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jueves 21 de febrero de 2008

Ni rojo, ni azul: blanco #

Hace pocos meses escribí una breve nota recordando las mentiras del PP sobre el 11-M, y en los comentarios hubo un anónimo que trató, de una forma bastante infantil y cansina, de asignarme a una posición política y a un partido concreto que no me resulta especialmente simpático, llegando a soltar cosas tan pueriles como esta:


Por cierto, si no tienes claras tus convicciones políticas puedes aplicar el racionalismo escéptico. "Mmmmm... los del PP no los trago, así que voy a votar a la izquierda. Hombre, del PSOE no me gusta todo, pero si voto al IU o similares no sacan una mierda, y encima estadísticamente se dividen fuerzas y resto votos al PSOE. ¡Y fíjate si van a votar los fachas en masa y va y ganan! Pero siguen sin gustarme del todo los del PSOE...bueno, como no me convence nadie me quedo en casa. ¡Pero entonces igual ganan los de la COPE por no ir a votar! Nada, nada, voto útil y racionalista, que más vale malo conocido que bueno por conocer: vota PSOE."


O rojo, o azul; o sí, o no; o del Madrid, o del Barça; o conmigo, o contra mí.

No voy a negarlo: desde mi experiencia como programadora, donde combinas el "sí" y el "no" para crear una serie de escenarios ricos en opciones, me resulta muy chocante ver esta dicotomía infantil en algunas personas ("bueno" y "malo") y que luego sean esas mismas las que te echen por cara que eres de "pensamiento único" cuando tratas de extraer todos los matices posibles en una situación compleja.

La política es una cuestión muy seria como para que los ciudadanos tengamos pensamientos tan simples como el del anónimo reseñado en la cita. Desde luego, esa forma de votar es demasiado irresponsable, y claro, así vamos como vamos por el maldito voto útil, porque la cuestión se trata como si esto fuera un partido de fútbol y sólo dos equipos, el PP y el PSOE. Uno deja muy claro que las libertades individuales entendidas fuera de una rígida moral católica no son lo suyo, con todo lo intolerante que tiene esa postura, por no hablar del fantasma de la privatización de servicios tan básicos como la sanidad y la educación (¡nada menos!). El otro deja claro que mucha de su progresía es de boquilla, matando moscas a cañonazos y sin parecer preocuparse realmente por los problemas de la sociedad.

Y de las cosas importantes, que son el bienestar social, la sanidad, la educación, la vivienda, verdadera igualdad ante la justicia, un trabajo digno, una economía desahogada y un acceso igualitario a la cultura y al consumo, ni uno ni otro dan señales claras de querer hacerse cargo. O quizá sí, y ambos me han terminado dando tanta angustia que no lo veo. O a lo mejor es que para ellos nada de eso es importante.

Para mí, el tema de la educación es uno de los más importantes, y es algo que no pienso perdonar a ninguno de los dos grandes partidos que han estado en el poder. La educación, como tantas otras cosas, ha sido un maldito partido de tenis donde, los que han salido perdiendo, son los jóvenes de alrededor de veinticuatro años de edad, y los que han nacido después.

El PSOE de Felipe González mete la LOGSE y cuando entra el gobierno de Aznar, en lugar de aprovechar una ocasión de oro para demostrar que le importa el futuro del país, arreglando el desaguisado educativo que se nos vendría encima en el futuro, termina de machacarlo semi-privatizando la educación de calidad. Ahora vuelve a ganar el PSOE, y lo único que les preocupa es si hay o no hay educación para la ciudadanía, pero de formar al personal como es debido en un país supuestamente avanzado, ni palabra. (Notar que estoy diciendo formar, no educar. La educación de los hijos es obligación de los padres, y el padre que no cumple con esa obligación que asumió en el momento de serlo, no puede exigirlo a la escuela, pues no es ése el trabajo del maestro).

Pero... ¿Es que tenemos que conformarnos con eso, con dos partidos llenos de irresponsables y de corruptos que por lo último por lo que miran es por nosotros, los ciudadanos que les damos de comer? ¿Tan estrechos de miras somos?

Tengo que reconocer que para las próximas generales estaba llena de incertidumbre. No veo sentido al "voto útil" y no estoy por no votar, pues pienso que cada votante que se queda en casa el día de las elecciones es tan culpable del avance de la derecha reaccionaria como los que realmente les votan, por mucho que me expliquen sus motivos racionalizando el asco que les dan los políticos, pues en esas explicaciones me encuentro siempre lo mismo: mentalidad bipartidista, incapacidad de ver que existen otras opciones (no: todos no son iguales). No se puede obligar a nadie a votar, pero es una actitud muy irresponsable. Si el único poder que podemos ejercer sobre los políticos, que son las urnas, lo dejamos, luego no debemos quejarnos de que no nos puedan operar porque no podemos pagar la operación, pues en nuestras manos está el cambiar el oscuro panorama que se nos viene encima.

