Uno por uno, uno; uno por uno, dos; uno por uno...

En esta web estamos de acuerdo en utilizar un lenguaje no sexista. Así que en vez de usar palabras y expresiones que remarquen la diferencia entre los sexos, nos ahorraremos la redundancia sexista que supone el señalar claramente "estos tienen colita y estas no".

lunes 29 de octubre de 2007

Por qué no creo en Dios

[Nota: Comencé a escribir esta entrada en abril, en plena semana santa, y no ha sido hasta hoy que he podido retomarla para completarla, je.]

Esta vez voy a ser un poco más detallada explicando por qué no creo en Dios.

Podríamos decir que me viene de la infancia. Mis padres, más que ateos, eran anticlericales, y tenían buenos motivos, así que desde bien pequeña he mamado el sentimiento anti-religioso. Vamos a ubicarnos por un momento en su situación. Mis padres nacieron en un pueblo, en los tiempos de la posguerra. Ellos no vieron en su infancia otra cosa a su alrededor que pobreza, hambre, miseria, miedo, y a unos señores de negro demasiado interesados en lo que se hablaba en casa sobre cuestiones políticas.

Cuando mi padre era sólo un niño, el cura del pueblo le pegaba porque se negaba a decirle lo que fuera que hubiera escuchado en casa. Ya sufrió que su abuelo fuera encarcelado por "rojo" y, aunque teniendo diez años no sabía nada de estos "colores", sí sabía que su padre podría correr la misma suerte, o incluso peor, y entonces, él y sus hermanos pasarían más hambre aún. Así que prefería soportar las hostias del cura (y no eran de repostería) antes que poner en peligro a su propio padre. Más o menos cuando mi padre tenía unos 17 años, nacía la octava (y última) hija de mis abuelos paternos. Aparte de eso, mi abuela ya había sufrido tres abortos naturales.

Mi madre también tiene siete hermanos. Tuvo que dejar el colegio con sólo 10 años para entrar de sirvienta en una casa o los más pequeños no tendrían qué comer. Preguntaba a su madre por qué no podía dejar de tener hijos y mi abuela, pobre, sólo podía decir "el señor lo quiere así". Mi madre se preguntaba quién era ese señor tan desalmado que había provocado que ella, una niña, estuviera sirviendo en una casa, en lugar de ir al colegio y jugar, como otras niñas de su edad.

Así, claro, el sentimiento que me contagiaron fue el anti-clerical. Yo no creía en esa cosa que otros llamaban "Dios" porque estaba muy enfadada con él: uno de sus portavoces en este mundo había pegado a mi padre con frecuencia y sin motivos, y ese Dios mismo había consentido la miseria de ambos. Incluso yo he visto con cierta cercanía el hambre en ellos, en mis padres. Recuerdo que había veces que no cenaban con mi hermano y conmigo. Nos decían que no nos preocupáramos, que ellos cenarían más tarde, que termináramos y nos fuéramos a dormir. Sin embargo, yo no dormía hasta que lo hacían ellos. Me quedaba despierta, atenta, vigilando el comedor en silencio. Nada. Mis padres no cenaban. Les oía lamentarse y preguntarse "cuándo saldremos de esto, los niños no se lo merecen".

Por tanto, yo odiaba a Dios. Pero no lo había razonado. Y es más, odiándole, de alguna manera le confería el estatus de existente.

Creo que esto es un matiz importante, porque de la misma manera que mis padres odiaban todo lo relacionado con la Iglesia, podía haber resultado todo lo contrario, podían haber sido unos creyentes devotos y, por tanto, haberme contagiado a mí de esa devoción, quedando todo, pues, en una cuestión de sentimientos y no de pensamiento.

No puedo evitar preguntarme hasta qué punto puede tener derecho un padre a inculcar una doctrina religiosa o anti-religiosa a sus hijos. En cualquiera de los dos casos, no se está razonando a los hijos por qué creer o por qué no creer, en un momento muy significativo de la infancia que es cuando nuestros padres son dioses para nosotros y lo que nos dicen es una verdad absoluta porque nos lo han dicho ellos. Cuando creemos ciegamente en lo que nos dicen nuestros padres. Y en ese momento en el que creemos ciegamente en ellos, porque somos pequeños, como no podemos valernos por nuestra cuenta para sobrevivir en el mundo real y les necesitamos, nos inoculan el veneno de la superstición. Cuando más débiles somos, cuando más expuestos estamos a los ataques de los depredadores de la razón.

La cuestión es que yo estaba muy enfadada con ese tal Dios y me rebelé contra él por partida doble estando en el colegio.

Mi primer acto rebelde fue llegando a la EGB, exigiendo mi derecho de recibir clases de ética. Claro, que como yo no llegaba a los seis años, y no conocía la palabra "derecho", lo que hice fue ofrecer una señora pataleta cuando me quisieron meter en clase de religión, negarme con todas mis fuerzas y pedir a mis padres que lo impidieran. Ya, ya, no es tan heroico, pero los niños, es lo que tienen. Se abrió el grupo de ética y, en contra de lo esperado, bastantes niños solicitaron el cambio. De la religión, a la ética.

Así, a nosotros nos hablaban de la convivencia, de ponernos en el lugar de los demás antes de hacerles o decirles algo, de las señales de tráfico (en serio), de los problemas que puede acarrear mentir, de si es conveniente ser siempre obediente o no, si nos hemos sentido culpables al hacer alguna travesura, si nos hemos arrepentido alguna vez de algo que hubiéramos dicho a nuestros padres, si creíamos que estaba bien matar o robar, y por qué.

A los niños del grupo de religión les metían miedo con las historias de un Dios bastante caprichoso que iba masacrando a los hombres según tuviera el día. Era inevitable que hubiera comentarios entre grupos donde nos contábamos de qué iban nuestras clases. A mí me daban miedo las historias que les contaban (y me siguen pareciendo de terror sádico) y me sentía feliz de poder hablar de temás más mundanos. Además, yo recordaba de un libro que teníamos en casa, que esa historia de que la Tierra fue creada en seis días no constaba. Más bien, hablaban de una posible gran explosión, y que a partir de ella, se fueron formando las estrellas y los planetas, que giraban alrededor de éstas, siendo nuestro puntito azul uno más entre miles de millones. Por otra parte, también nos contaban que les habían dicho que el hombre y la mujer fueron creados por Dios a partir de barro y una costilla, respectivamente, y nuevamente en este libro yo había leído de una evolución gradual, que me parecía mucho más lógico porque, a fin de cuentas, si estábamos hechos de barro, al doblar un brazo se nos podría romper.

Hubo un flujo importante de alumnos del grupo de religión al grupo de ética tras este intercambio, quedando, al final, en el de religión, aquellos niños cuyos padres no les permitían ir a la clase de ética. Se acabaron acostumbrando a escuchar (¡y examinarse de!) historias de terror.

Por otra parte, tuve acceso a una "Enciclopedia Álvarez" de tercer grado (la de mi padre), y ahí me encontré con un primer bloque llamado "Historia Sagrada", donde pude documentarme por mi cuenta. Aquellas historias de terror daban aún más miedo cuando las tenías delante que cuando te las contaban.

El tiempo pasaba y llegó la hora de hacer la Primera Comunión. Yo me negué a hacerla. Ese fue mi segundo acto de rebeldía. Sabía del coste económico y del impacto que eso supondría en las frecuencias de las cenas de mis padres, pero aún así, mi madre me dijo "si quieres hacerla sólo por los regalos, dínoslo, y te compraremos algo a cambio de que no la hagas, pero si de verdad crees en Dios, entonces haremos el esfuerzo". Era una decisión bastante importante para una niña de ocho años. Entonces, me preguntaba, "¿pero qué es Dios?". ¿Era ese señor con barba que permitía que mis padres pasaran hambre? Entonces no se merecía que yo le rindiera pleitesía. ¿Era ese señor con barba que masacraba gente de manera caprichosa, según había leído en la "Enciclopedia Álvarez"? Entonces él mismo incumplía sus mandamientos y no era alguien de fiar. ¿Era ese señor que decían que había creado el mundo en seis días, cuando yo sabía de un proceso de millones de años? Entonces alguien me estaba mintiendo. Y en clase de ética habíamos hablado del mal que hacen las mentiras. Si a ese señor que llamaban Dios no le gustaban las mentiras, entonces él no podía ser cierto, porque las historias que contaban de él eran mentira.

Con lo cual, quedó resuelta mi decisión: no podía creer en un señor al que llaman todopoderoso y creador del mundo, amoroso de su creación, cuando conozco otra versión de los hechos, compruebo que él mismo mata personas, contradiciendo sus mandamientos, y permite que la gente, mis padres y mis abuelos, entre otros, pasen hambre. No. Y no hice la Primera Comunión.

Esto no implica que fuera escéptica con respecto a otras supercherías. De hecho, me tragué por pares otra serie de supersticiones que venían a cubrir el vacío que provoca la desolación que se siente cuando te ves, por las buenas, en un mundo cruel e injusto, donde te preguntas qué has hecho para ser pobre y no tener oportunidad de comer ternera (fue un lujo que probé por primera vez ya con 14 años) , para tener una salud muy quebradiza (dos veces estuve a punto de morirme), un mundo donde los miserables campan a sus anchas engañando y robando a los demás, y donde cada avance para que el ser humano viva mejor ha costado mucha sangre.

Ideas como la reencarnación y "el karma", donde lo que te pasa en tu vida actual es consecuencia de lo que has hecho en vidas anteriores tenía cierto sentido. Al contrario que con la religión, contra estas ideas no tenía defensas pues mis padres las aceptaban. Y yo creía a mis padres. Todo encajaba. Fue complejo quitarme de encima estas y otras creencias irracionales. Pero de eso no voy a hablar ahora.

