"Tumbas sin nombre": El bigote de la discordia #
"Tumbas sin nombre" es el título que recibe un ladrillo de 285 páginas firmado por Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández acerca del fenómeno de las caras de Bélmez. Las malas lenguas cuentan que Iker puso poco más que su nombre, su cara en las fotos y algunas líneas, pero dejaremos los cotilleos para cuando hable de mi viaje a Bélmez.
En dicho libro se plantea una hipótesis cuanto menos, "arriesgada" para explicar qué son las caras de Bélmez: afirman, tras una sesión de hipnosis, que las caras de Bélmez son los rostros de algunos parientes de María Gómez Cámara, muertos en la Guerra Civil, en el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza, saldándose con la muerte de mucha gente, entre ellos una hermana de María, el marido de esta hermana, y cinco de las siete hijas que tenía la pareja. Este marido era guardia civil, dato que resulta relevante en esta entrada.
El libro desarrolla el asedio con unos cuantos puntos más bien fantasiosos, referidos a cómo vivieron las víctimas la tragedia y sus últimos momentos, pero no entraremos en esos detalles. Si no fuera por el tema que trata, pasaría por una novela más, porque la trama es bastante inverosímil como para creer de verdad que estamos ante una investigación.
La cuestión es que en ese libro se hace un análisis comparativo de las caras de Bélmez con fotografías de los familiares de María muertos en aquel asedio. Y hay una comparativa especialmente chocante: la del guardia civil con "La Pava".
Isabel Chamorro, una de las dos supervivientes, sale en el libro con un cuadro de familia, donde están las fotografías de sus padres y hermanas muertas. Ese cuadro de familia está compuesto de trozos de fotografías, como podemos ver:
Abajo a la izquierda se ve a la madre. Su cara fue tomada de la siguiente fotografía, donde fue fotografiada junto a su marido y una hija pequeña. Esta fotografía es bastante anterior al asedio:
Cabe pensar que la fotografía del marido la tomaron de la misma (¿por qué no?) e, incluso, a pesar de los hábiles brillos que no permiten apreciarlo del todo bien, se puede afirmar con cierta confianza que estamos hablando de la misma fotografía (se ve mejor en la versión grande, obviamente).
Señalo dos detalles: el bigote del guardia civil está hacia arriba, y su boca aparece cerrada. Los propios autores señalan que lo del bigote era reglamentario, en la página 47: "Miguel -con el bigote engominado hacia arriba, tal y como ordenaba el reglamento- y María".
Así que ahora veamos la fotografía donde lo comparan con "La pava":
Yo observo algo extraño. Tiene la boca abierta en una mueca completamente inhumana (y mucho más como para ser un retrato en el que se está posando), y el bigote... está hacia abajo. Es más, no parece natural, parece un borrón. Si la comparamos con la "del bigote hacia arriba", vemos que tanto el gorro como las hombreras están exactamente en la misma posición. El perfil de la cara es el mismo (es decir, es la misma posición) y los ojos muestran la misma mirada.
La imagen está evidentemente manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos saber.
Por ello, esta transición no deja de ser una mera anécdota más que una demostración de nada:
Pronto, más datos sobre la "comparativa" de estas imágenes y las caras de Bélmez de parte de uno de los compañeros de la central de enlaces críticos con la pseudociencia.
En dicho libro se plantea una hipótesis cuanto menos, "arriesgada" para explicar qué son las caras de Bélmez: afirman, tras una sesión de hipnosis, que las caras de Bélmez son los rostros de algunos parientes de María Gómez Cámara, muertos en la Guerra Civil, en el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza, saldándose con la muerte de mucha gente, entre ellos una hermana de María, el marido de esta hermana, y cinco de las siete hijas que tenía la pareja. Este marido era guardia civil, dato que resulta relevante en esta entrada.
El libro desarrolla el asedio con unos cuantos puntos más bien fantasiosos, referidos a cómo vivieron las víctimas la tragedia y sus últimos momentos, pero no entraremos en esos detalles. Si no fuera por el tema que trata, pasaría por una novela más, porque la trama es bastante inverosímil como para creer de verdad que estamos ante una investigación.
La cuestión es que en ese libro se hace un análisis comparativo de las caras de Bélmez con fotografías de los familiares de María muertos en aquel asedio. Y hay una comparativa especialmente chocante: la del guardia civil con "La Pava".