Revisando las candidaturas en la web del ministerio me he encontrado con esto: Ciudadanos en Blanco. Es una postura interesante: dar al voto en blanco su verdadero significado, y representar, de esta manera, lo que quiere decir la gente cuando vota en blanco.

Aún me queda tiempo de seguir examinando a los partidos minoritarios. Uno de ellos es el que se llevará mi voto. Grandes, no, gracias, que acaban siendo como las telecos: se quedan con tu dinero y te tratan a patadas. Si un caradura como Zaplana no ha dimitido ya, si el PSOE no deja de hacer leyes demagogas y mal diseñadas, que se olviden de mí como votante.

Nota: Esto es hacer propaganda de un partido político concreto. Ahora llega el momento en que ese anónimo dice su nombre real, se presenta aquí, y pide disculpas por todo lo que me dijo entonces. Está bien, pediré cosas más sencillas, como derogar la ley de la gravedad, o que los muertos se levanten de sus tumbas, si no están demasiado descompuestos. El reconocimiento de los errores propios no es algo inherente a los soberbios que te miran por encima del hombro y que se creen que saben más de ti que tú misma.

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15 Comentarios:

Se agradecerá que los comentaristas sean respetuosos con los otros comentaristas. A la autora le es indiferente recibir insultos, los colecciona para otro blog, pero los comentaristas no tienen culpa de que la autora sea así de "rarita". Pensad en los gatitos, ¿sí?

  • Yo el problema lo veo diréctamente en votar en un sistema partitocrático (que no democrático) como el que tenemos, gracias a la ley d'Hondt mediante y el sistema de listas cerradas, con plena impunidad (e irresponsabilidad) por parte de los políticos que la cagan, es más que dudoso el gusto de perder un minuto en seguirles el juego.

    ¿Por qué no se cuenta la abstención? ¿por qué no se reinstaura el ostracismo?. La Transición se hizo mal, bien en su momento pero el resultado está mal, así que habría que corregir cosas, pero como en este país nadie esta dispuesto a reconocer cuando la caga...

    Saludos
    Sentoki

    Por Blogger sentoki, el jueves, febrero 21, 2008 12:57:00 PM  

  • La analogía entre el fumbol y la política es mas acertada de lo que parece a primera vista. En ambos casos abundan las actitudes viscerales y fanáticas que no tienen ningún sentido.

    Hay algo terrible en todo esto, y que implica que tanto esfuerzo propagandístico por parte de los partidos ha dado sus frutos. No dice nada bueno sobre el sentido crítico de los humanos como especie.

    Por Anonymous Macías P., el jueves, febrero 21, 2008 2:51:00 PM  

  • La verdad. Ese mismo dilema lleva carcomiendome años. Votar es necesario, pero elegir a quien se hace duro.

    Esta me parece una gran propuesta. Leere, obviamente, otras, pero esta me alegra el día.

    PD. He cambiado la firma, mejor dar la cara, soy el Inconformista. Un saludo y gracias por tu comentario, me gustó mucho y me parecio una ilustrativa mejora a mis palabras.

    Por Blogger JAVI, el jueves, febrero 21, 2008 8:42:00 PM  

  • Ya tienen su tiempo los Ciudadanos en Blanco. Creo que alguna vez les voté y todo.

    Sobre la Ley D'Hont, en el blog de un votante de IU (y por tanto bastante cabreado con el sistema) hay tres entradas bastante interesantes:
    Votos que se pierden en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
    Estudio acerca de la cantidad de votos necesarios para conseguir un escaño en circunscripciones pequeñas.
    Dónde no sirve de nada votar a IU, casos en los que el autor recomienda votar al PSOE.

    Por Blogger Ñbrevu, el viernes, febrero 22, 2008 4:43:00 PM  

  • ¿Tántas gilipolleces para justificar que eres una sociata y que te mueres por ZP? Ahorrate el rollo que hace años que se te ve el plumero.

    Por Anonymous Anónimo, el viernes, febrero 22, 2008 8:04:00 PM  

  • Anónimo:

    No me lo puedo creer... Dime que estás de guasa, que eres un conocido gastándome una broma, o que tu nivel de comprensión lectora es adecuado y que únicamente has soltado esa gilipollez porque querías provocar.