Desde mi primer "no" razonado a Dios, he seguido dándole vueltas al asunto. Perfilando mi postura, según mi edad avanzaba y tenía en mis manos mejores herramientas para pensar.

Hubo un momento en el que dudé de mi "no".

Yo tenía 11 años, estaba de vacaciones en el pueblo, y unas niñas de allí me decían que aún estaba a tiempo de hacer la Primera Comunión, que Dios era amor, y que él sabría recompensarme si me convertía. Me dejaron unos libros donde no aparecían las atrocidades que conocía, sino que este dios parecía "otra persona". "Dios es amor", "Dios es comprensión", "Dios es bondad", "Dios nos ama sobre todas las cosas"... Aquello me cogía en un momento bajo y necesitaba de algo así. Leía sobre eso e, incluso, aprendí a rezar (¡confesión en exclusiva para todos mis lectores!). Y a las dos semanas, jugando, caí y me rompí un tobillo. ¿Pero qué tomadura de pelo es esta? ¿Pero qué clase de dios consiente que alguien que reza para él se rompa un hueso y sufra ese dolor tan terrible? Nuevamente, pensé: "Si Dios es amor, Dios no existe, porque amar a una creación no es consentir que sufra, pues él, omnipresente y omnipotente, tiene medios de sobra para evitarlo. Si no lo evita, entonces, o no es amor, o no es omnipresente, o no es omnipotente, y en ese caso, no existe tal dios".

Las niñas que me habían insistido para convertirme, al ver mi nuevo "giro al no", se enfadaron y me dijeron que ardería en el infierno por no creer en Dios. Bonita manera de darme la razón: ¿que no era "amor"?

Al regresar al colegio, la asignatura de historia tocó unos temas bastante oportunos, después de todo lo que yo ya había pensado sobre el asunto de "Dios": guerras cuyo motor era la religión, la existencia de varios dioses (apareció Alá; los griegos nos fueron explicados más como una suerte de leyendas que como algo que motivara pasiones semejantes a las que empezaba a ver en los libros), y la Santa Inquisición. Válgame Dios, y nunca mejor dicho.

Ahí fue cuando empecé a pensar si esa idea de un dios no era más bien un arma empleada para manipular a la gente. Con 11 y 12 años ya puedes plantearte esas cuestiones. Me resultaba harto sospechoso el empeño de unos pocos por hacer creer a la gente y someterla a un modo de "pensar", condenando con tortura y muerte a cualquiera, no ya que no creyera, sino que sospecharan que no creyera, o que tuviera ideas en contra de la religión e incluso que simplemente las matizara.

De hecho, observé una cosa: yo no trataba de convencer a nadie de que no creyera, pero algunos de los que sí creían, no me dejaban en paz para que sí creyera.

Con el tiempo, he visto también que no hay acuerdo en lo que significa "dios". Unos siguen al pie de la letra lo que dice la Biblia, otros lo entienden como un "dios personal", otros hablan de "amor", otros de extraterrestres hermanos galácticos... y todos le llaman igual: Dios. Por tanto, si no hay primero un acuerdo global sobre qué significa "dios" (como sí lo hay en cuanto a qué significa "fuerza", "masa" o "tiempo"), no puedo pronunciarme sobre esa cuestión. Se diría, pues, que soy agnóstica. Pero esto sólo es en la teoría. Quiero decir, en el mundo de las ideas. En la práctica soy atea, puesto que no necesito de dios alguno para vivir. Si soy buena o mala, lo soy porque quiero, no porque nadie me lo mande, porque espere recompensa o porque quiera evitar algún castigo tras la muerte. Sinceramente, me parece cobarde actuar "bien" únicamente por temor a que nos castiguen una vez muertos. Prefiero actuar bien porque me nace hacerlo. Y si actúo mal, como siempre doy la cara, ya sabeis dónde estoy para exigirme responsabilidades. Esas que los creyentes eluden, en la confianza de que "su dios" (sea lo que sea) les perdonará.

Más o menos, estos son, pues, mis motivos. ¿Hay alguno por el que debería creer?

Etiquetas:

53 Comentarios:

Se agradecerá que los comentaristas sean respetuosos con los otros comentaristas. A la autora le es indiferente recibir insultos, los colecciona para otro blog, pero los comentaristas no tienen culpa de que la autora sea así de "rarita". Pensad en los gatitos, ¿sí?

  • Un hermoso artículo, Lola. Razonado y sentido al mismo tiempo. Un verdadero placer. Para leer y recomendar.

    Por Blogger Andrés Diplotti, el martes, octubre 30, 2007 12:19:00 AM  

  • Me ha parecido un articulo muy muy bueno.
    Creo que mas de un creyente que conozco deberia leerlo y plantearse ciertas preguntas.

    Por Anonymous Iván, el martes, octubre 30, 2007 1:02:00 AM  

  • Buen post, te lo dice un creyente. Aunque no estoy de acuerdo contigo en algunas cosas.
    Para empezar, juzgas a Dios por la visión que se tiene de El en las distintas religiones. Mal hecho. Las religiones simplementes son herramientas para llegar a Dios, no son un fin en sí mismo como la mayoría parece creer. Además, la mayoría de la gente, religiones incluidas, utilizan a Dios para justificar sus actos, incluso crímenes, pero eso no implica que Dios acepte este comportamiento.
    No digas: "Dios no existe porque si no, no permitiría el hambre, la guerra, la violencia". Eso es un punto de vista un poco infantil, es como cuando estuviste a punto de creer con 11 años y cambiaste de opinión cuando te rompiste la pierna. Echamos la culpa a Dios de las desgracias de la gente y nos olvidamos de preguntarnos qué hemos hecho nosotros por evitarlas. Me explico:¿quién provoca las guerras? ¿Dios o el hombre?, ¿por qué Dios permite eso? la respuesta es otra pregunta ¿por qué no lo impide el hombre?. ¿Y por qué existen las enfermedades?, respondo con otra pregunta: ¿existirían las enfermedades si el hombre hubiera gastado en investigación tanto dinero como en armamento a lo largo de la historia?
    Tu historia de los 11 años me lleva a otro tema, el de los creyentes por conveniencia. Son aquellos que cumplen con la religión pensando que así van a estar a salvo de cualquier desgracia y, cuano les ocurre algo malo (como a cualquier hijo de vecino, creyente o no creyente), entonces Dios es injusto, Dios es muy malo. Pues no, volvemos al concepto infantil de Dios. Dios no es una persona que esté ahí mirando, viendo como nos portamos para castigarnos si no lo haces según su conveniencia. Es simplemente El que echó todo esto a rodar y observa a la espera de ver como termina todo. ¿Que por qué no actúa?, eso sería intervenir y quitaría libertad al hombre, que fue una de las reglas que Él puso: el libre albedrío.
    No te tomes muy en serio lo que las distintas religiones dicen de Dios. Olvídate de Dios y empieza desde cero, ¿por qué el Big-Bang?, ¿por qué existe la gravedad?, ¿por qué la velocidad de la luz tiene ese valor? Tampoco intentes darle valores absolutos porque se supone que, si es Dios, no es facilmente comprensible por la mente humana, para eso es Dios. Es como si la gente normal negara la existencia de los agujeros negros simplemente porque no son capaces de comprenderlos. ¡Ah! Que los agujeros negros existen, lo que pasa es que la mayoría de la gente es inculta y prefiere ver los programas del tomate y tragarse las gilipolleces del Friker Jiménez. Es como si yo te digo que la "Teoría del Todo" no existe porque nadie ha encontrado todavía una teoría que unifique las cuatro fuerzas fundamentales o que la fuerza electronuclear fuerte no existe porque no encaja con la fuerza gravitatoria. Aprende a utilizar la Biblia como lo que realmente es: un libro de metáforas. No te creas que todos los que siguen la Biblia son creacionistas, fíate más de quién te diga que el que Dios cogiera barro para moldear a Adán significa que utilizó materia ya existente, o sea, que creó al hombre a partir de algo que ya existía, lo cual concuerda perfectamente con las teorías de Darwin.
    Si es que, el ser racionalista no significa tener que estar en contra del concepto de Dios. Ni ser creyente significa estar contra la ciencia, sino dar un enfoque distinto a ésta, un poco más perdurable más allá de las leyes físicas, es buscar un "por qué" al inicio y al final. Si el mundo al final se acabara con la muerte cerebral, que coñazo, ¿no? ¿Qué sentido tiene estar aquí depediendo del combustible que le quede al Sol para acabar nuestra vida como especie?, y si conseguimos poblar otros sistemas planetarios y al final el Universo se acaba enfriando del todo o se colapsa sobre sí mismo, ¿se acabó todo? Si al final todo el mundo confía en un ser superior: la Madre Naturaleza, la Ciencia, la Teoría del Todo. Yo a ese ente le llamo Dios y no tiene por qué coincidir con la imagen tan distorsionada que se tiene de Él. A veces prefiero decir que soy creyente pero que no creo en Dios, porque si empiezas diciendo que crees en Dios, la gente ya se crea una imagen de tí, dependiendo del concepto que ellos tengan de Dios metido en el coco.
    En fin, espero no haber aburrido a nadie. No era esa mi intención como tampoco es intentar convencer a nadie para que crea, lo que pasa es que este debate me parece apasionante y me gusta plantearlo de vez en cuando. Por cierto, excepto en este tema, tengo que decir que estoy contigo al 99,99% con el resto del blog. Sigue dando caña escéptica a los brujos mediáticos porque se lo merecen.
    Un saludo a la concurrencia, se aceptan refutaciones.

