarse a los fenómenos científicamente pero consienten que en sus foros se ataque a la Ciencia y a los científicos sin hacer absolutamente nada, tuve ayer un pequeño encontronazo con el señor Amorós en el foro de la SEIP. En particular, centré mis comentarios en desmontar (tarea nada complicada, por cierto), el ideario de un tal Sirio, ejemplar típico de iluminado-convencido que al parecer goza de gran prestigio entre los asíduos al foro de la SEIP. Este muchacho defiende (Amorós considera válido el razonamiento, al parecer, y creo que está bastante cerca de la "búsqueda de nuevos parámetros que comenta Lola ), que no podemos encontrar pruebas del orígen de un misterio porque si las hallamos dejaría de serlo. Por lo tanto, la única prueba que podemos buscar es que no podemos probar nada. Así, los científicos que piden pruebas se equivocan, y no se enfrentan al fenómeno como deberían. Brillante, ¿verdad? Ya no puedo seguir escribiendo en el foro porque me bloquearon el acceso, tal y como yo esperaba, pero si alguien quiere leer la fantástica intervención de Amorós, podéis hacerlo en el foro de la SEIP, en el tema "Sirio". Si no lo han borrado, claro.

    Por cierto Lola, felicidades por tu paciencia.

    Por Anonymous J, el martes, abril 12, 2005 11:37:00 AM  

  • "Ah, sí! "Luz""

    Mejor, luz visible.

    Por Anonymous Anónimo, el martes, abril 12, 2005 3:31:00 PM  

  • La psicofonía n es un fraude.
    La n+1 también es un fraude.
    Por inducción, todas son un fraude :)

    Clarísimo.

    Por Anonymous Julio, el martes, abril 12, 2005 4:24:00 PM  

  • "Mejor, luz visible"

    Sin duda. Gracias.

    Por Blogger Hairanakh, el martes, abril 12, 2005 9:21:00 PM  

  • La hipótesis de que muchas de las psicofonías (de hecho, probablemente todas las que no son un fraude) son un ejemplo de pareidolia acústica es bastante vieja.

    De ahí que en algunos manuales aconsejan conectar un generador de "rumor blanco" al magnetófono, lo que crea justamente los patrones aleatorios que nos permitirán imaginar secuencias de fonemas. En su defecto, basta con elevar el volumen del altavoz hasta límites poco razonables.

    Por Anonymous Anónimo, el martes, abril 12, 2005 10:08:00 PM  

  • Yo soy "la persona" que estuvo con Lola la mañana del sabado 2 en Monforte. Quiero expresar la admiracion que me produce todo el trabajo que se toma Lola y la seriedad y circunspeccion con la que esta relatando lo que alli ocurrio. Por cierto y que quede meridianamente claro: su relato es exacto (claro esta, llevaba la grabadora "puesta").
    Ademas, quiero añadir que tuve la sensacion de que los ponentes se "cortaban" bastante por la presencia de algun esceptico (ademas de hacer brindis al sol constantemente, mencionando lo escepticos que son ellos, tanto o mas que el profesor de fisica de Pedro Amoros), evidentemente eso me parece un tributo a Lola (o a su grabadora, que era visible como cruz en pecho).
    Para no enrollarme mucho mas, solo remarcar dos cuestiones: Citar el Necronomicon como texto de referencia (con un tono que desaconseja su lectura poco preparada), es una de las mejores bromas que me han gastado en los ultimos tiempos. La cara que se le puso a Lola cuando salio esto era un poema (imagino que la mia no era para menos). Lola es muy caritativa con los gruñidos y gorgoteos que Pedro Amoros tiene el cuidado de "pretraducir" para que los entiendas (ya sabeis, como lo que dice su niña de tres añitos, "que esta por ahi, al fondo..."). Yo apenas oi algo que pudiera ser mas inteligible que el blouaghs que hace mi retrete. Y si esas eran sus mejores pruebas (a lo mejor es que las psicofonias de verdad no las pueden emitir en un acto de estos porque las venden "en el hall que hay en el vestibulo del teatro" -Warren Sanchez dixit-) mal vamos.
    Os emplazo al relato de la tercera ponencia de la mañana, donde ya hubo autentico "desmelene" y solo quiero compartir con vosotros algo que a mi me impacto sobremanera: al ponente gritando desaforado "ESTO ES EX-PE-RI-MEN-TA-CION", en pleno mantra esceptico. Ja!!!!!
    Queda para Lola su detalle.
    Saludos

