Mala educación
Pues no puedo. Mi casa está siendo invadida por una música que ni siquiera me gusta. Si abro las ventanas, será como si estuviera en una discoteca. Con la diferencia de que realizo mi trabajo en casa, un trabajo de tipo intelectual, y esta intromisión en mi espacio vital no es un sólo un ataque a mis gustos (una música que ni me gusta ni he pedido), sino también, un ataque a mis beneficios. Si no puedo concentrarme, no puedo trabajar, y si no trabajo, no gano dinero, es así de simple.
Lo divertido de todo esto es que, si protesto, automáticamente se me etiqueta: la vecina es una maleducada. Nos ha tocado los cojones, pues. ¿Se puede saber qué clase de sociedad es esta, en la que protestar por que no invadan tu libertad es automáticamente considerado como un gesto de mala educación y de falta de respeto y tolerancia por las libertades ajenas?
No es por nada, pero invadir mi casa con una música que no quiero, sin preguntarme siquiera si me apetece escucharla, es un exceso de libertad de mis vecinos, por no considerar mi opción de silencio e imponerme su música. Existe un volumen intermedio en el que ellos escuchan música y yo no: ganamos ambos. ¿Puedo saber entonces por qué es mala educación y falta de tolerancia pedir ese volumen? ¿Tal vez porque "no comprendo que son jóvenes y quieren divertirse"? Nos ha tocado los cojones, otra vez. Y yo soy adulta y quiero silencio absoluto para poder realizar el trabajo que me da de comer, hecho que no parecen comprender pese a mis reiteradas quejas. Eso no es ninguna justificación: te puedes divertir sin molestar a los demás.
Pues bien, como saben que aquí trabajamos hasta altas horas de la madrugada (y del amanecer, a veces), fines de semana incluidos, y ni por esas parecen entender que nos sienta como un tiro en una pierna la música invasora a las 12 de la mañana, me he prometido a mí misma hacer un experimento sociológico en el plazo de un mes, que es el tiempo máximo que espero tener que soportarles (me mudo). Un día entre semana, a las 4 de la madrugada, durante sólo medio minuto, les voy a poner música a todo volumen. A ver si les parece igual de divertido. (Será música libre, no vaya a ser que la SGAE me multe por comunicación pública sin permiso de material registrado.)
Vamos, digo yo que si te acuestas a las 6 de la madrugada y ellos ya están armando escándalo a las 9 de la mañana (gritos, arrastre de muebles, golpes en las paredes), no les importará, por una vez, estar en el lado del molestado. Les vamos a hacer el favor de comprender y sentir en la propia piel el mal humor que tienes encima cuando duermes poco y mal por culpa de otro. Pero sin excedernos en generosidad. No les vamos a hacer pasar por ahí todos los
¿O va a ser que la tolerancia y la buena educación se acaban mágicamente cuando te molestan a ti?
Etiquetas: ¿educación?













22 Comentarios:
Se agradecerá que los comentaristas sean respetuosos con los otros comentaristas. A la autora le es indiferente recibir insultos, los colecciona para otro blog, pero los comentaristas no tienen culpa de que la autora sea así de "rarita". Pensad en los gatitos, ¿sí?
mmmm. Yo, antes de pasar al ataque, subiría un día en pijama, por la mañana, con cara de dormida (que sean conscientes de que te están despertando sin que se lo digas, porque seguro que no es eso lo que pretenden) y les intentaría hacer entender, con una sonrisa de oreja a oreja y de buen rollo, que entiendo que se quieran divertir, pero que a mí a esas horas me apetece más dormir. Sé que no tendrías por qué pedirles como un favor ni de buen rollo algo tan obvio como que su música se oiga en su casa, pero a pesar de todo, es una cuestión de pragmatismo. Así quizás sea más fácil que la bajen. Puestos a las malas, la pondrán todavía más fuerte. Tú también pondrás música, y al final allí no trabajará ni Cristo. Y además de eso, serás la "vecina borde".
A mí, al menos, me suele funcionar. Se consiguen muchas cosas de la gente si se piden de buenas.
Un besito,
Miri
Por
Miri, el sábado, junio 09, 2007 5:53:00 PM
Ah, pero es que eso ya lo he hecho. Por ejemplo, el año pasado, en el mes de agosto, hubo una semana muy fuerte de trabajo y cuando era viernes, apenas había conseguido dormir 16 horas en todos esos días (divide y... echa cuentas). El viernes por la tarde estaba reventada, e intenté dormir un poco. De repente, música a todo trapo. Hice justamente eso. Con mi pijama, con mi cara de sueño y de agotamiento, les expliqué la situación, les pedí que bajaran la música... y pasaron de mí.