    Por Anonymous Anónimo, el martes, octubre 30, 2007 2:44:00 AM  

  • Anónimo:

    Por ahora, más que refutaciones, una pregunta: ¿qué es Dios?

    Ten en cuenta una cosa: Según me iba encontrando con definiciones de Dios, iba encontrando inconsistencias en esas definiciones. No se trataba de ser o no creyente-incrédula por conveniencia, sino de que los hechos no cuadraban con lo que me decían que era Dios, así que la consecuencia lógica es que Dios no existe.

    Por eso te lo pregunto: ¿qué es Dios? A estas alturas de la vida, yo todavía no sé de qué habla la gente cuando habla de Dios.

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el martes, octubre 30, 2007 3:46:00 AM  

  • Felicidades Lola, un magnifico articulo, muy muy bueno... merece la pena que se haya hecho esperar :)

    Por Anonymous athanasius pernath, el martes, octubre 30, 2007 12:33:00 PM  

  • Yo soy ateo y fui colegio de curas, ellos tuvieron la culpa de mi ateismo.

    Al contrario que a la mayor parte de las personas, mi ateismo no fue una reacción de odio hacia esos hipócritas que forman el clero, en mi caso el recuerdo que tengo de ellos es que eran unas excelentes personas.

    Pero cometieron un error imperdonable, quisieron que llegásemos a dios a través de la razón, cosa que es imposible, desde luego.

    En realidad nos daban las pautas para que nos maravillásemos del mundo y para todo aquello que no tuviera explicación (o no quisieran que la tuvieses) le ponían la coletilla de dios y querían que pusiéramos a la ignorancia en un altar pero fue a través de esas pautas cuando descubrí lo falso que es el mito de un creador inteligente.

    Mi ateismo es como no creer en superman o en la patrulla X.

    Después del colegio tuve poco contacto con el clero, el cual no me interesaba en lo más mínimo, así que tenía una imagen de ellos como los del colegio, en general buenas personas, luego descubrí que lejos de ello, la mayoría son lo que son.

    Ahora si me consideraría anticlerical pero mi ateismo no se originó por eso.

    Por Blogger Familia, el martes, octubre 30, 2007 12:50:00 PM  

  • Yo no he creído en dios nunca, siempre me ha parecido absurdo. Claro que nunca le he tenido demasiado respeto a lo que decían mis padres, particularmente a su falta de razonamiento y su exceso de argumentos de autoridad. Por desgracia estoy bautizado y dí clases de religión en el colegio y el instituto, algo de lo que me arrepiento muchísimo, pero la comunión no la hice: me dan vergüenza ajena ese tipo de ceremonias, por muchos motivos.




    Paso a refutar algunos párrafos del anónimo:

    «No digas: "Dios no existe porque si no, no permitiría el hambre, la guerra, la violencia". Eso es un punto de vista un poco infantil, es como cuando estuviste a punto de creer con 11 años y cambiaste de opinión cuando te rompiste la pierna. Echamos la culpa a Dios de las desgracias de la gente y nos olvidamos de preguntarnos qué hemos hecho nosotros por evitarlas. Me explico:¿quién provoca las guerras? ¿Dios o el hombre?, ¿por qué Dios permite eso? la respuesta es otra pregunta ¿por qué no lo impide el hombre?. ¿Y por qué existen las enfermedades?, respondo con otra pregunta: ¿existirían las enfermedades si el hombre hubiera gastado en investigación tanto dinero como en armamento a lo largo de la historia?»
    El problema clásico de la teodicea, al que despachas gratuitamente calificándolo de "infantil". Clásico... y más bien irresoluble. Una de las pruebas que refutan claramente la inexistencia de un ser perfecto, omnipotente y demás chorradas. Un ser perfecto no puede crear seres que produzcan guerras, hambre, etc., pues sigue siendo su responsabilidad.

    «No te tomes muy en serio lo que las distintas religiones dicen de Dios. Olvídate de Dios y empieza desde cero, ¿por qué el Big-Bang?, ¿por qué existe la gravedad?, ¿por qué la velocidad de la luz tiene ese valor?»
    En primer lugar, no tiene por qué existir una razón última. Simplemente, el universo está configurado de esa manera y eso se demuestra experimentalmente: pretender ir más allá es usar la imaginación, prescindiendo de la realidad. Afirmar que existe una causa detrás de esas cosas es, al final, tener la mente lo suficientemente cerrada como para creer que el azar no existe, que todo está atado y que el mundo es determinista. En el fondo es una falacia circular, asumes estas posiciones porque son habituales en el cristianismo, e impregnas con ellas tu visión. Y por cierto, la velocidad de la luz no es simplemente una constante, sino que se halla a partir de las constantes eléctricas y magnéticas del medio en que se mueve la onda (v=1/sqrt(e·m)).

    «Si es que, el ser racionalista no significa tener que estar en contra del concepto de Dios. Ni ser creyente significa estar contra la ciencia, sino dar un enfoque distinto a ésta, un poco más perdurable más allá de las leyes físicas, es buscar un "por qué" al inicio y al final.»
    Yo particularmente soy más bien empirista (la razón es una herramienta, no una fuente de conocimiento en sí), y creo en aquello acerca de lo cual tengo razones para creer, no una serie de cuentos cuya similitud con la realidad es cero. Buscarle un porqué a las leyes físicas es buscarle tres pies al gato: ya digo, no tiene por qué existir una razón (sea lo que sea lo que quieras decir) para que las leyes físicas sean las que son; máxime cuando la física no es una verdad absoluta sino una modelización ideal de los datos hallados experimentalmente. Desde el momento en que hay que buscar una razón para que lo que sabemos tenga sentido, todo deja de tenerlo: ¿por qué no buscarle un porqué a dios? Y, cuando lo encontremos, ¿por qué no buscarle un porqué a ese porqué? Etcétera. Tu propio razonamiento niega la existencia de la verdad misma, pues siempre habrá lugar para esa falsa duda en la cual nunca una verdad se puede aceptar. Los ateos tenemos un concepto bastante más claro: tenemos una serie de leyes científicas conocidas y más o menos demostradas y fiables, tal y como comprobamos un número apabullante de veces al día. PUNTO. No tenemos absolutamente ninguna constancia de que haya nada detrás, de manera que hablar sobre ello es simple y llanamente perder el tiempo. Por no hablar de esa boutade aleatoria de meter a dios con calzador como causa última de todo, sin que haya más razón para ello que la misma definición, sin razones empíricas, de dios (basada en una falacia circular tan evidente y enorme que da vergüenza ajena).

    «Si el mundo al final se acabara con la muerte cerebral, que coñazo, ¿no? ¿Qué sentido tiene estar aquí depediendo del combustible que le quede al Sol para acabar nuestra vida como especie?»
    Ah, uno de los paradigmas clásicos de las religiones. La gente que se niega a aceptar la realidad tal y como todo, y digo todo, indica que parece ser, suele caer fácilmente en las religiones como consuelo. Los ateos preferimos tener los pies en el suelo y aceptar la realidad por dura que sea.

    «A veces prefiero decir que soy creyente pero que no creo en Dios, porque si empiezas diciendo que crees en Dios, la gente ya se crea una imagen de tí, dependiendo del concepto que ellos tengan de Dios metido en el coco.»
    A mí, la verdad, la palabra creyente me da tanto repelús como la palabra cristiano. Creer es, en el fondo, suspender la razón, y eso siempre trae consecuencias negativas.

    Por Blogger Ñbrevu, el martes, octubre 30, 2007 12:55:00 PM  

  • ¿Que por qué no actúa?, eso sería intervenir y quitaría libertad al hombre, que fue una de las reglas que Él puso: el libre albedrío.

    Pero sí interviene para que "sepamos" que es omnipotente, interviene para mandar elegidos e interviene amenazando con una eternidad en el infierno si no haces lo que dice ¿o acaso Abraham tuvo eleccion cuando Él mismo le ordeno sacrificar a su hijo?
    Ya, claro, es una metafora...
    metáfora.
    (Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά, traslación).
    1. f. Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones.
    O sea, una mentira.

    Por Blogger Erynus D'Alecto Graeme, el martes, octubre 30, 2007 4:09:00 PM  

  • ¡Felicitaciones! Me he tomado la libertad de publicarlo en mi Blog: http://jorgearestrepo.blogspot.com/2007/10/por-qu-no-creo-en-dios.html

    Por Blogger Jorge A Restrepo, el martes, octubre 30, 2007 5:01:00 PM  

  • Escribió el anónimo:

    "Aprende a utilizar la Biblia como lo que realmente es: un libro de metáforas."

    ¿Realmente la Biblia es un libro de metáforas? ¿Por qué? ¿Cómo se sabe esto? ¿Qué es lo que hace al relato del Génesis tan diferente de todos los otros incontables mitos de creación que han tejido los pueblos del mundo? En lo personal, me resulta sospechoso que, antes de la teoría de la evolución, el Big Bang y demás, nadie se haya dado cuenta de que el Génesis era "un libro de metáforas". Qué complicado que este Dios, que nos enseña con unas metáforas que no se entienden hasta que averiguamos su significado por nuestra cuenta y sin su ayuda.

    Y aún suponiendo que la Biblia fuera realmente un libro de metáforas, ¿por qué Dios es literal? ¿No podría ser una metáfora más? Parafraseando a Terry Pratchett: "Es una metáfora, o sea, una mentira."

