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viernes 8 de abril de 2005

Jornadas SEIP de parapsicología: crónica escéptica #

Hace una semana, a esta misma hora, terminaba de preparar las cosas para poner rumbo hacia Monforte del Cid, un pueblo de Alicante en el que tuvieron lugar las jornadas de parapsicología organizadas por la SEIP y el propio ayuntamiento de la localidad. Dichas jornadas se desarrollaron a lo largo del viernes por la tarde y el sábado (día entero).

Me parecía oportuno acudir a este acto para poder juzgar con mayor conocimiento lo que allí iba a suceder. Llevé conmigo una grabadora de audio, el teléfono móvil, que hizo las veces de cámara el viernes, cuando había olvidado recargar la batería de la cámara fotográfica, la propia cámara fotográfica (ya el sábado), mucho papel y algo con lo que escribir.

Sé que habrá quien quiera decir que lo que cuento sobre lo que allí sucedió es mentira. Bien, está en su derecho y yo no se lo voy a negar, pero sí quiero dejar bien claro que no admitiré ni una sola acusación de mentir cuando me he tomado la especial molestia de revisar varias veces los audios para no poner palabras en boca de quien no las dijo, por lo que si alguien quiere acusarme de mentirosa, adelante, pero si no tiene ni una sola prueba con la que sustentarlo, me veo en el mismo derecho de revertir la acusación de mentira y además exigirle que demuestre la suya. Puedo haber escuchado mal una palabra, eso no lo voy a negar, pero entiendo que ese hecho no me convierte en mentirosa si así resulta ser, de ahí mi exigencia por pruebas contundentes que demuestren que miento.

Vamos pues a dejarnos de gilipolleces con supuestas intencionalidades: lo que escribo es lo que sucedió, y quien no se lo crea puede solicitarme los audios para comprobarlo. Evidentemente, sobre lo que se dijo voy a hacer valoraciones argumentadas e, incluso, ofrecer pruebas en contra con referencias. Esto no es una pataleta de "ay lo que han dicho", sino un análisis minucioso y en algunos casos prácticamente palabra por palabra de lo que se habló allí.

Dada su longitud (unas 60 páginas de texto con una fuente de tamaño 11 y dos centímetros de margen a cada lado y superior e inferior), he tomado la obvia decisión de trocear esta crónica en varias partes. En principio, el plan de publicación de la crónica sobre las jornadas es el siguiente (si Blogspot quiere, que ya me ha dado problemas con esto):

  • Viernes 8 de abril de 2005: Pequeñas notas sobre el viaje y unas consideraciones previas.
  • Sábado 9 de abril de 2005: Presentación de las jornadas.
  • Domingo 10 de abril de 2005: Ponencia de Antonio García sobre los videntes.
  • Lunes 11 de abril de 2005: Ponencia de Francisco Azorín sobre la oui-ja.
  • Martes 12 de abril de 2005: Ponencia de José Requena sobre casas encantadas, y ponencia de Pedro Amorós sobre psicofonías.
  • Miércoles 13 de abril de 2005: Ponencia de Pedro Fernández sobre las caras de Bélmez.
  • Jueves 14 de abril de 2005: Ponencia de Manuel Capella sobre visualización creativa, ponencia de Guillermo Núñez sobre fotografía paranormal y clausura de las jornadas.


Dicho esto, doy comienzo a la introducción que escribí sobre el viaje y la llegada al auditorio en sí. Nos veremos pues a lo largo de toda una semana, con una entrada diaria. Es la única manera de no agobiar en exceso y de no tardar demasiado. Espero que no os importe si al término de estas entradas me tomo un pequeño descanso (salvo, quizá, para hablaros de la cría del chile común, que ya empiezo este fin de semana... lo siento, no tengo remedio con las plantas).

Un saludo, pues, y que aproveche.

Viernes 1 de abril de 2005



Acudo a la gasolinera para llenar el depósito de mi latita. Se hacen las 14:35 horas, momento en el que parto hacia la salida a la circunvalación A7, a escasos metros de la estación de servicio. El contador del cuentakilómetros marca 145529 km. Pongo el parcial a cero e inicio el viaje.

Son las 16:08 horas cuando llego a Monforte del Cid. El parcial marca ahora 153.6 km, 145682 km el total. Es un pueblo pequeño, y cuando llegué a él me dio la sensación de que también un poco despoblado, tal vez por la poca gente que había en ese momento por la calle (normal, también, dada la hora), o quizá sólo porque las casas son de pocas alturas.