    No sé si te has dado cuenta, pero has sido el primero en nombrar al presidente.

    Lola.

    Por Blogger Lola, el viernes, febrero 22, 2008 8:44:00 PM  

  • Entiende, Lola, el anónimo aprendió a leer en el sistema educativo que estás criticando en la entrada. Es comprensible que no se haya enterado de nada. Y también que esté furioso con el partido cuyas políticas lo convirtieron en un bobo ignorante sin remedio. ¡Pobre!

    Por Blogger Andrés Diplotti, el viernes, febrero 22, 2008 10:23:00 PM  

  • Sí, coincido plenamente contigo en la irresponsable e infantil actitud que yace tras el voto útil, tantas veces usada como excusa para que “tú me votes a los míos”. Ese tópico ya lo he oído, en no pocas ocasiones, de los que bien calificas como progresistas de boquilla. También estoy de acuerdo en que la política es una cuestión muy seria como para que los ciudadanos tengamos pensamientos tan simples. Lo suficientemente seria como para que me entre un poquito de yuyu a la hora de decidir cuál será mi actitud el día de las urnas. No más yuyu del que pueda caber en una uñita, pero yuyu al fin y al cabo. ¿Ir? ¿No ir? Y si voy, ¿qué hago? ¿Me decanto por un partido de los chiquititos? ¿Le doy mi confianza a los ciudadanos en blanco que mencionas? ¿O simplemente practico el clásico voto en blanco, que es abstención activa, pero abstención de todas formas? Anda, pero si en el recuento va a contar igual que la abstención pasiva. Ya puestos, esta última es más jodida, pues aunque porcentualmente sea tan beneficiosa como la otra, quedará reflejada como índice de no participación. Y eso, al menos, les quita legitimidad a los líderes ante la opinión pública, incluyendo la “extranjera” (uso comillas porque mi concepto personal de extranjería difiere del socialmente aceptado). Que no se les caiga la cara de vergüenza es otra cosa. Por último, también podría optar por el olvidado voto nulo, que este sí que es joputo joputo: cuenta en el índice de participación, pero no supone porcentaje de beneficio para ninguno. Se jodan.

    Aparte de esto, no entiendo ese interés por culpabilizar a quienes practiquen la abstención pasiva. La tele nos insinuará que este es un país de irresponsables que, cuando hay elecciones en verano, se van a la playa para estar fresquitos (y efectivamente, nos sacan una encuesta en plena playa, ofreciéndonos solo aquellas respuestas que inviten a potenciar esa idea). Y si es invierno, nos contaran que la gente no acude a las urnas porque hace mucho frío en la cola. Pues lo siento, pero no. Habrá irresponsables que se abstengan, pero considerar por ello que todos los que se abstienen lo hacen por irresponsable desidia, es un error non sequitur más que evidente (no me mordáis todavía, dejadme antes que intente justificar la pastilla que acabo de soltar). Los políticos, en su estrategia mercadotécnica, (y sus seguidores), no pararán de apostillar en que el voto es un derecho. Verdad a medias, porque se guardan el final de la frase: el sufragio es un derecho totalmente renunciable. A veces, dando un paso más en su sofisma, han llegado a decir que el sufragio, además de un derecho, es una obligación. Mentira cochina.

    Otra vuelta de tuerca: hay personas que por su ideario, (por ejemplo, las que se denominan anarquistas), probablemente no vayan a practicar el voto, aunque sea por coherencia con su ideología. Pues bien, me choca bastante que los progres izquierdosos de boquilla (que no va por ti, Lola, de verdad) espeten que quien no vota debe callar, sin tener en cuenta las razones que le hayan llevado a renunciar a su derecho. Al decir eso están discriminando y condenando al silencio a quienes se han negado a votar por motivos ideológicos. Bonita manera de ser progresista, sociata, demócrata y de izquierdas. Y sobre todo, muy tolerante. Y una polla como una olla.

    Al decir esto, me ha venido al recuerdo esa gente que, obligada a presentarse a mesas electorales, fueron juzgadas y condenadas a sanción administrativa o privación de libertad por el solo hecho de expresar su disconformidad de participar en algo en lo que no creen. Lo que decía antes: democracia, tolerancia y blablablancia.