    Por Blogger Andrés Diplotti, el martes, octubre 30, 2007 6:55:00 PM  

  • Hola, Anónimo 1 (te llamo 1 por si hay más). Me gustaría destacar algunos aspectos de tu comentario que a priori me parecen inconsistentes.

    Estoy de acuerdo con Lola en que si no partimos de una definición clara de deidad, no se puede discutir. Precisamente en tu mensaje parece que usas más de un concepto. Dices, por ejemplo (y perdona que no te cite en el orden en que has escrito):

    «Si al final todo el mundo confía en un ser superior: la Madre Naturaleza, la Ciencia, la Teoría del Todo. Yo a ese ente le llamo Dios y no tiene por qué coincidir con la imagen tan distorsionada que se tiene de Él.»

    Si he entendido lo que dices aquí, ese dios es el dios en el que creen algunas personas como Martin Gardner: el fondo tras las leyes de la naturaleza; el porqué último que no se puede explicar. (En esto disiento de Ñbrevu: si en ciencia tenemos que admitir que no tiene por qué haber explicación última para todo, no podemos exigir a un creyente que exista explicación para su dios, siendo que además esa explicación es irrelevante: lo que se echa de menos son las evidencias de su existencia.) Yo no tengo problema en que se le ponga un nombre, aunque a mí no me hace falta. Si alguien le llama Dios a eso, yo admitiría abiertamente que, según esa definición, Dios existe. Es como decir que definimos Ratoncito Pérez como los padres; entonces el ratoncito Pérez existe. Una mera cuestión de nomenclatura. Podríamos llamarle Finúltimo igualmente, o Paco, y entonces creería que Finúltimo, o Paco, existe.

    Sin embargo, ese concepto no encaja ni siquiera con el inicio de tu comentario:

    «Las religiones simplemente son herramientas para llegar a Dios, no son un fin en sí mismo como la mayoría parece creer.»

    Esto no cuadra con el concepto de Dios que estábamos manejando hasta ahora: las religiones son herramientas para separar al hombre de ello (que no Él), y no de llegar a ello. Las religiones son ideas abstractas con poder de convicción sobre las masas y que sirven a fines políticos. La Iglesia católica, por ejemplo, es una institución política que se vale de una religión (la católica) para manejar a sus fieles. Ese manejo se basa en dictaminar reglas que han de cumplir los fieles para ser aceptados, y esas reglas dependen de las directrices políticas deseadas. Nada que ver con la causa última de las leyes de la naturaleza: al contrario, cuanto más lejos del pensamiento racional estén los fieles, más fácil serán de manipular. Y las religiones no son sino el statu quo mantenido por las Iglesias.

    De modo que agradecería que definieras más claramente qué entiendes por Dios, porque de lo contrario va a ser imposible debatir.

    Antes de seguir, un inciso: los motivos de Gardner para ser creyente son los mismos motivos por los que yo me lamento de no serlo (lo siento, no puedo enlazar directamente mi comentario en esa página, tendrás que buscarlo).

    Bien, sigamos. Dices:

    «¿quién provoca las guerras? ¿Dios o el hombre?, ¿por qué Dios permite eso? la respuesta es otra pregunta ¿por qué no lo impide el hombre?»

    Entonces, siendo prácticos, ¿para qué sirve Dios?

    Me lo respondes un poco más adelante (y vuelvo a citarte fuera de orden):

    «es buscar un "por qué" al inicio y al final. Si el mundo al final se acabara con la muerte cerebral, que coñazo, ¿no?»

    Es decir, Dios no es sino un amortiguador para que duela menos tener que morir. Está claro, morirse es una mierda. Sin embargo, autocomplacerse soñando que tras la muerte hay otra vida (algunos creen que acompañados de setenta y dos vírgenes), evitando el dictamen de la razon, es engañarse a uno mismo. Y algo que aprecio muchísimo en todos, incluyendo en mí mismo, es la sinceridad. No soporto mentirme.

    A propósito, te pediría que me explicaras qué crees que ocurre tras la muerte, porque es un punto que merece especial atención.

    Siguiendo con tu mensaje, encuentro otra parte digna de comentar:

    «¿Que por qué no actúa?, eso sería intervenir y quitaría libertad al hombre, que fue una de las reglas que Él puso: el libre albedrío.»

    Al final le estás dando la razón a Lola: «Con el tiempo, he visto también que no hay acuerdo en lo que significa "dios". Unos siguen al pie de la letra lo que dice la Biblia, otros lo entienden como un "dios personal", otros hablan de "amor", otros de extraterrestres hermanos galácticos... y todos le llaman igual: Dios». Parece que crees en un dios que tu mente ha ajustado a tu gusto, a tu medida, no en el dios consensuado por una determinada religión (que será diferente al de otras religiónes) ni el de muchos otros. Si crees que me equivoco, te agradecería que me explicaras cómo sabes que fue una regla que Él puso. ¿Te lo han dicho? ¿Lo has deducido? ¿No puede haber otra posibilidad aparte de que Él haya puesto esa regla?

    ¿Y quién es Él? Él pone reglas, Él decide, Él crea, Él destruye. Suena mucho a un dios con características de persona, tal y como es imaginado por una persona. Es decir, una visión antropocéntrica y no universal.

    Volviendo a lo del libre albedrío, te voy a contar una anécdota. Un amigo mío y yo escribimos hace años un programa de ordenador (basado en un artículo de la sección "Juegos de ordenador", de A. K. Dewdeney, en Investigación y Ciencia) que simulaba un sistema biológico simplificado. En él se contemplaba el desarrollo evolutivo de unos bichitos virtuales, con un material genético (unas tablas numéricas) que determinaba su comportamiento. El medio era una "sopa virtual" (la pantalla) en la que la comida se reproducía en lugares al azar por generación espontánea, y en la que había una "luz" junto a la cual crecía más la comida que en el resto de la "sopa". Uno de los genes determinaba la probabilidad de girar; otro la sensibilidad a la luz. Con el tiempo, en la sopa acababa habiendo dos tipos diferenciados de bichitos: los que rondaban la luz como si fueran palometas y los que iban mayormente en línea recta, tratando de maximizar la cantidad de comida a base de no pasar varias veces por el mismo sitio.

    Mirando el desarrollo en la pantalla, uno se preguntaba sobre los fundamentos de la inteligencia y la existencia del alma (otro concepto fugaz, por cierto). ¿Tenían alma esos bichos? ¿Tenían inteligencia? Mis respuestas fueron no y si, respectivamente. Los que iban en línea recta eran libres de ir hacia la luz si querían, pero no lo hacían porque no era su tendencia. Y viceversa con los que merodeaban la luz.

    Para mí, el paralelismo con el ser humano era evidente. El alma, como entidad inmaterial independiente del soporte, no existe; la inteligencia es el resultado de un proceso mecánico y la libertad de elección surge a partir del azar, pasado por el tamiz de las tendencias de cada persona.

    Suena desolador, ¿verdad?

    Pasa a veces cuando uno se esfuerza en no engañarse a sí mismo.

    Paso a otra parte. Tratas de comparar la existencia de Dios con la de los agujeros negros, pero hay una diferencia básica: existen evidencias documentadas sobre éstos y cualquiera puede comprobarlas si dispone de los medios adecuados. Con Dios, no es el caso: es una cuestión de creer o no creer, justo como con el Unicornio rosa invisible (la deidad que compite con el Monstruo de espagueti volador). La única diferencia está en el grado de aceptación pública.

    Y por último, un comentario sobre la Biblia. Con ésta pasa como con el concepto de Dios: cada uno la interpreta a su manera. Yo no soy menos: para mí no es un libro de metáforas, sino un libro de historietas de moralinas que ya está tremendamente desfasado, pero con el problema de que a ver quién es el guapo que lo actualiza. Con el catecismo se pueden permitir ponerlo al día según cambian los tiempos, pero la Biblia es más peliaguda porque, si sostienen que es la palabra de Dios (del cristiano, por cierto, no de otro), a ver por qué esa palabra pierde validez con el tiempo. ¿Es que caduca, como la leche?

    Y bueno, hasta aquí mis argumentos a tu mensaje. Espero haberte dado suficiente materia de reflexión. Y lamento haber escrito un mensaje tan largo, pero, como dijo no-recuerdo-quién, no tenía tiempo de hacerlo más corto.

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el martes, octubre 30, 2007 8:29:00 PM  

  • «En esto disiento de Ñbrevu: si en ciencia tenemos que admitir que no tiene por qué haber explicación última para todo, no podemos exigir a un creyente que exista explicación para su dios, siendo que además esa explicación es irrelevante: lo que se echa de menos son las evidencias de su existencia.»

    No, no, si yo estoy de acuerdo con lo que dices, sé perfectamente que buscarle una explicación definitiva a la ciencia es absurdo. Precisamente cuando hablo de eso lo que quiero decir es que ese esquema no se sostiene, y para eso lo aplico a la religión en vez de a la ciencia, para que él mismo vea lo estúpido que es. Por eso escribí lo siguiente en mi respuesta anterior:
    «Tu propio razonamiento niega la existencia de la verdad misma, pues siempre habrá lugar para esa falsa duda en la cual nunca una verdad se puede aceptar.»

    Por Blogger Ñbrevu, el martes, octubre 30, 2007 11:31:00 PM  

  • Ah, perdona, te entendí al revés entonces.

