¿Qué es un blog? Una abreviatura de "weblog". ¿Y qué es un weblog? Si nos atenemos de forma estricta a las dos palabras que lo forman ("web" y "log"), diríamos que se trata, simplemente, de un "log" para web. ¿Qué es lo que se registra en este "log"? Pues en principio, todo lo que se quiera decir. Puedes contar tu vida, puedes escribir poesías, cuentos, o centrarte en un tema que conoces porque quieres compartir lo que sabes y aprender de los demás, o dar un parte de noticias... Hay muchas posibilidades, tantas como temáticas en el mundo. Tantas, de hecho, como para que haya quienes dedican su
blog, en ocasiones, a hablar de lo que debería ser un
blog pata negra y a repetir todo lo que dicen los demás.
Lo cierto es que cuando entré en este mundo de los
blogs era una ingenua. El primero que conocí fue el de
Javier Malonda, que me hizo pensar que aquí cada uno hablaba de lo que le daba la gana y todo quedaba ahí. La gente comentaba, discrepabas, te reías, y a otra cosa, mariposa. Como las tertulias de café donde se salva el mundo a menudo, pero con un medio que permitía salvar las distancias si alguno de los comentaristas no había podido acudir. Una servidora hizo sus pinitos, dando tumbos hasta que encontró su tema, y tuvo la suerte de conocer a más personas que escribían en líneas parecidas.
Pasó el tiempo, y de forma inevitable acabé llegando a las webs de los grandes "gurús". Los que definían, clasificaban y dividían a la "blogosfera" (¿lo qué?) y sus integrantes en "castas" bien diferenciadas (¿?), los que ponían la raya entre la publicidad "buena" y "honesta" y la que no, entre los "gadgets" imprescindibles
(*) y el "trasto" que sólo compraría un
desinformado que no está "a la última", entre el motor de publicación de weblog que usa un "pofesioná" y el que emplea un simple "don nadie", qué clase de páginas debes poner si quieres "ser alguien", y otra serie de asuntos que claramente se encuentran entre los mayores problemas de la humanidad.
Servidora, atareada como estaba desgranando majaderías varias de los charlatanes pseudocientíficos, no se dio cuenta de que estaba leyendo a una tropa de charlatanes informáticos. ¿Por qué los leía? Porque creía que eran interesantes, pero si lo eran, era en la medida que las reseñas que daban atraían ese interés. Y todas esas reseñas son
lo que otra gente escribía. Afortunadamente, la lucha contra las mentiras que dicen los charlatanes me ha terminado dotando de "alarmas". En el inacabable "eh, oye, cómo molo, mira qué culto soy, mira qué cosas tan interesantes leo (y cuántas, es que soy cultísimo y además rápido de la leche), mira qué importante soy y cuantas cosas me regalan" de presuntuosos fatuos como los Micro$iervos (entre otros) he terminado reconociendo los mismos cantos de sirena de los charlatanes "a la antigua usanza". Es decir: "seguidme y yo os enseñaré el camino correcto para que podais ser tan chachis y valorados en los rankings como un servidor". Pero se callan lo mismo que los charlatanes de toda la vida: que están utilizando a sus seguidores para ser los únicos que se lucren a su costa, sin importar el perjuicio que puedan provocar.
Con este tema pasa como cuando criticas lo que dice un charlatán. Si criticas lo que hacen Micro$iervos o el señor
super ego (Enrique Dans), enseguida se te echan encima diciendo que no te metas con ellos, que no les leas, que son muy guays, que cada uno escribe en su blog lo que le da la gana... En lo último tienen toda la razón: precisamente porque cada uno escribe en su blog lo que le da la gana, en el mío escribo lo que me da la gana, y me da la gana criticar con mis motivos a gente que me parece que se aprovecha de la buena fe de los demás. Que les lea o no es completamente irrelevante sobre el hecho de su comportamiento y de las
gilipolleces que pueden llegar a escribir.
¿Por qué criticarles, pues? Porque estoy cansada de muchas cosas. Cansada de la pedantería mediocre de egos inflados cual
burbuja 2.0. Cansada de ver que unos ganan dinero a costa de lo que escriben los demás y encima con recochineo (como poner copyright a un blog cuyos contenidos son, en su mayoría, "copipega" de otros). Cansada de sufrir el recelo con el que tratan tu trabajo como informática porque los
gurús habían dicho que la tecnología era una nave plateada con motores que permiten superar la velocidad de la luz y
millonificarían las inversiones (en humo, claro) y luego, sufriendo a los listos que por ahí repiten el discurso "innovador", se encontraron con un programa hecho a las prisas en Visual Basic, que hace agua por todas partes, y tras siete años de desarrollo, sigue sin integrar informes
útiles y continúa con su concepto esotérico de lo que es el orden de tabulación (ya os contaré algún día). Ya más personalmente, cansada y hasta las narices del maltrato al que someten a las matemáticas.