    Llegando aquí, me tropiezo con otra duda: en buena lógica, las abstenciones no debieran contar porcentualmente (es decir, tendrían que equivaler al voto nulo). Pero, como sabemos, el sistema electoral está concebido de forma que beneficie a los grupos mayoritarios. No voy a decir por ello que ese sistema sea corrupto, pero sí que lo considero a todas luces irracional. Pues bien, ¿cómo se puede condenar, aunque sea con el tópico de cállate la boca, que no fuiste, a quienes se niegan a ser partícipes de un acto caracterizado por su ausencia de lógica? Curiosa paradoja.

    Dando un paso más, a duras penas me entra el concepto de ejercicio de poder sobre los políticos, cuando tal ejercicio se reduce a escoger a los burgueses que van a liderar el país y que, nunca lo perdamos de vista, siempre tendrán la última palabra (el poder real es el suyo; el nuestro, un espejismo). Burgueses que, como tales, difícilmente pueden concebirse como representantes de una clase obrera cada día más pobre y explotada (lo siento, pero tampoco me trago el concepto oficial de pobre, ese concepto que lo reduce todo a no percibir el Salario Mínimo; si te pasas todo el santo día trabajando para que, al cabo, tu remuneración no te dé ni para una vivienda digna y costeada dignamente, también eres pobre). ¿Y si nos vamos a lo aparentemente banal? Pues venga, un día que te entre la sed, compra una lata de cerveza y ábrela en la calle. Ya verás lo que te tienen preparado los progres tolerantes de la izquierda defensora de libertades. A quien se le diga...

    En efecto, no todos los políticos son iguales, ni muchísimos menos. Unos actúan de progres, otros hacen de democratizados conservadores de la vieja escuela, otros más actuarán de verdes, mientras que otr@s se harán pasar por defensor@s de la causa violet@... Bonito panorama electoral. Su farsa teatral no puede ser más patética. Siempre actuando, y mal (como los jefes del trabajo, el sindicato y sus actos de negociación; igual). Os invito a que miréis su campaña anti-abstención. Les ha quedado más bien pro-abstención, porque después de ver todo ese cúmulo de falacias, ¿a quién le quedan ánimos para seguirles el juego participando?

    Todo esto afianza aún más mis dudas. ¿Por qué condenar la abstención pasiva? ¿Y por qué condenar solamente a esa forma de abstención, y no a otras, como el voto en blanco (a secas o con ciudadanos blancos incluidos) o el voto nulo? ¿Y por qué conceder el derecho a la crítica al creyente que, convencido por sus líderes ideológicos, vota a su partido? Precisamente es este tipo de votante al que encuentro más razones para invitarle al acato y al silencio conformista. Puestos a soltar tópicos, tu les votaste, así que ahora no vengas a llorar, porque tienes lo que te has buscado, y los demás tenemos lo que nos habéis buscado.

    Ya para terminar, me gustaría comentar la propuesta de Ciudadanos en blancoque sugieres. No termino de enterarme de esa historia, la verdad. Veo vaguedades cuando hablan de cuestionar el sistema político vigente, sin insinuar siquiera cuál es su idea alternativa de sistema político. Aunque desconozco el funcionamiento íntimo del sistema d’Hondt, me cabe suponer que está concebido para el beneficio de las agrupaciones mayoritarias. Por tanto, ¿qué asientos quedarían vacíos? ¿Los correspondientes a los partiditos-pulga que no pararán locomotoras, pero picotean al maquinista a base de incómodas preguntas? De ser así, me parecería una tontería dar el voto a estos ciudadanos blancos, ya que el hueco en esos asientos daría impunidad a los que están. Se ahorrarían cohibiciones a la hora de hacer y deshacer a su antojo...

    Y bueno, ya está bien por ahora, ¿no? Un saludo y disculpad el ladrillete.

    Por Anonymous Crass, el martes, febrero 26, 2008 12:43:00 AM  

  • La gran pregunta durante la guerra civil:
    ¿Hacer la revolución o ganar la guerra primero?
    La derecha respondió a la pregunta y despejó las dudas. Perder la guerra y callar la boca. Con una derecha tan fuerte como hay en este momento, creo que muy pronto no habrá que preocuparse de la inmoralidad del voto útil, o de la abstención del tipo que sea. Por lo menos nos ahorraremos las cábalas. Volverán los de las "ideas claras".

    Por Anonymous Anónimo, el martes, febrero 26, 2008 10:41:00 AM  

  • Crass, te hablo desde mis ideas.