    -- Pedro Gimeno, más breve esta vez ;)

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el miércoles, octubre 31, 2007 12:40:00 AM  

  • Hola a todos, soy Dios. Vale que mi seguidor el anónimo 1 no ha conseguido demostrar mi existencia, pero lo único que habéis hecho es decir por qué creéis vosotros que no existo pero ninguno de vosotros habéis conseguido demostrar que no existo. El día que lo consigáis, me retiro y os regalo el Universo para vosotros para que lo rijáis sólo con vuestras leyes físicas.
    Como sé que no váis a demostrar mi no existencia, os espero al otro lado del espacio-tiempo, sé que no tardaréis, al fin y al cabo ¿qué son una centena de años en comparación con los 15.000.000.000 años que hace que creé el Universo?.

    Por Anonymous dios, el jueves, noviembre 01, 2007 12:17:00 PM  

  • Hola, "dios". Verás, es imposible demostrar la no-existencia no ya sólo de una deidad, sino en general de cualquier otra cosa que se le ocurra al primero que pasa. Así, no se puede demostrar la no-existencia ni del Ratoncito Pérez, ni del Unicornio rosa invisible, ni de los Gnomos, ni de Dios, ni del Monstruo de Espagueti Volador, ni del Dragón Invisible del Garaje. Por ello, ante la falta de evidencias a favor, lo más lógico es asumir que son sólo una ocurrencia más hasta que alguien proporcione pruebas irrefutables de que sí existe alguna de esas cosas.

    En el caso concreto de Dios, es precisamente por todas estas razones por lo que Lola dice, o así lo entiendo al ser también mi caso, que es en teoría agnóstica, pero atea en la práctica.

    Y ahora, dame pruebas de que existes y así no te consideraré como una ocurrencia más.

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el jueves, noviembre 01, 2007 12:50:00 PM  

  • Excelente entrada Lola, clara, concisa y demoledora.

    En mi caso, mi ateísmo fue fruto de desarrollar el escepticismo, hubo un momento en el que caí en la cuenta de que si refutabas los gnomos, fantasmas y demás temática paranormalera, la creencia en un dios caía en el mismo saco. Después ya vino el estudio de ese ateismo en sí :o)

    Aunque no estoy muy de acuerdo con Pedro Gimeno, que comenta que "no se puede demostrar la no-existencia de una deidad", yo ante esto diría, que depende de qué deidad. Si tomamos una deidad del tipo deísta, esa que ni interviene ni actúa, pues es muy difícil sino imposible refutarla, pero en este caso es buena idea aplicar el Navajazo, puesto que un universo sin deidad seria indistinguible de uno con esa deidad, desde mi punto de vista.
    Pero si es una deidad intervencionista, pues a lo mejor si que es posible refutarla, en cuanto queramos saber como son o que son esas "intervenciones". El ejemplo más claro es el dios bíblico, desde la misma biblia se indica que no puede existir un dios como el que predican los cristianos, puesto que tanto la propia biblia comouna visión general del mundo indican que ese dios no puede ser como dicen (como ya ha dejado patente Lola en esta entrada), así que tal dios o bien no existe (como no puede existir un "círculo cuadrado") o bien no es como nos lo pintan (¿entonces como diablos es?).

    Para el usuario dios, ¿Cómo se que usted no es un farsante y que el verdadero dios si es el Flying Spaguetti Monster? Si usted existiera, ¿no cree que se merece más el término "demonio" por originar un mundo como este? Si usted es un dios no intervencionista, su existencia o inexistencia en la practica, vienen a ser lo mismo ¿Qué importancia tiene que creamos en usted? Tal hecho sería una pérdida de coherencia y de tiempo.

    Para el usuario anónimo1 más de lo mismo, él pregunta:

    Echamos la culpa a Dios de las desgracias de la gente y nos olvidamos de preguntarnos qué hemos hecho nosotros por evitarlas.

    En muchos casos, conocerlas para intentar reducir su impacto. Nosotros no somos responsables de un buen porcentaje de las "desgracias" en este mundo, empezando por las enfermedades, las plagas, determinados genes cuya existencia o no presencia es indeseable...

    Me explico:¿quién provoca las guerras? ¿Dios o el hombre?, ¿por qué Dios permite eso? la respuesta es otra pregunta ¿por qué no lo impide el hombre?.

    ¿Por qué el hombre tiene una serie de instintos que en el último caso le lleva a entrar en conflicto con sus semejantes? ¿Por qué el hombre no tiene suficiente voluntad para doblegar todos esos instintos o comportamientos? En última instancia, si usted piensa en un dios creador, piense todas las cualidades de esa creación y la procedencia de esas cualidades. Sin ir más lejos, una pregunta como la que usted plantea a continuación:

    ¿Y por qué existen las enfermedades?,

    Como dijo un profesor mio de Microbiología, pregúntele usted a "dios".

    respondo con otra pregunta: ¿existirían las enfermedades si el hombre hubiera gastado en investigación tanto dinero como en armamento a lo largo de la historia?

    Un rotundo sí. Los virus y los microorganismos patógenos, los errores en la replicación genética, la presencia de alelos indeseables… siempre existirán, como mucho podríamos paliar sus efectos, pero erradicarlos, dudo mucho que sea posible algo así. Por otra parte, esta nueva pregunta NO responde la anterior.

    Es simplemente El que echó todo esto a rodar y observa a la espera de ver como termina todo.

    Primero, pues entonces si es un dios no intervencionista tanto creamos en él como sino, en la práctica, el resultado sería el mismo. Por otro lado, es una deidad de escasa moral, pregúntate como creyente el sentido de que los organismos deban quitar la vida a otros organismos para su propia subsistencia cuando la propia deidad carece de tales necesidades (¿o no?)

    No te creas que todos los que siguen la Biblia son creacionistas, fíate más de quién te diga que el que Dios cogiera barro para moldear a Adán significa que utilizó materia ya existente, o sea, que creó al hombre a partir de algo que ya existía, lo cual concuerda perfectamente con las teorías de Darwin.

    Que quieres que te diga, la generación espontánea y de sopetón no concuerda para nada con las ideas de Darwin. ¿Y por qué metáforas? ¿Por qué un mensaje que deba ser interpretado y no uno claro y conciso? Por esa regla de tres, el “propio dios” podría ser una metáfora de los “anhelos de poder” del hombre. Si juega uno, jugamos todos :o)

    ¿Qué sentido tiene estar aquí depediendo del combustible que le quede al Sol para acabar nuestra vida como especie?, y si conseguimos poblar otros sistemas planetarios y al final el Universo se acaba enfriando del todo o se colapsa sobre sí mismo, ¿se acabó todo?

    Te digo lo que yo como ateo me digo a menudo: “Ajo y agua”.

    Enga, un cordial saludo! :oD

    Por Anonymous Cnidus, el jueves, noviembre 01, 2007 3:36:00 PM  

  • Hola a todos, soy el Monstruo Volador de Espagueti. Cierto es que ninguno de mis seguidores ha conseguido demostrar mi existencia, pero ninguno de vosotros habéis conseguido demostrar que no existo. El día que lo consigáis, me retiro y os regalo el Universo para vosotros para que lo rijáis sólo con vuestras leyes teológicas.
    Como sé que no váis a demostrar mi inexistencia, seguid con lo vuestro, que yo seguiré con lo mío.

    Por Anonymous F.S.M., el jueves, noviembre 01, 2007 4:06:00 PM  

  • Hola, Cnidus. En realidad estamos básicamente de acuerdo, pero me gustaría matizar un punto. He participado en alguna discusión con alguien que creía en un dios intervencionista y el panorama no suele ser tan claro como lo pintas. El problema es la facilidad para "mover los palos" que suele tener el interlocutor con tal de mantener su creencia: cuando refutas un aspecto, sale con que en realidad no es así y adapta las características de la deidad a una nueva situación que tiene en cuenta tu argumento. Si se ve acorralado, al final le queda el escape de que ese dios hace lo que le da la gana (versión vulgar de "los caminos del Señor son inescrutables"), con lo que volvemos al dios indistinguible del no-dios y, por tanto, imposible tanto de demostrar como de refutar.

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el jueves, noviembre 01, 2007 4:26:00 PM  

  • Hola, soy Papá Pitufo. Sé que ninguno de ustedes cree en mi existencia, pero nadie ha podido demostrar que no existo. El día que lo logren, les regalaré mi libro de pócimas.

    Por Anonymous Papá Pitufo, el jueves, noviembre 01, 2007 6:27:00 PM  

  • Si estoy de acuerdo con lo que comentas Pedro y te doy la razón. Yo solo he dado mi punto de vista respecto a lo que sería un debate honesto y con las definiciones sobre la mesa, dado que pienso que, al dios intervencionista, se le puede dar caza y muerte.

    Algo así como las ideas de Dawkins sobre este tema, que a un dios intervencionista "es que se le debe de notar" :o)

    Y relacionado con esto, al usuario dios también habría que pedirle una definición de lo que significa "dios" para él, no vayan a darse salidas por la tangente.

    Por Anonymous Cnidus, el viernes, noviembre 02, 2007 1:39:00 AM  

  • De momento, y en lo que concierne a este debate, parecería que Dios se ha esfumado en cuanto se ha pedido una definición...

    Será que ya no hacen dioses como los de antes.

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el viernes, noviembre 02, 2007 1:58:00 AM  

  • Yo me pregunto también dónde está el anónimo que parecía querer debatir sobre este tema. Ni siquiera ha respondido a mi pregunta pidiendo una definición de "dios". Sigo entendiendo, pues, que en ausencia de definición universal, seguimos sin poder tratar de determinar su existencia o inexistencia, con lo cual se convierte en un concepto, como mínimo, inútil.