Isabel Chamorro, una de las dos supervivientes, sale en el libro con un cuadro de familia, donde están las fotografías de sus padres y hermanas muertas. Ese cuadro de familia está compuesto de trozos de fotografías, como podemos ver:
Abajo a la izquierda se ve a la madre. Su cara fue tomada de la siguiente fotografía, donde fue fotografiada junto a su marido y una hija pequeña. Esta fotografía es bastante anterior al asedio:
Cabe pensar que la fotografía del marido la tomaron de la misma (¿por qué no?) e, incluso, a pesar de los hábiles brillos que no permiten apreciarlo del todo bien, se puede afirmar con cierta confianza que estamos hablando de la misma fotografía (se ve mejor en la versión grande, obviamente).
Señalo dos detalles: el bigote del guardia civil está hacia arriba, y su boca aparece cerrada. Los propios autores señalan que lo del bigote era reglamentario, en la página 47: "Miguel -con el bigote engominado hacia arriba, tal y como ordenaba el reglamento- y María".
Así que ahora veamos la fotografía donde lo comparan con "La pava":
Yo observo algo extraño. Tiene la boca abierta en una mueca completamente inhumana (y mucho más como para ser un retrato en el que se está posando), y el bigote... está hacia abajo. Es más, no parece natural, parece un borrón. Si la comparamos con la "del bigote hacia arriba", vemos que tanto el gorro como las hombreras están exactamente en la misma posición. El perfil de la cara es el mismo (es decir, es la misma posición) y los ojos muestran la misma mirada.
La imagen está evidentemente manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos saber.
Por ello, esta transición no deja de ser una mera anécdota más que una demostración de nada:
Pronto, más datos sobre la "comparativa" de estas imágenes y las caras de Bélmez de parte de uno de los compañeros de la central de enlaces críticos con la pseudociencia.
Etiquetas: Caras de Bélmez











13 Comentarios:
Se agradecerá que los comentaristas sean respetuosos con los otros comentaristas. A la autora le es indiferente recibir insultos, los colecciona para otro blog, pero los comentaristas no tienen culpa de que la autora sea así de "rarita". Pensad en los gatitos, ¿sí?
¡Guerra!
Por
Gerardo, el martes, julio 05, 2005 10:00:00 PM
Excelente Lola.
¡Buen trabajo el que estás realizando para desenmascarar a todos estos falsarios!
Por
Tenebris, el miércoles, julio 06, 2005 3:47:00 AM
Parece mentira... ni me acuerdo de la de veces que he mirado ambas caras, 'la pava' y el guardia civil, y te juro que nunca me había fijado en lo del bigote.
Yo es que no estaba el día que se repartia el don de la observación.
En fin...
Javier
Por
Javier Clemente, el miércoles, julio 06, 2005 9:45:00 AM
Y como la perilla reglamentaria no aparece, ni la manipulan ni nada, sencillamente la ignoran.
Por
Macías P., el miércoles, julio 06, 2005 10:28:00 AM
Qué bien explicado. Sigue, Lola, sigue destrozándolos, por favor... Que nos lo pasamos estupendamente.
Por
Remo, el miércoles, julio 06, 2005 2:14:00 PM
PUES HABLANDO DE ENGAÑIFAS.....
lO QUE VIENE A CONTINUACION ES UN POST QUE HE ENCONTRADO EN UNA WEB SOBRE RADIOS DE LAMPARAS. A PESAR DE QUE EL AUTOR SE SALE DE LA LINEA ARGUMENTAL, PICOTEANDO AQUI Y ALLA, VAMOS, UN POCO EN PLAN "MISTER PLATINAS", EL TEXTO CREO QUE TIENE SU CHICHA. A VER Q OS PARECE, JUAS JUAS
AHI VA:
Hola, amigos y amigas del foro.
Ante todo, he de disculparme por exponer una cosa que acaba de ocurrirme, pero que escapa totalmente a la temática de este portal... a menos, claro, que a algún fabricante le diera por construir teléfonos móviles para audiófilos, con etapa de salida a base de válvulas EL-84 en configuración push-pull, y antena libre de oxígeno bañada en oro. Vivimos unos tiempos de tal irracionalidad tecnológica, que ya no me extrañaría. En este sentido, me acaba de venir a la cabeza aquel "affaire" de Microsoft, hace, creo, cuatro o cinco años: los Amos del Mundo, en estrecha relación con una firma de la alta fidelidad esotérica (cuyos productos se caracterizaban por un precio astronómico, una desmedida afición por visitar el taller de reparaciones, un horrible aspecto estético y nada más) presentó un mando a distancia que, por tener una pantallita de cristal líquido y un scroller como el de mi ratoncito, costaba ¡¡más de setenta mil pesetas!!
Pero vayamos al asunto: hace unos momentos suena mi teléfono móvil anunciando una llamada de número anónimo. "Qué raro" - pensé - "ninguna de las personas que suelen llamarme, ocultan su número; ni siquiera vale la pena que atendiera esta llamada, pero, en fin, por curiosidad..."