    Yo no veo la "condena" como tal. Como en cualquier generalización peyorativa, pagarán justos por pecadores, pero creo que el tono es más una llamada a la movilización que una verdadera acusación de irresponsabilidad o desidia. Si es una cuestión de ideología, esa cuestión de ideología favorece a los más fuertes, lo cual perjudica a todos.

    Tu argumento de la irracionalidad no creo que se sostenga. Las leyes pueden ser irracionales pero son inflexibles. ¿Qué es más irracional: favorecer a los que no queremos por nuestra negativa a participar, o colaborar activamente en arrebatarles protagonismo?

    Respecto a lo del voto nulo, te pediría una aclaración desde mi ignorancia sobre las leyes electorales.

    Pongamos que existen cinco partidos políticos (A, B, C, D y E) y doscientas mil personas censadas para la votación.

    Pongamos que cincuenta mil personas votan a A, treinta mil a B, diez mil a C, nueve mil novecientas noventa a D y diez a E. Se abstienen treinta mil personas, votan en blanco otras treinta mil y hacen voto nulo cuarenta mil. Una tabla:

    A ..... 50.000
    B ..... 30.000
    C ..... 10.000
    D ..... 9.990
    E ..... 10
    Abst... 30.000
    Blco... 30.000
    Nulo .. 40.000

    Total de votos válidos: 100.000
    Total de votos no válidos: 100.000

    Palmo arriba, palmo abajo, A se llevará el 50% de la representación parlamentaria, B el 30%, C el 10%, D el 10% y E ninguna. ¿Es así? Porque de ser así, el voto nulo también favorece a A. ¿Qué utilidad tiene, entonces?

    Sería útil si el reparto de votos fuera por igual a cada partido. Es decir, si hay cien partidos en total que se presentan, darles un 1% de representación a cada uno por cada voto nulo.

    No sólo sería útil, sería quizá incluso más justo. Puesto que no se sabe qué hubieran votado los que no hacen votos válidos, asumir que el reparto se hace de la misma forma es mucho asumir. Dar un poco a cada uno sería no hacer esa presunción falaz.

    La propuesta de Ciudadanos en Blanco creo que es intentar que su x% de los escaños queden de hecho vacíos. Imagina que todos los que se abstienen o votan en blanco o hacen voto nulo votaran a Ciudadanos en Blanco. En ese caso el 50% de escaños estaría vacío. Lo malo es que al final, la representación proporcional en la cámara (de los que sí estarían presentes) sería la misma, pero con menos gente. Lo bueno es que ese vacío sí pasaría factura en el sentido que nombras de la legitimidad ante la opinión pública.

    Por mi parte prefiero dar mi voto a los partidos pequeños, precisamente por lo que dices de mosca cojonera. Lo peor del sistema político español, en mi entender, es eso que se llama disciplina de partido. Deciden unos pocos y zas, instantáneamente tantos diputados haya, tantos apoyan la decisión. No vota cada uno según su conciencia o su criterio. De hecho podían quitar a todos los diputados de cada partido menos uno y hacer valer su voto por su porcentaje de representación, lo cual sería equivalente a lo que hay ahora; el beneficio sería un abaratamiento del sistema político por haber menos diputados que mantener.

    Con muchos partidos minoritarios representados, al menos hay más independencia en las votaciones, porque no existe la disciplina "inter partidos". Cada minipartido vota según su conciencia. Aunque también pueda haber disciplina de partido dentro de ellos, si hay muchos al menos las decisiones serán más consensuadas.

    Y gracias por hacerme pensar.

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el martes, febrero 26, 2008 2:37:00 PM  

  • Pedro, mi ignorancia sobre el sistema electoral no es más chica que la tuya. He intentado informarme un poco, y como no me gusta dejar datos erróneos en la red, quiero corregir una cosa que dije mal en el otro mensaje. Las abstenciones no tienen ningún efecto en el cómputo, ningún valor a la hora de decidir los escaños porque no cuentan como si fueran votos válidos y, por tanto, no favorecen porcentualmente a los grupos mayoritarios. Mi error al afirmar lo contrario provino de una mala información que me dio un abogado En un gesto de buena profesionalidad, también el se creyó la leyenda urbana de que el aire contenido en las urnas puede tener el mismo efecto que los votos válidos. ¡Ni la homeopatía y el fenómeno Bélmez juntos! (Mira, hablando de jetas…).Y si alguien sostiene que las abstenciones cuentan como votos para los grupos mayoritarios, agradeceré aporte las pertinentes pruebas.