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el viernes, noviembre 02, 2007 11:48:00 AM  

  • Vaya entrada más currada. Jop, y vaya niña inteligente. Yo no lo fui tanto. Creí en Dios hasta los 15 o los 16. Y vamos, empecé a tener los mismos razonamientos que tú a raíz de un profesor que un día dejó caer en clase: "Yo me pregunto por qué la Virgen nunca se aparece en China o Sri Lanka, y por qué aquí nunca se nos aparece Buda". Es una tontería, pero fue lo que desencadenó que me pusiera a pensar en que ningún Dios infinitamente bueno nos dejaría arder en el infierno, en que si Dios es omnipotente debe conocer el futuro y saber si vamos a ir al cielo o no, con lo cual poco importa cómo vivamos en la Tierra, etc, etc. Supongo que a veces es más "fácil", o al menos más esperanzador, agarrarse a un Dios que todo lo explica y que algún día nos salvará de este mundo...
    Y nada, te dejo, que me tengo que poner a trabajar para probar la no existencia de la lechuza de Harry Potter.
    Besitos,
    Miri

    Por Anonymous Miri, el viernes, noviembre 02, 2007 4:44:00 PM  

  • "«Yo me pregunto por qué la Virgen nunca se aparece en China o Sri Lanka, y por qué aquí nunca se nos aparece Buda». Es una tontería, pero fue lo que desencadenó que me pusiera a pensar en que ningún Dios infinitamente bueno nos dejaría arder en el infierno [...]"

    ¿Es una tontería? No, no lo es. Muchas veces no nos damos cuenta de las cosas hasta que nos encontramos con una de estas "simplezas" que nos dejan pensativos.

    Por ponerte un ejemplo: mi abandono de las creencias en lo paranormal comenzó casi a raíz de la lectura de un libro "de misterio" sobre despariciones misteriosas. En ese libro, uno de los relatos trataba de un hombre que desapareció sin dejar ni rastro. Salió de su casa, nadie le vio salir, avanzó unos pasos, y desapareció. Entonces, claro, me quedé pensando sobre lo que acababa de leer. Si nadie le vio salir, ¿cómo sabían que salió, avanzó unos pasos y desapareció? Sentía que el autor del libro me estaba tomando por idiota, y me entró tal sensación de tomadura de pelo generalizada, que empecé a mirar con lupa todo lo que leía sobre el tema paranormal. Y claro, al empezar con las preguntas, dejó de haber respuesta.

    "Supongo que a veces es más «fácil», o al menos más esperanzador, agarrarse a un Dios que todo lo explica y que algún día nos salvará de este mundo..."

    Más fácil, más consolador, una idea tentadora cuando pasas por malas rachas... Nadie dijo que ser racional fuera sencillo, y mucho menos, apartar de la cabeza las conspiraciones divinas cuando tienes una larguísima racha de mala suerte.

    "Y nada, te dejo, que me tengo que poner a trabajar para probar la no existencia de la lechuza de Harry Potter."

    Creo que acabarás antes si intentas demostrar la veracidad o falsedad de la hipótesis de Riemann ;-)

    Saludetes. Lola.

    Por Blogger Lola, el viernes, noviembre 02, 2007 6:39:00 PM  

  • Errata en mi anterior comentario. Donde dice "despariciones", obviamente, quiere decir "desapariciones". La disteclexia, que te afecta cuando menos te lo esperas.

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el viernes, noviembre 02, 2007 6:40:00 PM  

  • Hola. Me parece a mí que aquí se confunde el culo con las temporas.
    Dios no tiene nada que ver con unos señores vestidos de negro, de naranja, o con turbante. En tal caso, estos señores tendrán que ver con una iglesia, pero para nada con Dios.
    El concepto de Dios que tenemos en nuestra cultura viene de Zeus, o sea un Dios que aunque tenga muchos poderes y tal, no deja de ser casi como un Superman. Por lo tanto algo que se puede definir y conocer más o menos.
    El fallo que han tenido todas las religiones ha sido el impedir la búsqueda individual y personal de Dios, sometiendo a la gente a sus reglas, dogmas etc...
    Puede que Dios sea tan difícil de entender para el hombre, como un problema de física cuántica para una hormiga.

    Por Anonymous Anónimo, el viernes, noviembre 02, 2007 7:34:00 PM  

  • Hola, anónimo 2 (para no confundirte con el 1):

    "Me parece a mí que aquí se confunde el culo con las temporas."

    Leyendo tu comentario, he de darte la razón: has confundido el culo con las témporas. ¿Por qué? Pues porque partes de una "petición de principio" (falacia lógica). Asumes que Dios existe y, a partir de ahí, haces implicaciones. Que si Dios tiene o no que ver con unos señores ("Dios no tiene nada que ver con unos señores vestidos de negro, de naranja, o con turbante"), que si nos lo han pintado como a superman pero él no es así ("El concepto de Dios que tenemos en nuestra cultura viene de Zeus, o sea un Dios que aunque tenga muchos poderes y tal, no deja de ser casi como un Superman")...

    No sólo eso, sino que partiendo de que existe Dios (pero... ¿qué es Dios?), te permites la superioridad de señalar fallos de las religiones: "El fallo que han tenido todas las religiones ha sido el impedir la búsqueda individual y personal de Dios, sometiendo a la gente a sus reglas, dogmas etc..."

    ¿Y cómo sabes tú eso? ¿Qué me dice que tengo que hacerte caso a ti en lugar de a los miles de personas que también dicen saber cosas de Dios?

    "Puede que Dios sea tan difícil de entender para el hombre, como un problema de física cuántica para una hormiga."

    Pero sigues sin decirnos, tú tampoco, de qué hablas cuando hablas de Dios. Petición de principio, palabrería vacía. Si no sabes lo que es Dios, no tiene sentido que digas que existe y no lo podemos comprender. Por la misma regla de tres, yo puedo hablarte de mis hombrecillos verdes de la nevera y lavarme las manos diciendo que tal vez sean tan difíciles de entender para el hombre como la física cuántica para una hormiga. Al menos, la física cuántica está ahí.

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el viernes, noviembre 02, 2007 8:39:00 PM  

  • A mí me da que Anónimo 2 no ha leído o no ha entendido los comentarios anteriores.

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el viernes, noviembre 02, 2007 8:44:00 PM  

  • Enhorabuena, escéptica
    Un saludo

    Por Anonymous Pablo, el domingo, noviembre 04, 2007 8:46:00 PM  

  • Pues eso, que cuando no, pues no.

    Para mí Dios es un poco como "el autor intelectual" nadie puede ofrecer pruebas sólidas de su existencia.

    Por Anonymous JRMora, el lunes, noviembre 05, 2007 1:43:00 AM  

  • Jajajaja, me ha encantado tu definición, JR Mora :-)))

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el lunes, noviembre 05, 2007 2:06:00 AM  

  • A mí lo que más me fascina de esto es que "el problema del mal" a unos les lleve a creer en Dios; y a otros, a no creer.

    Por Blogger Pedro Terán, el lunes, noviembre 05, 2007 7:48:00 PM  

  • ¿Puedes ampliar lo que has comentado, Pedro? No estoy segura de haberte entendido bien, así que prefiero que lo aclares.

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el lunes, noviembre 05, 2007 8:46:00 PM  

  • ¡Excelente!

    Lo único que lamento, es que el artículo me pareció tremendamente corto :( Y no estoy usando esa insidiosa figura retórica conocida como ironía. Es la verdad, me pareció que pudiste explayarte más.

    Por Blogger Mytho, el martes, noviembre 06, 2007 8:35:00 AM  

  • Siento que haya quedado algo críptico. Al ver que el mal existe (si me permites decir "el mal" así en términos vagos) tú decides creer que eso llamado Dios no puede existir; a otras personas, el mismo estímulo les hace creer que eso llamado Dios existe.

    Las dos personas han nacido en la misma sociedad, parten de los mismos datos y la diferencia entre ellas es tan pequeña que sus posiciones y sus conceptos son mutuamente inteligibles.

    Y, a pesar de ello, extraen conclusiones totalmente opuestas. Eso sí que es una discontinuidad.

    Por Blogger Pedro Terán, el martes, noviembre 06, 2007 9:06:00 PM  

  • Mi naturaleza empirista me impide creer en dios debido a la falta de pruebas, pero por el mismo motivo me impide ser ateo.
    En cualquier caso, me he criado en un ambiente catolico, y he de decir que bastante mas razonable que el vuestro. Todos vuestros argumentos e interrogantes los he planteado yo a mis amigos y familiares en repetidas ocasiones, y si bien no se han visto con la capacidad de probar categoricamente la existencia de dios, si han podido "refutar" uno a uno mis argumentos de un modo similar al que yo empleaba con ellos. Es por eso, que para contribuir con el debate, adoptare en mis respuestas una postura creyente:

    "Define Dios"
    Ya no se quien ha sido el que ha pedido esto pero me ha parecido absurdo. Dios es en si mismo inexplicable, de poder definirlo, conoceriamos su naturaleza, y por tanto ya no seria dios. Dios es indefinible por definicion. ¿No es asombroso?

    ¿Que por qué no actúa?, eso sería intervenir y quitaría libertad al hombre, que fue una de las reglas que Él puso: el libre albedrío.