Pasaban los minutos y la música, igual. Servidora, destrozada de cansancio, de sueño, con la cabeza como un bombo y los nervios hechos trizas.
Al final, me puse a dar gritos.
"¡Desgraciados! ¡Malas bestias! ¡Os pido a buenas que bajéis la música porque estoy destrozada y no me hacéis ni puto caso! ¡Como esto siga así pienso llamar a la policía!"
Y seguían sin bajar la música.
Entonces, grité como nunca lo había hecho. Un grito agudo, muy fuerte, lleno de rabia, por encima de su música, hasta que me quedé sin aire en los pulmones, como si me estuvieran matando. Volví a coger aire, y vuelta a empezar. Hasta que bajaron la música y dejé de escucharla.
¿Era necesario llegar a ese extremo, habiéndolo pedido por las buenas en primer lugar?
No pueden alegar que desconocen nuestro horario. Cuando se mudaron, de repente nos dio la sensación de que se había mudado el séptimo de caballería con una tropa de elefantes. Hablé con los padres explicándoles nuestra situación en cuanto a horarios y necesidades de silencio (y joder, que los nenes no tienen cinco años, que son ya personas de 21, 18 y 12 años como para comportarse como salvajes). Como quien oye llover. He llegado al extremo de cambiarme el horario de sueño para trabajar mientras ellos duermen y están en clase. Me he desgañitado gritando que se callaran de una vez. Imposible. Pero es lo que dices tú: la borde soy yo, no ellos, que molestan a propósito, porque más avisados y explicados que están, ya no se puede. Está claro que les da lo mismo.
Sólo les deseo que quien nos compre la casa sea un escandaloso y viva de noche. Nosotros nos largamos, en buena parte, porque no les aguantamos más. Qué bonito, ¿verdad? Te tienes que ir de tu casa porque no puedes vivir en ella. No te dejan.
Saludos. Lola.
Por
Lola, el sábado, junio 09, 2007 7:36:00 PM
Yo me plantearía seriamente la posibilidad de quitarles el fusible que está junto al contador...
Por
Anónimo, el domingo, junio 10, 2007 12:49:00 PM
Si eso evitara los chillidos histéricos de la niña, me lo pensaría.
Saludos. Lola.
Por
Lola, el domingo, junio 10, 2007 4:08:00 PM
Jop, pues vaya si son salvajes tus vecinos...
Respecto a los gritos de la niña, podrías subir un día corriendo a su casa con el botiquín en la mano, y cuando te abran los padres decirles que estabas preocupadísima porque habías oído a la niña chillar y pensabas que pasaría algo. Seguro que les da tanta vergüenza que a partir de entonces no le permiten los chillos.
Y si no... pues nada, tacha con ilusión los días del calendario y... a resignarse. No sé. Nunca me he topado con vecinos tan poco razonables.
Un besito
Miri
Por
Miri, el domingo, junio 10, 2007 10:43:00 PM
Digamos que he encontrado una "sospechosa" (ejem) relación entre la ausencia de los padres y el aumento del volumen tanto en las voces de los hijos como de la música. Pero claro, ¿qué pueden hacer los padres cuando no están presentes? No dudo que les dirán "no quiero oír quejas de los vecinos", pero se ve que a los hijos les importa un pimiento la posibilidad de bronca posterior.
La hora que puedan pasar los padres fuera de casa te crispa los nervios haciéndote perder toda la tranquilidad que hubieras adquirido en un mes de vigilancia por parte de ellos. Y para mayor desgracia mía, tengo un oído muy fino que no me ha traído más que problemas, por escuchar montones de cosas que no debería haber escuchado. Así que a lo mejor tú no les oyes hasta que los gritos son evidentes, pero yo les oigo desde bastante antes. Hemos hecho el experimento: cuando he dicho "fíjate, ya empiezan a subir el tono", mi interlocutor se acercaba a la pared y decía "joder, es verdad, ¿cómo puedes oírlo desde ahí?". Puedes con el murmullo, todos hablamos, pero los gritos ya no te dejan trabajar.
Me voy a llevar unas psicofonías de recuerdo. A ver si aparece algún intrépido himbestigador y me dice que son de un alma en pena, que entonces nos vamos a reír.
Saludos. Lola.