Aparco el coche, cojo las cosas, y me dirijo hacia un poste informativo del ayuntamiento que había visto al pasar con el coche. Allí encuentro el cartel publicitando las jornadas, y un mapa del pueblo, que me ayuda a localizar el auditorio, lugar donde se realizan las charlas. Acostumbrada como estoy a las poblaciones grandes, mirando el mapa estimaba caminar unos 25 minutos hasta llegar al lugar. Con 5 me bastaron.

El auditorio municipal es un edificio moderno de corte muy recto, situado justo enfrente de la oficina de correos, pegado a un antiguo arco que, según contaba una placa a su lado, fue restaurado en junio del año 2004.

Entro en el auditorio, y bajo las escaleras. En una mesa había tres (creo) montones con fotocopias donde aparecía la programación de las jornadas. Cogí una, y entré en la sala en sí. Tomé asiento, preparé la grabadora de audio y el teléfono móvil (dejándolo en silencio, previamente). Por un descuido olvidé recargar la batería de la cámara fotográfica. Afortunadamente, como esa noche regresaba a casa, podía dejarla cargando para recogerla al día siguiente. Me hubiera gustado tomar algunas fotografías de los ponentes de este primer día.

Estando prácticamente todos los asistentes ya sentados, empecé a fijarme en ellos. La gran mayoría de esos aproximadamente 60 asistentes éramos mujeres. El grupo adolescente-juvenil sería cerca de la tercera parte de los que acudieron, dándose en este grupo un mayor equilibrio en la proporción entre hombres y mujeres. Del rango de los 20-30 años se da un salto llamativo a gente de unos 45 años, siendo las personas a partir de 45 años (más o menos) los que conforman los dos tercios aproximados que quedarían. De este grupo, aproximadamente la mitad era ya gente que podríamos considerar "de la tercera edad". Estas anotaciones están hechas, sin contar, a los propios ponentes y miembros más cercanos de la SEIP que pude reconocer por haber coincidido con ellos en Bélmez de la Moraleda, el pasado 17 de diciembre de 2004.

La mesa, alargada, parece apoyada en algún tipo de caballete. Mantel azul "avioletado" (no me sale el color adecuado), un "podio" para la persona encargada de conducir el acto, una pantalla plegable para proyecciones de vídeo, tres carteles anunciando la jornada en la pared del fondo, uno en el "podio", un piano en la esquina izquierda desde mi punto de vista (imagino que para cuando ha lugar algún acto musical), y varias velas encendidas en el borde de la tarima y en los lados de los escalones para subir a ella.

La periodista Elena Merino es la encargada de llevar la conducción de las ponencias. Aparte de ser ella quien da el pistoletazo de salida, es también quien nos hace una introducción sobre el curriculum de los ponentes, dando unos pocos apuntes sobre lo que nos van a contar. He asistido a pocos actos de conferencias, pero aún así la sensación que me dio no fue precisamente la de estar ante una novata. Elena sabe cómo llevar adelante sus presentaciones sin un solo traspiés, y me imagino que la sensación que quedaría entre los asistentes fue la de estar ante una profesional. No seré yo quien diga lo contrario sólo porque no coincido con sus ideas.

Quiero que quede claro que, en la medida de lo posible, voy a tratar de separar las formas del fondo en este relato, crónica o como se quiera llamar. Esta distinción me parece fundamental, porque se puede aprender mucho de ella.

De la misma manera, quiero que quede claro que aquel acto no resultaba el más indicado para que yo interviniera con preguntas y argumentos de ninguna clase. Ver, oír y callar era la opción más prudente en este caso, ya que no se trata de un acto en el que nos encontráramos en igualdad de condiciones. Aquel era su terreno, quien iba allí ya tenía buena parte del camino del convencimiento hecho, y cualquier pregunta incómoda por mi parte sólo hubiera servido para reforzar ese convencimiento, así como ese odio que poco a poco se va forjando hacia las "mentes cerradas" y que sutilmente han seguido avivando. No era momento de discusiones, era momento de verles actuar. Por eso, las objeciones que ya allí me iba planteando, las expondré ahora aquí, conforme vaya desarrollando lo que se dijo en las ponencias.

Quiero, por último, señalar que voy a ser especialmente extensa y detallista precisamente con el acto más breve, la presentación (de unos 35 minutos de duración), porque me ha parecido lo más importante de todo. Cómo se presentan a sí mismos y a la actividad que llevan a cabo, cómo introducen de forma sutil las primeras y más importantes falacias en el pensamiento de los oyentes. Cuando el caldo de cultivo ya está hecho, se puede introducir lo que sea, nadie lo va a cuestionar. Por eso me voy a centrar, especialmente, en cómo crean el caldo de cultivo.

[Continúa mañana con la presentación]

1 Comentarios:

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