Tenemos, por ejemplo, a un Micro$iervo tal que Alvy, que en su continuo "oye cómo molo", permanece en un estado de "eterno asombro" de propiedades de PI (cual Iker Jiménez "asombrao" de que los muebles crujan), hablando con una ligereza con la que, en su carrera por publicar "cuanto más, mejor", se deja colgando detalles importantes que pueden producir equívocos difíciles de aclarar a la larga.
Un ejemplo claro es
esta entrada:
El número 2 no existe
1. El 2 es el único número primo que es par
2. Pero hay infinitos números primos
3. Por tanto la probabilidad de que un número primo dado sea par sería 1 dividido por infinito, es decir, cero
4. Por tanto, ningún primo puede ser par y el 2 no existe
Un curioso razonamiento, entre lo paradójico y lo divertido, publicado por Futility Closet. (Vía cgredan).
¿Por qué lo considera "paradójico"? A mí me hubiera gustado saberlo, pero es lo que hay con M$. Conformarse con "gracietas" sin disimular, siempre que pueden, su "por cierto, ¿os hemos dicho ya lo guays que somos?; de buen rollo, que
no somos dignos". Claro, meditar y elaborar material siempre cuesta más trabajo que simplemente ir escupiendo lo que cazas de aquí y allí, cobrando, de paso, por la publicidad, esa que era "innoble" cuando lo decretaste hasta que te convino que fuera "noble".
Está claro que pueden escribir lo que quieran y como quieran, pero personalmente opino que, teniendo en cuenta la enorme cantidad de malas interpretaciones de conceptos científicos que se dan por pseudocientíficos interesados en ello, así como los non sequitur alocados que luego se emplean para vender timos "comprobados científicamente", habría que llevar un poco más de cuidado. Por no hablar del detalle que es citar "1 dividido por infinito, es decir, cero" y no correr a aclarar qué se puede querer decir con esa expresión (dejarla tal cual es un ejemplo de
hoygan matemático).
Existen algunos lectores ocasionales así: vendedores de pseudociencia a la caza de incoherencias para emplearlas en la venta de sus timos, como
algún charlatán peligroso que se dedica a hacer propaganda anticientífica y de odio, que aprovechan estas píldoras mal digeridas para arrimar el ascua a su sardina y propagar auténticas sandeces, como que PI es igual a 4. Por eso es importante tener presente la responsabilidad que recae sobre uno como autor de sus escritos. Si estás haciendo una broma para amigos, un
blog que leen miles de personas no parece el lugar más adecuado. Excepto que, realmente, te importe un pimiento la divulgación y tu verdadero objetivo sea hacerte el guay para conseguir dinero y/o fama a costa de la admiración acrítica de los demás y la credibilidad sobre aquello de lo que hablas.
Esto es sólo un ejemplo de tantos que han acabado formando mi opinión de que Micro$iervos se ha convertido, pues, en el hipermercado de los
blogs, el mercadillo de los perezosos, que por tenerlo todo a mano, corren el riesgo de que los que se autoerigen con capacidad de decidir lo que nos gusta a los demás, mastiquen en demasía el contenido, y nos lo den tan adulterado que, como en los hipermercados, nos encontremos con una ensalada precocinada como sustituto de una ensalada hecha como está mandado.

Ya se habló de esto en su momento: fue precisamente una
tira de Javier Malonda la que metió el dedo en el ojo, y
Fuckowski terminó de rematar las explicaciones. (Como puede verse, una servidora está "a la última" -ejem-).
En fin, tenía que decir esto o reventaba ("¡haberte callado!", puedo escuchar a algunos). Ahora, amigos de los aquí criticados, ya pueden enfadarse conmigo. Ya pueden decirme que lo que me pasa es que soy una envidiosa. Que la tengo pequeña. Que trabajo para vete a saber qué servicio secreto. Que intento censurar a los dioses pero no me voy a salir con la mía. No me va a sorprender. De darse el caso, serían las mismas reacciones que tienen los seguidores de los charlatanes pseudocientíficos cuando criticas a sus "gurús", así que no espero autocrítica entre los seguidores de los charlatanes 2.0.
Y además, si es por envidias, seguro que también tengo envidia de haber colaborado para que mi chico consiguiera este cheque (el sobre, aparte del cheque en sí, contenía la carta de respuesta y la viñeta que se muestra):
¡Ups!(*) Los
gadgets son lo que toda la vida hemos llamado
aparatitos, pero ahora parece que si usas el castizo
aparatito pareces poco menos que de pueblo y con boina y garrota.
Etiquetas: Balconeo de vergüenzas, Charlatanes