    Aclarado esto, decididamente voy a practicar la abstención. Me niego en rotundo a participar en un acto que considero una farsa a todas luces antidemocrática, por mucho que quieran hacernos creer lo contrario. ¿Por qué lo veo así? Pues, por ejemplo, me remito al cuarto párrafo de mi mensaje anterior. Y relacionado con lo que digo allí, expongo otra gota que hoy ha caído sobre un vaso que ya estaba colmado. Mi madre ha sido llamada a mesa. Ella es mayor y, entre otros problemas de salud, padece una dolorosa afección en los ojos; ese dolor se acentúa cuando ha de forzar la vista para leer. Presentamos alegación aportando pruebas de su enfermedad, y hoy ha llegado la carta de desestimación del recurso. Tiene que presentarse, aunque será poco probable que se quede, ya que va en calidad de suplente segunda, pero eso no es razón para desestimar la alegación.

    No pienso ir, esa es mi postura. Y no es precisamente por irme a la playa ni de juerga. El qué dirán me importa un carajo. Total, quien juega al hombre de paja sólo se descalifica a si mismo…

    Tengo una nueva duda sobre esos Ciudadanos en blanco, que me gustaría que alguien me aclarase. Según entiendo, lo que pretenden es que se apruebe una ley que compute al voto en blanco, de forma que este se manifieste en forma de escaños vacíos. Pero pensar que esto pueda suceder sí que es idealismo del bueno: ¿de verdad que hay optimismo en esperar que los políticos apoyen una ley que los deje en la puta calle? Con todo, de lograrse esa utopía, los Ciudadanos en blanco se han comprometido, creo que bajo acta notarial, a disolverse, abandonar los asientos y, oh, qué buenos, devolvernos la pasta. Pero si no lo consiguen, ¿también lo harán?

    Un saludo y gracias también a vosotros por hacerme pensar. Y, lo que no es poco, por darme ganas de buscar documentación. No solo en esta entrada, sino en otras muchas de vuestro blog.

    Por Anonymous Crass, el miércoles, febrero 27, 2008 8:21:00 PM  

  • Bien, voy a tratar de justificar lo del "aire de la urna". No es una leyenda urbana; tiene su sentido.

    Vamos a suponer que uno pudiera repartir proporcionalmente los votos a su antojo, es decir, suponemos que puede hacer lo siguiente: "doy un 40% de mi voto a A, un 35% a B", etc. hasta sumar el 100%.

    Partiendo del supuesto anterior, todos los que han realizado votos válidos lo han hecho dando un 100% de su voto a los respectivos candidatos.

    Los que no, pues nada. Pero supongamos que todos los que han realizado votos no válidos (sean abstenciones, nulos o en blanco) votaran lo mismo. Ahora vamos a preguntarnos: ¿cuál debería ser ese voto para que el resultado final no cambiara?

    La respuesta es que cada uno de esos votos debería estar compuesto justo por el mismo porcentaje del resultado electoral. En el ejemplo, si cada uno de los no-votos en vez de no votar o votar nulo o votar en blanco hubieran hecho un voto del 50% A, 30% B, 10% C y 10% D, el resultado no habría variado.

    ¿Cuál es la conclusión? Pues que cada voto inválido cuenta como si hubiera favorecido al partido mayoritario en el mismo porcentaje que éste ha recibido.

    Sumando esto al hecho de que ciertos partidos mayoritarios se lo montan para sacar a casi todos sus votantes religiosamente a la calle el día de las elecciones, ¿qué tenemos? Pues que aquéllos que no han hecho votos válidos, pero que de haberlos hecho no se hubieran decantado por ese partido, estarán más descontentos siendo que tuvieron en sus manos reducir el grado de participación de ese partido. Quien no vota por que es una farsa, por principios, por ideología, por H o por B está, por tanto, favoreciendo a ésos que consiguen que salgan sus votantes a la calle.

    La situación cambiaría radicalmente si, como dije, cada voto no válido se computara como si estuviera asignado equitativamente entre todos los partidos participantes. En ese caso, la abstención que disminuiría la representación de los partidos mayoritarios y sería útil. Pero no es el caso, lástima. Probablemente no se haga porque es presumible que eso provocara un aumento de la abstención hasta límites no vistos hasta ahora.

    Lo que dices de tu madre, lo lamento mucho, de verdad. Pero no confundamos la elección de la representación política con las leyes que se aplican en el proceso electoral.

    Lo de los Ciudadanos en Blanco no lo he leído, pero me parece ridículo que se computen como escaños vacíos porque en ese caso se aplica a los escaños vacíos el razonamiento del "aire de la urna", con lo que el porcentaje sigue favoreciendo a los grupos mayoritarios.