    «No digas: "Dios no existe porque si no, no permitiría el hambre, la guerra, la violencia". Eso es un punto de vista un poco infantil, es como cuando estuviste a punto de creer con 11 años y cambiaste de opinión cuando te rompiste la pierna. Echamos la culpa a Dios de las desgracias de la gente y nos olvidamos de preguntarnos qué hemos hecho nosotros por evitarlas. Me explico:¿quién provoca las guerras? ¿Dios o el hombre?, ¿por qué Dios permite eso? la respuesta es otra pregunta ¿por qué no lo impide el hombre?. ¿Y por qué existen las enfermedades?, respondo con otra pregunta: ¿existirían las enfermedades si el hombre hubiera gastado en investigación tanto dinero como en armamento a lo largo de la historia?»
    El problema clásico de la teodicea, al que despachas gratuitamente calificándolo de "infantil". Clásico... y más bien irresoluble. Una de las pruebas que refutan claramente la inexistencia de un ser perfecto, omnipotente y demás chorradas. Un ser perfecto no puede crear seres que produzcan guerras, hambre, etc., pues sigue siendo su responsabilidad.


    Ah, pero es que tu partes de una concepcion equivocada de la religion. Segun las bases catolicas que yo manejo, la vida terrenal no es mas que una prueba que cada alma debe pasar para que sea determinado si debe ir al cielo o al infierno. Un camino que completar. De hacer dios que este camino fuera de rositas, ¿que gracia tendria probar la pureza de nuestra alma en una libertad sin adversidades?

    Me auto pregunto, y asi os ahorro dos preguntas muy evidentes:

    "Si esta vida es tan perra, ¿por qué tu no te reunes con tu dios?

    Tan solo desear la muerte ya es pecado mortal y conduce sin remedio al infierno. Incluso si yo muriera por una noble causa, si en mi interior esta el deseo de morir para reunirme con dios, estaria pecando.

    "Si esta vida es una prueba, una dura evaluacion que todos debemos pasar, ¿por que hay algunos, ricos y poderosos, que pueden pasar mas comodamente por ella, y encima disfrutarla?"
    En realidad, deberias sentirte afortunado por ser desgraciado. Rico y poderoso tienes aun mas posibilidades y medios de pecar, y por tanto, no superar la prueba. Y que unos lo pasen mejor que otros en esta vida carece de importancia. En comparacion con lo que viene despues, no es apenas nada de sufrimiento o de placer.

    En cuanto a la felicidad que procede del amor... El amor permite a los hombre unirse, incluso despues de la muerte. Es por eso que debe estar al alcance de todos.

    Ademas, la riqueza y el poder son inventos del hombre, fruto de su libre albedrio. Las decisiones de cada hombre afectan a las generaciones venideras, no fue dios quien instauro las bases de la riqueza.
    Dios no es intervencionista.


    "Pero sí interviene para que "sepamos" que es omnipotente, interviene para mandar elegidos e interviene amenazando con una eternidad en el infierno si no haces lo que dice ¿o acaso Abraham tuvo eleccion cuando Él mismo le ordeno sacrificar a su hijo?"
    Dios sento las bases de lo que debe hacerse para superar esta prueba que llamamos vida. Estan en la biblia. Tambien pidio a los hombres que estas indicaciones se transmitieran, y no es culpa suya que los propios mensajeros se perviertan. Eso es culpa del libre albedrio humano.

    "¿Y que hay de los instintos que llevan al hombre a cometer tan graves atrocidades?"
    Vencerlos es parte de la prueba.



    Espero haber contribuido con esto al debate, que empezaba a ser aburrido por falta de posturas del otro extremo xD

    Por Anonymous javi, el lunes, noviembre 19, 2007 1:39:00 AM  

  • Esas "posturas del otro extremo" que nombras, en este caso, han preferido tirar la piedra y esconder la mano.

    «si bien no se han visto con la capacidad de probar categoricamente la existencia de dios, si han podido "refutar" uno a uno mis argumentos de un modo similar al que yo empleaba con ellos»

    ¿Qué argumentos tuyos y cómo los han refutado? Hubiera sido interesante que nos contaras algo sobre esto.

    «"Define Dios"
    Ya no se quien ha sido el que ha pedido esto pero me ha parecido absurdo. Dios es en si mismo inexplicable, de poder definirlo, conoceriamos su naturaleza, y por tanto ya no seria dios. Dios es indefinible por definicion. ¿No es asombroso?»


    La verdad, no, no es asombroso. Del hecho de que se pueda conocer su naturaleza no se sigue que ya no sería Dios. ¿De dónde te has sacado esa implicación? Y si es indefinible, ¿cómo estás tan seguro de que, a lo que llamas Dios, es Dios? Siendo indefinible, podría ser cualquier cosa, y no necesariamente la que tú crees que es, así que volvemos al problema de partida: ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de Dios?

    Para mí, no tiene sentido avanzar más mientras no se conteste a esa pregunta.

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el lunes, noviembre 19, 2007 1:06:00 PM  

  • Pues, mas o menos, los vuestros.

    La pregunta que mas me gusta a mi hacer a los catolicos es "¿Si Dios es benevolo, no podia haber hecho una vida terrenal más confortable, por ejemplo, no creando ciertas enfermedades o evitando ciertas malformaciones geneticas, o tal vez dejando que el dolor nos afectase un poco menos?"

    La mayoria de ellos no saben que responder y salen por la tangente gritando "¡Hereje!", pero otros salen con lo mismo, lo que yo ya he dicho.

    Por otra parte, debes de tener en cuenta que mis argumentos no son tajantemente contra la existencia de dios, precisamente porque no puedo probar empiricamente su no existencia. Soy tan agnostico que me es facil ponerme en las dos posturas, lo cual solo demuestra que tengo un lio de ideas del carajo.

    La verdad, no, no es asombroso. Del hecho de que se pueda conocer su naturaleza no se sigue que ya no sería Dios. ¿De dónde te has sacado esa implicación? Y si es indefinible, ¿cómo estás tan seguro de que, a lo que llamas Dios, es Dios? Siendo indefinible, podría ser cualquier cosa, y no necesariamente la que tú crees que es, así que volvemos al problema de partida: ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de Dios?
    Hablamos de un ente creador, que no podemos definir por medio del lenguaje humano, sencillamente porque si pudieramos definir su esencia,le estariamos dando proporciones universales, proporciones que necesariamente no puede tener para conservar su estado de deidad.

    Supongo que en este aspecto es una simple cuestion de opinion, tu opinas que deberia ser posible definir algo aunque no sea posible conocer su naturaleza, y yo opino que la capacidad de definir es precisamente la que te permite conocer su naturaleza.

    Jamas podremos llegar aun acuerdo en este punto dado que tenemos diferentes puntos de vista en la misma base del meollo.

    Por Anonymous javi, el lunes, noviembre 19, 2007 3:07:00 PM  

  • "Pues, mas o menos, los vuestros."

    ¿Algún ejemplo concreto para saber de qué tipo de argumentos hablas exactamente?

    Al final dices que:

    "Jamas podremos llegar aun acuerdo en este punto dado que tenemos diferentes puntos de vista en la misma base del meollo."

    ¿Diferentes puntos de vista? No, yo te he pedido que me digas de qué estás hablando cuando hablas de "Dios". Dices que es "indefinible", pero le atribuyes cualidades bastante definibles. Si en verdad fuera "indefinible", no sabrías ni siquiera que tiene la capacidad de crear todo el universo y quedarse "fuera". ¿Cómo sabes eso? ¿Cómo sabes que tiene la capacidad de crear el universo si es indefinible? Diciendo que es el creador del universo estás comenzando a definirlo, por sus capacidades. Así que no es tan descabellado que te pida que me digas de qué estás hablando cuando hablas de Dios.

    «La pregunta que mas me gusta a mi hacer a los catolicos es "¿Si Dios es benevolo, no podia haber hecho una vida terrenal más confortable, por ejemplo, no creando ciertas enfermedades o evitando ciertas malformaciones geneticas, o tal vez dejando que el dolor nos afectase un poco menos?"»

    Con esa pregunta ya estás partiendo de que Dios existe: es una petición de principio, una falacia. Ve un poco más atrás y pregúntate y pregúntales "pero... ¿qué es Dios?".

    "Soy tan agnostico que me es facil ponerme en las dos posturas, lo cual solo demuestra que tengo un lio de ideas del carajo."

    Si tienes tal facilidad de adoptar cualquiera de las posturas, no eres agnóstico, sólo estás confundido. Si fueras agnóstico, no entrarías a evaluar el asunto mientras hubiera ausencia de pruebas.

    "Hablamos de un ente creador, que no podemos definir por medio del lenguaje humano, sencillamente porque si pudieramos definir su esencia,le estariamos dando proporciones universales, proporciones que necesariamente no puede tener para conservar su estado de deidad."

    Insisto, ¿por qué? ¿Por qué al definirle deja de ser una deidad? Si existe, ¿es menos poderoso porque tú seas capaz de decirme qué es? ¿Y cómo sabes que es uno solo? ¿Cómo sabes que no son dos, cincuenta, cuatrocientos setenta y tres o... ninguno? ¿Cómo, cómo lo sabes?

    Saludos. Lola.

    Por Blogger Lola, el lunes, noviembre 19, 2007 4:51:00 PM  

  • Ufff, Javi, el dios que propones es tan escurridizo como el dragón en el garaje de Sagan. He aquí un fragmento de éste:

    –¿Dónde está el dragón? – me pregunta.
    –Oh, está aquí – contesto yo moviendo la mano vagamente -. Me olvidé decir que es un dragón invisible.
    Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
    –Buena idea – replico – , pero este dragón flota en el aire.
    Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.
    –Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
    Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.
    –Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
    Y así sucesivamente.


    Comparémoslo con esto:

    –¿Qué es Dios?
    –Dios es en si mismo inexplicable, de poder definirlo, conoceriamos su naturaleza, y por tanto ya no seria dios. Dios es indefinible por definicion.
    –¿Por qué Dios no actúa si es todopoderoso?
    –Porque quebrantaría una de las reglas que puso: la del libre albedrío.