En fin, que, por curiosidad, descuelgo, y oigo una extraña voz que más bien parecía una "psicofonía" de Pedro Amorós (un elemento que no tiene desperdicio, y sobre que vale la la pena que busquéis en Internet, la diversión la tenéis asegurada).
Esta voz, rara, nerviosa e insegura de lo que decía, se presenta con un amable buenas tardes, dice llamarse Jorge López (y yo, Pepito Tonto, mire usté... bueno, eso no lo dije) y afirma ser agente de Movistar.
Seguidamente, comienza a proponerme la oferta del siglo: puesto que yo tengo la modalidad de tarjeta llamada "cuatro", por la que desde las 4 de la tarde hasta la misma hora de la madrugada, pago 15 cts/minuto... "¿Sólo 15?" - dije yo - "Pues anda, será que a mi tarjeta SIM le ha salido un agujerico por el que se caen algunas monedillas..."
Prosigue la misteriosa voz diciendo que , si me acojo a loa nueva modalidad de tarjeta "cuatroblablablá-chupiguay", únicamente tendría que pagar 12 cts/min y, en las horas no cubiertas, 48 cts/min en lugar de los 55 que venía pagando.
"¡Qué bien!" - repuse yo - "Todas las empresas sube que te sube los precios, y Movistar, precisamente Movistar, lo que hace es ¡bajarlos! Señor mío, su oferta no puede parecerme más apetitosa, pero como la llamada que un servidor de usted está recibiendo es anónima, antes me informaré de que, ciertamente, procede de Movistar y, de ser así, ya veré si acepto tan maravillosa modalidad de pago".
La voz de los misterios salió al paso de esto contestando que podía demostrarme que era de Movistar, y no se le ocurre mejor forma de hacerlo que manifestando lo espiaditos que tienen a sus sumisos clientes: "la voz" sabía mi número de teléfono, las fechas y horas de mis últimas recargas, el saldo actual de mi tarjeta (sí, la del agujerito)... TODO. La cacofoníá ésa tenía un absoluto control del uso que hago de mi teléfono móvil. Así que yo me solté el pelo y le contesté: "Anda, pues con tanto registro de datos, no me extrañaría que Movistar tenga también registrada mis conversaciones telefónicas..." La inseguridad de la voz aumento aquí por momentos: "Pero, caballero, ¿cómo se le ocurre? Le puedo asegurar que nuestra empresa no grab..."
Le interrumpí, no me gusta interrumpir a una persona que me está hablando, pero en esta ocasión lo hice, no era para menos. "Señor mío, aquí, lo único que NO está registrado es QUIÉN está realmente hablando conmigo, y DESDE QUÉ NÚMERO DE TELÉFONO lo hace, así que, sintiéndolo mucho, antes de acogerme a esa oferta, voy a informarme bien sobre esta rara llamada y sobre esa no menos rara superoferta, letra pequeña incluida".
A pesar de su creciente nerviosismo, la enigmática voz aún tuvo fuerzas para balbucear que eso no era así, que tenía que acogerme AHORA MISMO a la oferta, o me la perdería. Después de soltar semejante joya, su parla se redujo a una balbuceante verborrea de palabras inconexas, por lo que decidí que ya estaba bien de perder el tiempo, así que di fin a la conversación diciendo que si me perdía algo, suponiendo que realmente fuera a perderme algo, pues peor para mí, y adiós, buenas tardes... Y colgué.
Vamos a ver, puede haber dos posibilidades:
La primera, que "aquéllo" no fuera Movistar, sino alguna forma de SPAM, detrás del que hay unos personajes y unas intenciones que desconozco absolutamente. De ser así, ¡fuera Telefónica-Movistar!, por permitir que unos terceros, unos cuartos, unos quintos o, al cabo, unos enésimos totalmente ignotos, tengan semejante facilidad para espiar los datos de los clientes.
La segunda, más probable, que efectivamente se tratara de Movistar (y no por eso dejaría de ser SPAM). En tal caso, igualmente ¡fuera Telefónica-Movistar!, porque, no contentos con robar a sus clientes a través de sus infames cabinas callejeras, y de otros métodos de los que estoy al tanto, ahora se dedican a chantajearles y tratarlos como si de borreguitos se tratase. "O aceptas AHORA MISMO la oferta que hemos decidido para ti, sin informarte de nada, o te la pierdes, así que ya les estás diciendo a tus dueños telefónicos SÍÍÍÍÍ".
Puedo demostrar lo que he relatado, pues a pesar de la limitada memoria de mi viejo teléfono móvil (esto lo tengo muy claro: que consuma Rita), me fue posible grabar, precisamente, la parte más suculenta de la conversación, aquélla en que se me dice poco menos que "te tenemos controladísimo, besugo".