Por
Lola, el lunes, junio 11, 2007 3:57:00 AM
Yo no puedo dar consejos. Me temo que mi caso es el opuesto: yo soy el que molesta.
No, nada de ruidos intencionados. De hecho, mientras estoy despierto mis vecinos creen que estoy fuera, de lo silencioso que soy. El problema es cuando duermo. Sí, amigos, soy el Gran Roncador de Cádiz (de Cádiz, pero mis ronquidos han llegado a ser captados por el sónar de un submarino que estaba en el Pacífico, o casi). Cuando vivía en una residencia compartiendo cuarto (que no cama) con sucesivos compañeros todos ellos padecieron el mal del insomnio, ¿casualidad?, ¿serendipia? No; mis ronquidos.
Así que no me puedo quejar.
(Pasándomelo en grande con Los Caras de Bélmez, donde he vuelto a ver a tu gato Randi, quien a estas alturas ya es íntimo amigo de Gusifluky).
Por
Leónidas Kowalski de Arimatea, el lunes, junio 11, 2007 3:59:00 PM
Ardo en deseos de saber los resultados de tu experimento.
Yo me acabo de mudar. Estoy la mar de feliz en mi nueva casa, salvo porque tengo una vecina con un reloj de pared de esos que suenen cada media hora y dan las campanadas. Es bueno, así sé que me ha despertado y son las 2 (me quedan 5 horas), y me despierta y son las 3 (me quedan 4 horas) etc... me pregunto cómo hará ella para dormir...
Por
Jardinera, el lunes, junio 11, 2007 5:52:00 PM
Me temo que estás ante una batalla perdida. Cuando no sean los críos será otro vecino reformando el baño, obras en la calle, la fachada del edificio de al lado, etc... Es lo malo de tener vecinos. Servidor lleva varios años sin continuidad en las siestas.
En cuanto a los vecinos puñeteros la queja cortés no vale para mucho. Lo único que se consigue son malas caras y posibles enfrentamientos de larga duración. La solución no pasa por jugar con los altavoces a las cuatro de la mañana. Hay mas vecinos que no tienen ninguna culpa. Lo que si que funciona es manipular a otros vecinos para que se quejen ellos (Para esto si que sirven el ruido de madrugada). Está feo, pero son circunstancias especiales. Y no hay nada mas divertido que el mal rollo que se forma en la escalera.
Por
Macías P., el lunes, junio 11, 2007 8:03:00 PM
mmmmm, pues vaya pepeleta. ¿Has probado el gas naranja? Dicen que funciona...
Un besito,
Miri
Por
Miri, el martes, junio 12, 2007 11:11:00 AM
Creo que te puedo ahorrar el experimento. El resultado es que se presentan dos señores de azul en tu casa y te ruegan amablemente que bajes la música, tras explicarte la normativa municipal al respecto.
Despues de vivirlo, decidí pasar al cinismo, da muy buen resultado. Una frase del tipo: "Sí, es verdad, soy el borde y tu la pija que se corre gritando como una rata, ¿que pasa?" va de perlas, oyes. Tras semejante humillación, siguen haciendo ruido, faltaría más, pero al menos no me tocan lo cojones con lo borde que soy.
Por
Inconformista, el martes, junio 12, 2007 12:50:00 PM
Perdonad que me salga del tema, pero ha surgido otro que me parece mucho más interesante.
Inconformista, ¿dices que chilla mucho esa pija cuando se corre? Interesante, interesante... Oye, ¿te importaría grabarlo? Luego me lo pasas por emilio. A mí es que eso de los orgásmicos gritos femeninos me... ¿cómo decirlo?, bueno, que me parece una cosa la mar de divertida, además de ponerme de un cachondo que no veas.
Anda, Inco, no seas malo, comparte conmigo a esa zor... a esa chica tan expresiva. A cambio yo te puedo enviar fotos de Gusifluky ¡desnudo!
(Ya está, Lola, podéis seguir hablando de cosas serias).
Por
Leónidas Kowalski de Arimatea, el martes, junio 12, 2007 5:09:00 PM
Mecachis, me pasa por no ser suficientemente clara. Aparte de un desahogo, hice una pregunta bastante interesada en saber qué pensáis vosotros. Dado que no se me vio clara la intención, recupero la pregunta:
¿Se puede saber qué clase de sociedad es esta, en la que protestar por que no invadan tu libertad es automáticamente considerado como un gesto de mala educación y de falta de respeto y tolerancia por las libertades ajenas?