    Por último, una referencia: Artículos 162 y 163 de la Ley del Régimen Electoral General, que especifican cómo se eligen los diputados en función de los votos. Efectivamente, sólo se cuentan los votos válidos, por lo que los no válidos del tipo que sea quedan afectados con el efecto "aire de la urna".

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el jueves, febrero 28, 2008 12:21:00 AM  

  • Para empezar, fe de erratas. En la primera frase de mi anterior mensaje, debería decir: ” MI ignorancia sobre el sistema electoral no es más chica que la TUYA”. Creo que se entendía de todas formas, pero en fin…
    Ahora, al grano.
    La estrategia que tú propones, con independencia de que acabe compartiéndola o no, me resulta interesante. Por eso voy a intentar resumirla para que me digas si la he entendido bien: "un número grande de papeletas que apoyen a agrupaciones pequeñas igualaría un poco el reparto del pastel (estaba pensando en los diagramas de sectores ;-) ), restando así hegemonía a los partidos grandes que han llevado al desastre social que se ha instaurado. Las abstenciones y los votos no válidos no modificarían en nada este reparto, el cual sólo es función de los votos válidos”.
    ¿Bien hasta ahí? Eso tú me lo dirás. Vale, supongamos que una gran cantidad de participaciones fuera encaminada a ese objetivo, y acabáramos encontrándonos con un corral menos desequilibrado. Aquí es donde me surge una cuestión: ¿cuáles son tus previsiones de mejora social? Digo esto porque lo que tendríamos en principio sería unos grupos menos mayoritarios que antes, menos impunes y más susceptibles al picoteo de pulgas, porque ahora estas han aumentado en cantidad. Lo que objetivamente es un poco de ordenamiento en el reparto de su protagonismo (y de sus sueldos), para ellos se convierte, paradójicamente, en un aumento del caos interno, y esa situación de caos les debilitaría supuestamente. Todo eso suena muy bien, pero ¿puedes hacer previsiones, aunque sean mínimas, de las consecuencias a medio y largo plazo? ¿Serías capaz de hacer alguna especulación razonable? La clase política siempre se ha caracterizado por su imprevisible actitud, nunca podremos saber por dónde nos va a salir. Difícilmente podemos adivinar qué nuevos sapos querrán hacernos tragar en el futuro. También las pulgas piconas son imprevisibles en sus objeciones y actitudes, precisamente porque su condición de pulgas es solo metáfora. La realidad es que son otros líderes que van a recibir “tu” propuesta como agua de mayo, porque la parte del pastel que otros acaparaban, ahora les tocará ellos. Y las guindas más sabrosas de ese preciado manjar son, precisamente, unos sueldos de puta madre. Sueldos que no salen del aire precisamente, sino del trabajo de los trabajadores (perdón por las negritas, tenía ganas de gritar un poco; perdón también por el lugar común, pero el peligro estaría en que, por no refrescarlo en la memoria, dejara de ser lugar común). Así que a la mínima que les interese, pactarán, y donde ahora dicen digo, después dirán diego. Pero en su verdadera condición, la de burgueses, seguirán decidiendo de espaldas a las clases sociales más desfavorecidas. Sus miras, mal que nos pese, estarán dirigidas hacia su propio interés. Mi conclusión personal es que no habríamos hecho restricciones en la cuantía del pastel; únicamente habríamos logrado repartirlo de forma más igualitaria. Estaríamos haciendo comunismo… ¡para con ellos, para con la burguesía! Triste paradoja, ¿verdad? Vaya, ahora ya no me suena tan bien como antes…
    Estimo buena cosa que tratemos de ser fríos ante las apariencias. Fíjate, por ejemplo, en los Ciudadanos en blanco. La primera impresión que el invento daba, bien podría calificarse de morbosa. ¡Nada menos que asientos vacíos en la cámara! Pa mear y no echar gota, oye. Sin embargo, parece que no hayamos tardado en coincidir en que tal cosa no tiene mucho sentido. Ahora los veo como otros más; otros más que, para no perder la costumbre, intentan hacerse con un hueco a base de apelar a los sentimientos y no a las razones. Su originalidad reside en el ingenio que han demostrado a la hora de buscar fibras sensibles: las del morbo y los más bajos instintos. Eso hay que reconocérselo, qué coño.
    Todo esto que te planteo no es con ningún ánimo de ser capcioso, sino porque, como dije al principio, tu postura me despierta interés. Un saludo. Y gracias por el enlace que diste; se fue raudo y veloz a la carpeta de favoritos.