    Con eso dejas sin respuesta una cuestión que dejé abierta más arriba y que me parece crucial:

    Te agradecería que me explicaras cómo sabes que [la regla del libre albedrío] fue una regla que Él puso. ¿Te lo han dicho? ¿Lo has deducido?

    Dices:

    «Soy tan agnostico que me es facil ponerme en las dos posturas, lo cual solo demuestra que tengo un lio de ideas del carajo.»

    En realidad, creo que en el fondo tu incapacidad para definirlo es en realidad el motivo de tu confusión. Dando una y otra vez por sentado que existe, sin ponerlo en duda ni un momento, es fácil elaborar argumentos circulares. Todos los tuyos lo son: no partes de que no sabes si existe, sino que das por sentado que existe, como la gran mayoría de los creyentes. Cuando eres capaz verdaderamente de cruzar esa línea, es cuando estas en condiciones de argumentar con los creyentes en una situación de verdadera imparcialidad. No la has cruzado.

    Al principio de estos dos mensajes dices algo que me llama mucho la atención:

    «Mi naturaleza empirista me impide creer en dios debido a la falta de pruebas, pero por el mismo motivo me impide ser ateo.»

    Y me resulta llamativo porque ese es justamente mi caso, aunque con un matiz fundamental: yo no le atribuyo mayor probabilidad de existencia a Dios que al dragón del garaje o al Unicornio Rosa Invisible. Tú lo tienes presente como un hecho.

    Si cruzaras la línea de la certeza a la duda, verías cómo todos los argumentos que sustentan la existencia son circulares.

    Ya hablé al principio del dios que propone Gardner: el fondo tras las leyes de la naturaleza; el porqué último que no se puede explicar a medida que buscamos el porqué de cada cosa del universo. (No confundir explicar con definir: lo que he dado es una definición). Si repasas esa parte de mis mensajes, más arriba, verás que los atributos que le adjudicas no se siguen de esta definición a pesar de que parece que tratas de usarla. No sé de dónde habrás sacado esas atrubuciones pero me parecen gratuitas o circulares (circulares en el sentido de que no se siguen de la definición, sino que se apoyan en sí mismas).

    -- Pedro Gimeno

    Por Anonymous Pedro Gimeno, el lunes, noviembre 19, 2007 5:26:00 PM  

  • Escribió Javi:

    "Dios no es intervencionista."

    ¡Menos mal! Estamos hablando de un dios que creó todo un universo, estableció leyes rígidas, expulsó del Edén a Adán y Eva por desobedecerle, ahogó a toda la humanidad en una inundación global, causó diez plagas que arrasaron Egipto, separó las aguas del Mar Rojo, volvió a establecer leyes, hizo llover comida en el desierto, mandó a Israel a masacrar varios otros pueblos, se cargó él mismo en persona a quién sabe cuántos, designó varios profetas, y al final vino él mismo en forma de su propio hijo a arreglar todo... Pues la verdad, menos mal que no es intervencionista, porque si no tendríamos un milagro (o un fulminado) con cada cucharada de sopa.

    Por Blogger Andrés Diplotti, el lunes, noviembre 19, 2007 10:48:00 PM  

  • Llego un poco tarde y seguro que la sopa ya está fría pero no importa, la llamo gazpacho y listo:

    Dice Anónimo1: Aprende a utilizar la Biblia como lo que realmente es: un libro de metáforas.
    Bien, el tema es dónde trazamos el límite entre lo que es metáfora y lo que no. ¿La resurrección de Jesús es una metáfora? ¿La Santísima Trinidad? ¿La virginidad de María?
    ¿Dónde frenan las metáforas? ¿Entre Malaquías y Mateo? ¿O las cosas son metáfora o Verdad Revelada según la conveniencia de quien se quiere plantear como creyente racional (si se me permite el oximoron)?
    El asunto pasa por allí: si hay algo en la Biblia que, según el paradigma de la época, resulta poco creíble y que nos va a hacer quedar como un retrógrado o un imbécil, entonces es una metáfora, si no, no.

    Dice anónimo1:¿Y por qué existen las enfermedades?, respondo con otra pregunta: ¿existirían las enfermedades si el hombre hubiera gastado en investigación tanto dinero como en armamento a lo largo de la historia?
    Evidentemente no pensó al escribir esto. O es una metáfora.
    Veamos: Si no entiendo mal, las enfermedades existen porque la plata que se podía utilizar para curarlas se gastó en armas. Eso es lo que dice, ¿no?
    O sea, un buen día hace cientos de miles de años los del clan del Oso Tuerto se agarraron a los garrotazos con los del clan del Ciervo Rojo por una disputa territorial y, como consecuencia, aparecieron las bacterias y los virus patógenos. Y los muy pitecantropos, en vez de ir a desarrollar una vacuna usaron su incipiente inteligencia para hacer garrotes más duros, lo que generó virus más resistentes y virulentos, y así sucesivamente. ¡Pavada de mito creacionista!
    En serio, ¿las enfermedades existen porque no se investigaron curas? Aparte de que es una tontería, también es mentira, ya que la búsqueda de la cura de enfermedades es una actividad humana tan lejana en el tiempo y realizada con tanto fervor como la guerra. Es más, una avanza gracias a la otra, especialmente la cirugía, que si no fuera por las heridas de guerra casi no existiría.
    Pero, suponiendo que lo que dice Anónimo1 es cierto y suponiendo que no quiso decir que los agentes patógenos no existían previamente a la primera guerra humana sino que ahí estaban, puestos por Dios como desafío a la Humanidad para que elijan entre la carrera armamentista o la investigación, uno no puede dejar de pensar en que ese tampoco es un dios bondadoso, ya que un dios bondadoso no le tira enfermedades a unos cavernícolas para ver cuánto tardan en desarrollar vacunas, tomógrafos y trasplantes de órganos. ¡Vamos!
    La afirmación sólo tendría sentido si hoy se apareciera Dios y dijera "Bueno, muchachos, acá les tiro una plaga mundial de SIDA, ébola y chagas, ahora ustedes elijan si quieren curarse o seguir haciendo la guerra. Nos vemos, si no es aquí será en el cielo", y ni aún así.
    Pero las pestes existieron desde siempre y, no nos olvidemos, Dios era, entre otras cosas, el Dios de los Ejércitos y ayudó a Moisés y sus descendientes a hacer la guerra, tal como lo cuenta la Biblia... ah, a menos que sea una metáfora...

    Dice: Si el mundo al final se acabara con la muerte cerebral, que coñazo, ¿no? ¿Qué sentido tiene estar aquí depediendo del combustible que le quede al Sol para acabar nuestra vida como especie?, y si conseguimos poblar otros sistemas planetarios y al final el Universo se acaba enfriando del todo o se colapsa sobre sí mismo, ¿se acabó todo?
    Y, sí, qué coñazo. Pero la creencia en la vida después de la muerte no es una creencia original del judaísmo (religión de la cual deriva el cristianismo, no lo olviden) y nunca Dios prometió que nos iba a llevar a vivir con él si nos portábamos bien.
    O sea, la contaminación con otras culturas y la natural sensación de impotencia humana (el qué coñazo) hicieron que surgieran dentro del judaísmo ideas de lo que pasa después de que te morís, pero nunca hubo una posición dominante o única sobre el asunto, sino interpretaciones sui generis.
    Y el judaísmo (del cual proviene el cristianismo, no lo olviden) no es la única religión a la que no le importa "el día después". Al budismo, si no me equivoco, tampoco le importa mucho, o si sí le importa lo que le importa es todo lo contrario, dejar de existir después de muerto.

    Y dice Anónimo2: El concepto de Dios que tenemos en nuestra cultura viene de Zeus, o sea un Dios que aunque tenga muchos poderes y tal, no deja de ser casi como un Superman. Por lo tanto algo que se puede definir y conocer más o menos.
    ¿?
    Este muchacho sabe poco y nada de la historia de las religiones, si no no diría tal burrada. Es muy largo de explicar y tengo cosas que hacer, así que discúlpenme que no pase de esta declaración al estilo magufo, pero si leen a Joseph Campbell o a Mircea Eliade van a saber lo que debiera decir. O, simplemente, vayan a la .

    Finalmente Dios dice:
    Vale que mi seguidor el anónimo 1 no ha conseguido demostrar mi existencia, pero lo único que habéis hecho es decir por qué creéis vosotros que no existo pero ninguno de vosotros habéis conseguido demostrar que no existo.

    ¡Qué curioso! Justamente la semana pasada en Skeptic salió
    un artículo sobre cómo sí se puede probar una negativa. Está en inglés pero vale la pena.

    Y eso.
    Me voy a lavar los platos (y no, Lola, no es una ironía, tengo que lavarlos en serio)

    Por Blogger Saurio, el jueves, diciembre 13, 2007 3:13:00 PM  

  • El autor ha eliminado esta entrada.

    Por Blogger Saurio, el jueves, diciembre 13, 2007 3:19:00 PM  

  • Bue, no hay caso, quiero corregir la errata, en la previsualización se ve perfecto pero luego sale mal.

    Debería decir:
    O, simplemente, vayan a la Encyclopedia Mythica.
    La URL es http://www.pantheon.org/.
    Y el artículo de Skeptic está acá.

    Ahora sí me voy a lavar los platos. Pero antes a curarme el dedo chiquito del pie izquierdo que me lo acabo de apachurrar con la ruedita de la silla y me está sangrando.

    Evidentemente Dios me está castigando. O está metaforizando.
    Una de dos.

    Por Blogger