Bueno, ya está, nuevamente me disculpo por haber hablado de algo distinto a las válvulas, pero me parece importante que las cosas de este estilo sean denunciadas públicamente.
Un saludo.
-----------------
"En este mundo traidor, nada es verdad y todo es mentira, sin depender del color del cristal con que se mira".
Por
Anónimo, el jueves, julio 07, 2005 1:44:00 AM
Lola dijo:
La imagen está evidentemente
manipulada, y sabemos que así le llegó a los analistas (José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero, página 113 del libro) por parte de Íker Jiménez. Quién ha sido y si ha sido para forzar los resultados, no lo podemos sabe.
-Creo recordar,que fue un reportaje en la revista "Enigmas",que esa misma foto,decían que se la habían hecho la propia Guardia Civil al cadaver,para que la familia tuviera un recuerdo.De ahí esa expresión y la boca etc,etc,y que por tanto estaba "retocada" la foto en cuestión.
Lo que no me acuerdo,si lo leí en esa revista o en otras del "sector magufo".
Si alguno lo recuerda,o la tiene la revista en cuestión,que nos lo diga.
Por
Anónimo, el domingo, julio 17, 2005 1:33:00 PM
Peor me lo pones, porque si lo que me quieres decir es que la foto que comparan con la pava es la del cadáver, hay algunos detalles que no cuadran en absoluto con eso:
- En la foto se le nota que es joven. Cuando murió tenía cerca de 50 años. Ninguna persona de esa edad y menos en esa época tiene la piel sin arrugas, sin ojeras y la cara tan fina.
- En la página 52 del libro sale una foto carnet del guardia civil, poco tiempo antes de morir, como acompañamiento a su acta de defunción (sí, les va lo de las actas de defunción). Te aseguro que no tiene el mismo aspecto que en la foto que comparan con la pava. Rostro endurecido, ojeras, arrugas... Nada que ver con la fotografía que comparan con la pava.
De todas formas, superponiendo la fotografía "bigotes para arriba" y "bigotes para abajo", la coincidencia es algo más que sospechosa. Pronto os lo mostrará otro compañero.
Saludos.
Por
Lola, el domingo, julio 17, 2005 1:51:00 PM
Bueno, pues ya que lo he comentado, voy a poner la fotografía a la que me refiero.
Si sigues este enlace, puedes ver la fotografía y leer el texto con el que la acompañan los autores.
Saludos.
Por
Lola, el domingo, julio 17, 2005 3:13:00 PM
Pues muchas gracias!
Estoy toda la tarde buscando el Nº de la revista en cuestión,y se ve que la perdí en una mudanza :-( pero creo que comentaban algo de eso,de que fue una foto"retocada" del cadáver por la misma guardia civil,para que la familia tuviera un recuerdo.(a lo mejor estoy confundido).
Pero sin lugar a dudas,ya se nota la diferencia de edad en la foto última que me has puesto.
-Un saludo.
Por
Anónimo, el domingo, julio 17, 2005 7:17:00 PM
muy bueno el artículo, supongo que por que la gente no se fija bien en lo que lee, pero estos tíos nos toman a todos por tontos
Por
Anónimo, el jueves, julio 21, 2005 1:18:00 AM
Sr. Pajas solamente comentarle que la susodicha perilla reglamentaria no es tal sino la famosa pota rosacea que se menciona en el comentario del parte de defunción. O al menos eso escuche decir a un hinbestigador.
Por
Eltabo, el domingo, julio 24, 2005 4:14:00 PM
Felicidades por el artículo.
Analizando las fotos que publicas, podemos ver que la foto manipulada (con los bigotes hacia abajo) está sacada no de la original en la que el guardia civil posa junto a su esposa (la foto de la página 47 del libro, sino la de la fotocomposición que sostiene Isabel Chamorro en su mano (la foto de la página 20 del libro).
Esto se puede comprobar observando las sombras que aparecen a la izquierda de la imagen del guardia civil con los bigotes hacia abajo, que se corresponden justamente con el borde de la imagen de la mujer que está a la izquierda del guardia civil en la fotocomposición (que ni se molestaron en borrar).
Esto demuestra que efectivamente es una burda manipulación chapucera y que para "caras", la de estos "señores" que es de hormigón armado.
Por
Antonio Lorenzo, el miércoles, julio 27, 2005 1:35:00 AM
Si ve que los comentarios están cerrados, se debe a que la entrada es demasiado antigua y ya no se espera que, años más tarde, alguien deje una nota y otros la vean. En ese caso, acuda a las entradas más recientes para dejar su comentario, si es tan amable.
Enlaces a esta entrada:
Crear un enlace
<< Inicio