    Por Anonymous crass, el jueves, febrero 28, 2008 6:28:00 PM  

  • Dejando aparte que no sé en qué cambia la frase que enmiendas respecto a la original ;) vamos a ver qué puedo aportar, que en esta ocasión me temo que no es tanto.

    Para tu primera pregunta, la de si has entendido bien la explicación, la respuesta es "sí pero".

    El "pero" viene de algo que no había sacado a la luz hasta ahora por simplificar: las consecuencias del artículo 162. El cupo de diputados se reparte por provincias proporcionalmente a su población. Lo que tenemos en realidad, por tanto, no es una votación conjunta para elegir la composición del congreso, sino cincuenta y dos votaciones separadas, una por provincia. Cuanto menor sea el número de diputados de una provincia, más error habrá potencialmente en la representación de las proporciones del resultado electoral. Los casos más exagerados son los de Ceuta y Melilla, que o se ponen las pilas con una explosión demográfica que haría probablemente que no cupiera la gente, o sólo les toca un diputado a cada una.

    Así, si por ejemplo el partido mayoritario en Ceuta, el A, saca un 35% de los votos y el siguiente, el B, un 32%, en el Congreso la representación será del 100% de A y 0% de B, C, D y E (suponiendo que haya cinco partidos).

    El error disminuye conforme aumenta el número de diputados, así que la idea de diluir la proporción de representación a fuerza de votar a los partidos minoritarios, sólo sería efectiva en las provincias con más población, donde esos partidos minoritarios tienen opción a escaño. A razón de unos siete diputados por provincia de media, es un problema.

    Buscando información sobre el reparto exacto de la cámara (que al final he encontrado aquí) me he encontrado por casualidad con una propuesta de incrementar el número de diputados a 400. La ventaja es mayor fidelidad en la representación de las proporciones. El inconveniente, que son 50 sueldos más a cuenta del ciudadano. ¡Yuck!

    En resumen, en las provincias con ocho diputados o menos (a puro ojímetro) dudo mucho que la estrategia de diluir los votos en vez de abstenerse, votar blanco o nulo cambie en nada la situación. Esto beneficia una vez más a los partidos mayoritarios (imagina que hubiera 52 diputados en el congreso, uno por provincia, en vez de 350: los partidos mayoritarios arrasarían porque los pequeños, incluso los "medioritarios", no conseguirían representación en ninguna provincia).

    Vamos con la cuestión de la utilidad. La verdad es que no tengo ni idea de cómo resultaría, pero sí te puedo decir que no compro tu tesis del aburguesamiento en general. Quizá sea ingenuidad por mi parte, no lo sé, pero espero más de alguien que se ve en esa situación. Además, esa persona sirve a un partido, no a sí mismo, al menos en teoría. Claro que teoría y práctica... Pero bueno, creo que es peor con los partidos mayoritarios donde las consecuencias de las acciones individuales se diluyen entre todos y aquí no ha pasado nada.

    Sí que sabemos que una mayoría absoluta es bastante negativa: siempre pinchan y cortan los mismos y nadie puede frenar las propuestas que favorecen descaradamente a los intereses del partido mayoritario. Yo creo que con "mi" sistema obtendríamos algo que se parecería más a buscar el interés común en la diversidad. Pero, claro, si no se pone a prueba nadie lo va a saber.

    Sé que no he respondido de forma clara a tu pregunta, pero es lo que te puedo ofrecer.

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el viernes, febrero 29, 2008 1:06:00 AM  

  • Muy breve, porque después de lo leido anteriormene no quiero alargar el tema. Yo también pensaba en hacer uso de mi derecho al sofing, y pasar de ir a votar. Principalmente por mi falta de afinidad a cualquiera de los dos grandes partidos, pero también porque es más comodo quedarse en casa que ir a depositar un voto en blanco. Pero después me lo he pensado mejor y creo que voy a votar a uno de esos partidos pequeños, y sobre todo NO NACIONALISTA. No tengo ninguna confianza en el sistema, y en el fondo no creo que mi acción -nuestra acción- tenga consecuencias o sirva para algo, pero cómo ya hemos comentado alguna vez "quien sabe...", no me gusta negar algo categóricamente. Quizás de esta manera los "lideres" de los partidos grandes se den cuenta de que ya no convencen con sus manidos argumentos y salidas de tono e insultos mutuos.

    Por Anonymous Javi (pero otro Javi), el domingo, marzo 02, 2008 11:04:00 PM  

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