Es más, a la vista de las experiencias que comentáis, me pregunto una cosa más: ¿qué clase de educación ha recibido la gente que molesta a los demás y no hace nada por remediarlo, creando un malestar evitable y muy perjudicial para el conjunto?
Cuando digo "molesta a los demás" en esa pregunta, lo hago entendiéndolo de esta manera (por matizar, que "molestar" es muy amplio): molestias dadas por intromisiones en la vida privada y las elecciones privadas, que se materializan incluso con algo tan simple como la música (no se respeta mi elección de silencio en mi espacio vital).
Siempre hay un punto de equilibrio donde todos ganan, ¿por qué algunos se empeñan en no aceptarlo y buscar así el conflicto?
Saludos. Lola.
PD: Leónidas, no te preocupes por la interrupción, el saber no ocupa lugar, o algo así, creo que dicen.
Por
Lola, el martes, junio 12, 2007 7:06:00 PM
Yo creo que esta sociedad es el resultado lógico de vivir tan bien como vivimos, sin miedos o amenazas serias. Sí, cada hijo de vecino tiene sus miedos, sus complejos... pero nadie, al menos en España, tiene miedo a morirse literalmente de hambre, o a que llegue un extremista de los muchos extremismos posibles y te vuele la cabeza.
Nos hemos vuelto cómodos y orgullosos. Y egoístas, muy egoístas. ¿Para qué ayudar al que tengo al lado? ¿Qué obtengo a cambio? Si no es a través de él ya encontraré a otro que me dé lo que quiero. ¿Sacrificio? ¿Qué es eso? ¡Yo lo tengo todo sin necesidad de privarme de ningún placer!
Creo que eso es lo que pasa, Lola; que se nos ha olvidado ceder en beneficio de la comunidad, porque la comunidad ha dejado de ser una amenaza, y porque siempre habrá (o eso creen algunos) alguien que nos saque las castañas del fuego.
Hasta que ese alguien decida que le gustan las castañas pasadas.
Por
Leónidas Kowalski de Arimatea, el martes, junio 12, 2007 8:20:00 PM
Pues la verdad, y me tomé la pregunta como metafórica (o era literal, bueno, de esas que uno hace sin esperar respuesta)
Coincido con Leo en la respuesta, aunque yo matizaría que no es una simple cuestión de perdida del miedo a lo que nos pueda pasar. En mi opinión es un complejo de circustancias.
Como Leo dice, lo tenemos todo, pero más lejos aun, nos hemos acostumbrado a creer que tenemos derecho a tenerlo todo. Nos pertenece incluso aquello que aun no nos hemos ganado. Compramos a crédito. Y esto lo extendemos a todos los rincones de nuestra vida.
Cuando la relación esfuerzo/recompensa tenía su orden lógico (primero te esfuerzas y luego obtienes la recompensa), cada uno ponía sobre el asador la carne que tenía. Ahora esa línia se ha difuminado, dandonos la sensación de que podemos tenerlo todo ¡YA! Y eso ha provocado una sociedad en la que todo nos pertenece y, por fin, nuestros derechos prebalecen por encima de los ajenos. El problema es que eso olvida la necesidad de que los derechos ajenos sean respetados.
Estoy plenamente convencido que tus vecinos no son conscientes del daño que te hacen, ni lo serán aunque te esfuerces enredactar una carta con gráficos y dibujos explicativos. Su mente ha asumido que tienen derecho a montar un fiesta o una bronca, porque están en su casa y, aunque le expongas los resultados de una medición de decibelios, seguirán sin entender como es posible que lo que ellos hagan en casa, te afecte tanto a tí.
Por tanto, no es mala educación. Están defendiendo algo que han asumido que les pertenece, aun cuando aun no se lo han ganado.
Por
Inconformista, el miércoles, junio 13, 2007 9:39:00 AM
Bueno, yo creo que el fallo de esta sociedad es que la visión del conjunto parte del individuo hacia fuera. Esto es: la situación normal es que yo actúe como me de la gana. Las reacciones que acepten esto, serán normales. Las que lo alaben, serán buenas. Y las que lo critiquen, serán malas.
Valoramos la actitud de los demás en función de nuestros intereses, y no de los intereses globales.
Pero esto no sólo sucede cuando tienes que pedir por favor algo que sería tu derecho, como te está pasando ahora en que se supone que "lo normal" es que aceptes la vulneración de tu derecho a estar tranquila, lo malo sería que te quejaras y lo bueno sería que bailaras al son de su música.