    Por Anonymous Oldno7, el miércoles, abril 13, 2005 8:27:00 AM  

  • Sólo puedo decir que no soy más mordaz porque estoy agotada :-)

    Aunque comento las cosas más relevantes allí dichas, hablar de absolutamente todas las majaderías que se escucharon allí seguramente me llevaría el triple de esfuerzo, y cuando leais la de Bélmez, entendereis que no puedo más ':-)

    Por suerte, muchas de esas cosas se comentan solas, y ya estoy viendo que los lectores poco a poco se van animando y haciendo también observaciones al respecto.

    Seguiremos en contacto ;-)

    Por Blogger Lola, el miércoles, abril 13, 2005 10:04:00 AM  

  • "En una zona X de radio R1 se produce un fenómeno T (por ejemplo, desplazamiento de un objeto). Yo entiendo que, si ese mismo fenómeno T, se produce en una zona Y de radio R2 (no necesariamente igual a R1) tal que las circunferencias (X, R1) e (Y, R2) no se cortan, cada una de ellas es una zona individual de encantamiento. ¿Cómo sabemos entonces que se trata de un poltergeist? Porque está muy claro que al salir de la zona X, deja de producirse T, pero al entrar en la zona Y, ¡vuelve a producirse T! Según la primera "definición", son dos encantamientos aislados, según la segunda "definición" se trata de un poltergeist, ya que se reproduce "en otra zona" y, para más inri, se supone que los encantamientos y los poltergeist son fenómenos diferentes, entonces, ¿se puede saber de qué estamos hablando?"

    Sublime.

    Por Blogger judas, el miércoles, abril 13, 2005 10:52:00 PM  

  • Desde luego el paranormal que utilice lo paranormal como negocio de seguro que no es un paranormal. Atreverse a liderar lo paranormal es sinónimo de fraude.
    Lo paranormal es patrimonio de los santos y los místicos, y desde luego no ejercen con ánimo de lucro, ni por éxito social.
    Pero en cualquier caso ya que Newton está enterrado la nueva fisica habre, nos habre las puertas del milagro continuo y maravilloso que es la materia, la vida y todas las posibilidades y la conjugación entre ellas. En mi modesta opinión pienso que la materia y la energía no se pierden solo se transforman. Creo que el pensamiento conforma el alma, el espíritu y este subyace encriptado atravesando las bramas (barreras caóticas entre las dimensiones en que hasta ahora se supone que solo la gravedad es capaz de atravesar esas bramas) para aparcar en otras dimensiones.
    La nueva física nos habla de atomos entrelazados, incluso moléculas simples entrelazadas, retazos de materia que se comportan igual aunque esten en la otra punta de este universo, y que por tanto se comunican mas deprisa que la velocidad de la luz.
    Si nos ponemos a imaginar situaciones físicas extremas como el cero absoluto, un metro mas alla de la velocidad de la luz, la extrema densidad de un agujero negro, o imaginar el infinito hacia lo mas pequeño, un atomo? no, un electron? no, un neutron, un quartz? no, mas pequeño todavia. Quiza sea la voluntad de Dios entendido como el todo, quiza esos dispendios cuánticos coforman la materia,la energía, el tiempo, el espacio. Creo que sin esos dispendios nada existiría, y si existiera todo estaría a la misma distancia de todo, calma chicha, no existiria el tiempo, ni la materia, ni la energia. Entiendo este universo como si algo hubiera desencajado un ladrillo infinitesimal a posta.
    En cualquier caso yo he experimentado ciertas situaciones anómalas, física y síquicamente y no me viene a cuento describir, ni convencer. Y siempre dudo, y dudo, y dudo, y dudo......

    El Monfortino Errante

    Por Anonymous goli, el martes, febrero 21, 2006 9:49:00 PM  



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