También sucede al contrario, cuando se te exige algo que se te debería agradecer. Ejm: Si un amigo te pide dinero y no se lo quieres prestar, a menudo le sienta mal o te considera un mal amigo. Lo normal es que no se lo des, y de hacerlo, te lo debería agradecer. Pero nunca debería reprocharte que no se lo prestes.
Ajustamos la escala "positivo", "normal" y "negativo" de manera que lo "normal" coincida justo con lo que nos interesa.
No creo que sea culpa de la sociedad de consumo en sí. Supongo que en otro tipo de civilizaciones pasaría lo mismo. Creo que, simplemente, fallamos a la hora de relativizar nuestros intereses respecto a los del resto.
Besitos,
Miri
Por
Miri, el miércoles, junio 13, 2007 10:26:00 AM
Yo también me tomé la pregunta como retórica. Y al igual que alguien ha dicho antes, la respuesta simplista es el egoismo.
No se trata de que vivamos cómodos o algo así. Lo que ocurre es que estamos condicionados para abusar de nuestros semejantes.
Ponte en la situación de tus vecinos ¿Porqué bajar la música? Que se joda la de abajo (O la de arriba). La actitud de hago lo que me da la gana funciona muy bién en la vida reál, en la que vemos que los que abusan de los demás consiguen cosas vedadas a quienes se contienen.
Estoy aburrido de ver como en el mundo laboral, de relaciones con los vecinos, etc..., siempre hay algún imbécil que piensa que puede intimidarme para salirse con la suya aunque no tenga razón. A lo que voy es que en este mundo abusa quien puede y cuando puede.
No respetamos a nuestros semejantes porque las conductas de abuso no solo no se censuran, sino que se aplauden. (Salvo algunos casos extremos como la violencia doméstica o el acoso escolar)
Por
Macías P., el jueves, junio 14, 2007 11:28:00 AM
aethsvNo te quejes Lola, que siempre hay alguien que está peor: en mi edificio tenemos un drogón que se la pasa toda la noche pateando las puertas de los vecinos, insultando a todo el mundo y dándose cabezazos en el ascensor (sí, cabezazos en el ascensor). Ya estamos viendo qué hacer, porque es un peligro el tipo.
Amenazaste con llamar a la policía pero, ¿lo hiciste? No sé allá en España, pero acá en Argentina (o al menos en Buenos Aires) hay un organismo oficial donde uno puede denunciar ruidos molestos. Vas a ver cómo se calman cuando le caigan unos inspectores con decibelómetros (o cómo se llamen los aparatos que miden el nivel de ruido) acompañados por unos muchachos de azul.
Con respecto a tu pregunta de qué sociedad es ésta, mi respuesta sería demasiado complicada para ponerla acá, pero podría sintetizarse como "una sociedad de mierda, en la que la gente entiende de la misa la mitad y no se enteró que la libertad y la responsabilidad son cosas complementarias, ni escuchó jamás eso de que no le hagas al otro lo que no te gustaría que te hagan a tí".
Bah, pasá de este aforismo y haceles lo que no te gustaría que te hagan a tí.
Yo les tapizaría toda la entrada a la casa con mierda de perro, cosa que no puedan entrar ni salir sin mancharse las patas. Y a eso lo acompañaría con uno de esos gritos que decís, justo justo en el momento en que están por esquivar uno de los soretes, para que pierdan el equilibrio y también se vayan de boca contra la mierda.
O empalamiento para todos y a otra cosa mariposa.
Por
Saurio, el jueves, junio 14, 2007 2:24:00 PM
Dice Saurio: "Vas a ver cómo se calman cuando le caigan unos inspectores con decibelómetros (o cómo se llamen los aparatos que miden el nivel de ruido)"
Sonómetro, me parece que se llama sonómetro. Pero no me hagas mucho caso, que tampoco estoy muy puesta...
Por
Miri, el jueves, junio 14, 2007 8:03:00 PM
La culpa de todo es de Hollywood y de Microsoft. Otro día es lo explico a quien no lo pille.
Por
di Lampedusa, el jueves, junio 14, 2007 8:55:00 PM
ponle silicona a la cerradura, pa que no puedan entrar.
Por
Has talos guevos., el viernes, junio 15, 2007 11:53:00 AM
Te recomiendo la obertura de "Asi hablo Zaratrusta" de R. Strauss. A todo volumen, es una de las piezas donde el interprete de los timbales disfruta a fondo.
Por
Anónimo, el viernes, julio 06, 2007 8:09:00 AM
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